24 de marzo de 2015

sexismo en el metro



En el 2014 me encontraba en el metro de Santiago esperando para volver a mi casa como cualquier otro día de universidad.  Después de un día bastante cansador espere algunas estaciones a que el vagón se vaciara para poder sentarme tranquilamente.  Minutos después siento que me tocan la espalda, era un señor que tenía alrededor de 40 años,  con tono bastante agradable se me acerca y me dice: “disculpa, ¿te molestaría dejarle el asiento a la señorita?”.  Muchas veces  me había tocado presenciar esta situación, en la cual la mayoría de las personas  por las cuales se solicitan los asientos son personas que presentan algún tipo de necesidad en especial por la cual sentarse (discapacidades, embarazos, enfermedades, etc…), sin embargo, también me ha tocado ver como mujeres solicitan asientos tan solo por su género. Frente a mi situación en particular decidí observar la mujer por la cual me pedían el asiento para ver si podía identificar algún tipo de necesidad de sentarse, al ver que no encontré nada que me llamara la atención le pregunte al señor: “¿necesita el asiento por algo en especial?” y este me respondió “es una señorita que se ve bastante cansada, le deberías dejar el asiento”, respuesta que me genero bastante rabia por lo que decidí negarle su solicitud. Por otro lado la mujer por la cual se solicitaba el asiento era de aproximadamente mi edad, me atrevería a decir (21 años), esta se mostró completamente indiferente a la solicitud que me estaba haciendo el señor, por lo que inferí que no era más que un gesto de “educación” que buscaba hacer esta persona . En el minuto quede bastante impactado ya que nunca me había pasado a mí en lo personal,  de inmediato sentí una sensación de repudio por este señor  y alguna que otra mirada no muy contenta con mi decisión.

 Lamentablemente lograron sentir que me sintiera frustrado, como si hubiese hecho algo malo o lo que para muchas personas es denominado “poco hombre”, lo peor de esto es que dentro de toda esta sensación yo tenía clarísimo que no estaba haciendo nada malo, pero al parecer con lógicas que se encuentran tan arraigados a nuestra cultura, como lo son la del machismo y una mujer débil y sumisa, logran pasar por encima más allá de lo que piense uno. 

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