30 de abril de 2015

El trabajo del que nunca te despiden.

Actualmente mi pareja esta quedándose todos los días en mi casa. Ya somos como una familia, donde vive mi mama, su pareja, mi hermano, mi pareja y yo. Esto claramente implica la realización de las típicas tareas hogareñas, donde se debe cocinar, lavar los trastes, la ropa, ordenar y limpiar.

Las primeras veces me levantaba mas temprano de lo común para hacer el desayuno de los dos, lavar los platos y ordenar. Mas, con el avance de los días decidí organizarlo de forma mas igualitaria para que no terminara por ser una molestia ni quitara la magia. Con esa intención resolví cocinar todos los días, a veces entre los dos, e ir alternando con el lavado de forma que los dos participáramos en las tareas que implica vivir juntos. Esto me trajo muchos problemas con mi mamá. Me trato de despreocupada, de rota, que "no puedes ser tan penca de no atender a tu hombre en tu propia casa". Esto me trajo mucha molestia, uno, por meterse en mi relación, y lo que mas me impactó fue que a pesar de quejarse toda la vida de que es la única persona que se preocupa del quehacer de la casa  y no los hombres, me reproche finalmente que yo haga que mi pareja también lave los platos, también haga la cama y por supuesto, que cuide el orden.

Esto me parece una actitud bastante machista, pero creo que no esta tan asociado a la tradición familiar, ya que en mi familia casi todos los hombres se ponen el delantal menos mi abuelo materno, sino que con la complacencia. Creo que muchas veces el hecho de que el hombre por lo general traiga mas dinero a la casa y  que todavía sostenga ese rol patriarcal, hace que hoy en día muchas mujeres sigan creyendo que tienen que retribuirles con el servicio y las atenciones, siendo esta una forma de mantener la armonía, de "alimentar el amor".

Por otra parte, siento que a pensar de que mi madre tiene hoy en día una pareja  que no acostumbra a colaborar siquiera en las tareas de la casa, lejos de conversarlo y tratar de cambiarlo un poco, buscando mayor comodidad y equilibrio, simplemente es una situación que se acepta. Porque el hombre trabaja, aunque la mujer también lo haga, se asimila como un trabajo femenino.

29 de abril de 2015

El sexo débil

Hace pocas días se me ocurrió una idea debido a algo que me sucedió hace poco también. Iba llegando a mi casa y pocas casas antes estaban haciendo un arreglo, por lo que había una pequeña construcción y vi a dos hombres a lo lejos que estaban entrando maquinaria a una casa. Mientras me voy acercando, se van quedando callados y poco a poco dejan de hacer lo que estaban haciendo, uno mira al otro y el otro comienza a mirarme de pies a cabeza tal como lo hizo el primero. A medida que me acerco ellos también me comienzan a rodear y me doy cuenta que dicen algo como "uuuy que maravilla lo que veo", lo que por supuesto me asustó así que comencé a caminar mas rápido para llegar luego a mi casa, no quise ni tuve ganas en ese momento de defenderme, no me sentía en el estado anímico más adecuado.
Días después mientras pensaba en aquella situación que me quedo dando vueltas en la cabeza se me ocurrió concretar una idea sobre defensa personal, a raíz de la última experiencia de violentación que había sufrido, y esta era comprarme gas pimienta como método de defensa personal, justamente para tener algo con lo que defenderme en casos como estos, donde uno nunca sabe si puede pasar a mayores y también como forma de andar "mas segura" en la vía pública. Entonces se lo comenté a mi familia, dentro de la cual estuvieron todos de acuerdo excepto mi padre, por lo que le pregunté porque no estaba de acuerdo y su respuesta me llevó a una reflexión mas profunda. Me dijo que no estaba de acuerdo porque yo debía aprender que al ser mujer no puedo andar sola tarde en la calle, en vez de buscar formas de defenderme, y que además provocaba mucho daño entonces podía traer malas consecuencias para mi y que era muy peligroso, además que tenía que andar con alguien y preferentemente con un hombre porque si pasaba cualquier cosa el era capaz de defenderme.
Entonces pensé, el problema no es que me quiera defender, el problema es la respuesta que se le dan a este tipo de situaciones en donde te dicen a ti como evitar el acoso en vez de enseñarte a defenderte y acabar con ese mismo. Creo que nuevamente se asocia a la mujer como el sexo débil que no puede ni debe defenderse, sino mantenerse dentro de la esfera de lo privado y si sale tiene que salir con un hombre ya que el es solamente capaz de defenderla, es decir el único "método" posible de defensa de una mujer no es ella misma, sino un hombre. Creo que es un discurso por doble sentido sexista, uno, por creer que no debemos defendernos o combatir de alguna manera algo que nos ocurre claramente a un porcentaje mucho mayor de mujeres que de hombres y dos, aparte de que ya son situaciones de peligro en donde tenemos que aprender a defendernos, creer que no somos capaces, que dependemos de hombres para estar a salvo o que es mejor evitarlo que enfrentarlo creo que también refiere a la imagen de la mujer sumisa que debe esquivar situaciones como estas en vez de hacerles frente y aprender a valerse por si sola, es decir, enseñan a las mujeres a evitar las situaciones en vez de enseñarles a los hombres a no cometer dichas situaciones.

Gira de estudios



Esa mañana me desperté con la esperanza de que ese día fuese distinto a los otros, y vaya que lo fue; sin duda alguna siempre lo recordaré. Tenía 16 años y estaba en mi gira de estudios en Brasil, fuimos por una semana y nos alojamos en un hotel en el balneario Camboriú con mi curso del colegio. Los primeros días me había sentido incómoda por lo que quería despejarme, relajarme y disfrutar de esa experiencia. Cuando llegamos a nuestro destino, tuvimos todo un día libre para instalarnos en el hotel y aproveche esa instancia para recorrer el lugar. Las piezas del piso en donde me alojaba nos correspondían a nosotros, las cuales fueron distribuidas a los grupos de amigos que se formaron para ser compañeros de habitación. Curiosamente una de esas piezas no era ocupada por ninguno de mis compañeros, sino por un grupo de amigos de un colegio de Linares que también estaba de gira de estudios, y que al igual que nosotros, tenía un piso destinado uno más arriba. 

Cuando decidí ir a inspeccionar, apenas salí de mi habitación escuché música en el pasillo. Me acerqué y me percaté que provenía de la pieza del grupo de amigos del otro colegio, de los cuales particularmente uno llamó mi atención. Luego en la noche estaba lista para dormir, cuando de repente tocan la puerta; mi compañera de pieza se acerca a abrir y me dice “te vienen a ver”. Perpleja, veo entrar a ese niño de Linares más tres de sus amigos que se sentaron a hablar con nosotras un rato, pero luego me empecé a sentir incómoda, incluso culpable, así que les pedí que se retiraran.

A la mañana siguiente estábamos todos listos para salir a Florianópolis, y antes de subirme al bus uno de los apoderados que nos acompañó en la gira de estudios, el papá de una compañera, se acercó y me dijo: “Javiera, vi anoche salir a tres niños de tu pieza que no eran tus compañeros de curso, ¿Sabes que eso está mal no?”. Le explique que no fue mi culpa y que trate que se fueran lo más pronto posible y que incluso estábamos con la puerta abierta, pero él no se mostró muy conforme con mi respuesta. “Eres una señorita, se ve bien feo que traigas a tu pieza a un grupo de niños, no habla bien de una niñita respetable como lo eres tú. No sé qué diría tu papá en estos momentos…”.

¿Perdón? ¿Ser señorita? Esa crítica llena de sexismo logró hacerme sentir tan culpable, me sentía la peor persona del mundo, me hizo cuestionar los “valores” que me habían entregado mis padres, sentí que los había decepcionado. Me sentí una “mala mujer”. Ahora que lo pienso luego de 6 años, ¿Mala mujer? ¿Mi conducta merecía aquella crítica destructiva hacia mi persona? ¿Por qué a ellos no les dijeron nada por entrar a la pieza de dos niñitas? Encuentro injusto que por ser mujer tenga que abstenerme de ciertas prácticas para cuidarme del “qué dirán”, que tenga que estar preocupada por agradar al resto, arraigada a los cánones de lo que se considera “femenino”, sujeta a los moldes preestablecidos y encontrarme satisfecha con ello. Me sorprende de sobremanera que en ese momento tuviera tan interiorizado los patrones de conducta dictados por el patriarcado, que incluso antes que me reprendieran, ya sentía ese sentimiento de culpa convencida de que estaba haciendo algo indebido. Esto no es más que un ejemplo de la forma en cómo se reproduce el rol de la mujer en esta sociedad, en la cual vemos a una mujer supeditada al rol activo del hombre y puesta en posiciones de subordinación, dando mayor importancia a lo masculino sobre lo femenino.  

Mujer dueña de sus decisiones.

Mi hermana mayor se llama Andrea, tiene 40 años y vive en Talca; ambas somos muy cercanas a pesar de la distancia, nos contamos la mayoría de los sucesos del día a día, es por esto que en las pasadas vacaciones de verano (cuando se quedó en Santiago aproximadamente por 4 meses) ella me relató lo que le venía sucediendo desde la separación con su ex pareja.
Ella mantuvo una relación amorosa de aproximadamente 25 años con su ex pareja Guillermo (mi padrino), en la que tuvieron 3 hermosas hijas, mis sobrinas: Camila, Javiera y Montserrat. Actualmente ellas tienen 23, 19 y 17 años respectivamente.
Cuando mi hermana decidió separarse de Guillermo, hace 3 años atrás, vivió en carne propia todos los prejuicios y la estigmatización que la familia de mi padrino, oriundos de Talca, le inculparon a ella, claramente, sin ser objetivos respecto de los verdaderos motivos de la separación, la razón que arguyeron para enjuiciarla era que mi hermana al marcharse de la casa también había abandonado a sus hijas, ya que las niñas se quedaron con su padre, lo que  convertía a mi hermana en una mala madre. Sin embargo, al pasar el tiempo Andrea demostró que nunca tuvo la intención de ausentarse de la vida de ellas.
Con el transcurso de los meses, Andrea conoció a su actual pareja Luis. Esto gatillo que las críticas hacia su persona incrementaran; sus antiguas amistades, familiares de Guillermo e incluso parientes nuestros mediante mensajes de Facebook, WhatsApp e incluso llamadas anónimas, empezaron a cuestionar su moralidad tratándola de “suelta” entre otros adjetivos negativos. No obstante, los insultos llegaron a su punto culmine cuando mi hermana y Luis tuvieron a su pequeña hija Agustina que hoy tiene aproximadamente 6 meses de vida, ya que Luis, no ha podido encontrar un trabajo estable que asegure el bienestar de su familia y, es por esto, que tuvieron que venir a Santiago a quedarse en la casa de mis padres en el verano (aproximadamente por 4 meses); esto gatilló no sólo comentarios negativos hacia mi hermana sino que muchos de las críticas malintencionadas recayeron en Luis tildándolo de poco hombre y que no servía para nada, ya que no cumplía con su parte al  “no ser proveedor económico de su familia”. Actualmente, mi hermana regresó a Talca y es ella quien trabaja mientras Luis cuida a la pequeña Agustina.


En este breve pero intenso relato que mi hermana permitió que compartiera con ustedes, podemos apreciar las diversas actitudes sexistas que atacan y menosprecian la integridad de Andrea y su familia. En primer lugar, al ocurrir la separación, los familiares de la ex pareja de mi hermana, adoptaron una postura agresiva tergiversando los reales motivos de la separación, ya que es poco normal que cuando una pareja se divorcia sea el padre quien queda a cargo de los hijos, es por esto que inmediatamente se enjuicia a Andrea como mala madre, reproduciendo constantemente “los roles de género”, ya que existe la estigmatización de que la madre debe ser quien cría a sus hijos. Paradójicamente, Guillermo y las hijas de mi hermana, en ningún momento tomaron tal actitud violenta. En segundo lugar, y luego de que Andrea encontrara a su actual pareja, las críticas se centraron en enjuiciar la actitud de mi hermana al tratar de rehacer su vida, ya que a los seguidores del sistema patriarcal, una mujer independiente y dueña de su vida no es mujer como tal, sino que es más valorada cuando la mujer es sumisa y se queda en casa a cumplir con las tareas domésticas. Por último, al reprochar a la actual pareja de mi hermana, Luis, siguieron representando una visión sexista, ya que, según la “división sexual del trabajo” es deber del hombre entregar el sustento económico para su familia y, al no cumplir con tales expectativas, se suele tildad a la persona de poco hombre o mantenido. 

Las mujeres deben hacerlo

Era un día sábado hace ya un par de años. El día viernes había llegado tarde a mi casa y algo agotada por lo que dormí hasta mediodía. Al levantarme fui a la cocina y vi que estaba mi abuela materna en casa por lo que compartí un momento con ella y mi madre mientras yo comía algo. Luego de un rato ya era hora de ordenar mi pieza y hacer el respectivo aseo de fin de semana como es de costumbre en mi hogar, mis hermanos y mi padre no estaban en casa así que eramos solo las tres, mientras yo limpiaba mi pieza ellas limpiaban los baños. Al terminar mis deberes que incluía limpieza de cocina y living-comedor, mi abuela me dice "ya ahora te toca hacer la pieza de tu hermano" - a lo cual yo me negué, ya que son responsabilidades individuales y eso habíamos acordado- ella insistió y utilizo como argumento que era mi deber porque las mujeres deben hacer las cosas a los hombres, porque era nuestra obligación atenderlos y limpiar sus cosas, yo seguí señalando que no correspondía y  además ¿porque solo a mi hermano y no así también a mi hermana?. Mi madre también se incorporó en la discusión y utilizo los mismos argumentos que mi abuela, señalando que no seria una buena mujer por no cumplir con los deberes domésticos, y que era mi deber atender a los hombres y a mi hermano, porque nosotras las mujeres "sabíamos hacerlo" y ellos no. Finalmente terminaron ellas limpiando la pieza de mi hermano.
Esto refleja claramente una practica sexista ya que se muestra, en primer lugar, relaciones desiguales entre hombre y mujer, en donde las ultimas deben atender a los primeros para ser validadas como "buenas mujeres" siendo incluso una carencia de buena actitud frente a la sociedad o a la familia en este caso el no hacerlo, además promueve la imagen de un rol de la mujer ligado a los deberes hogareños, la limpieza, etc. En donde se promueve un rol tradicional de la mujer al servicio del hombre y la casa.

Una mujer, una profesión.

Hace dos  semanas atrás salí a comer en la noche con mi grupo de amigas de toda la vida. Fue una velada de encuentros y risas, diversos temas salían a luz en donde  cada vez la noche se hacía más intensa y entretenida. En todo momento  surgían detalles de sus vidas, historias y  amores lo que nos permitió perdernos en eternas y profundas conversaciones. Al pasar las horas  nos fuimos entusiasmando cada vez más  hasta que decidimos cerrar nuestro gran reencuentro en un bar ubicado en bellavista. Nos divertimos bebiendo, cantando y  bailando con la  felicidad  que solo tu círculo más íntimo te puede entregar. Al cabo de un rato decido separarme de mis amigas e ir a beber algo. Mientras  me encontraba en la barra y pedía uno mis tragos favoritos en la esquina del bar noto la presencia de un  tipo  alto, pelirrojo y con un muy buen aspecto que me miraba de manera fija y penetrante mientras tomaba de su vaso. De un momento a otro se encuentra a mi lado con tono muy amable y entrador intentando iniciar algún tipo de conversación conmigo. Sin mayor problema el encuentro se dio con  mucha facilidad y naturalidad, ya que ambos éramos personas con mucho desplante y personalidad lo que  permitió que   conversación se pusiera cada vez  más entretenida en donde  los  viajes, las comidas  o simplemente de cosas que nos gustaban hacer eran nuestros temas de conversación…parecía ser un tipo de “mundo” que se sentía orgulloso de cada una de sus travesías y anécdotas relatadas. Todo  iba  muy bien hasta  que se le ocurre preguntarme:
¿-Oye y tú que estudias?
 No me pareció rara  su pregunta  ya  que  es la típica que haces cuando conoces a alguien por primera vez,  sin embargo, me sorprendió su reacción ante mi orgullosa respuesta:
-sociología, le digo con un tono fuerte y claro.
-¿Sociología? Mira tú…  no me lo habría  imaginado…  entonces debes tener  la cabeza  y la capacidad de un hombre… (Me lo dice entre risas)  y ¿Por qué sociología? ¿Por qué no una carrera que estudian las “mujeres”? …Como enfermería, pedagogía, u otra…
Ante la  respuesta del tipo  y una acalorada discusión sobre “cuáles serían las carreras de mujeres” y por qué serian exclusivamente de ellas, dejaba entre ver en cada una de sus palabras  su discurso “patriarcal” acerca del rol que tiene la mujer en todos sus ámbitos, planteando un argumento casi “esencialista” sobre el papel de la mujer , las  diferentes capacidades  que  tenía  y como desempeñaba mejor en ciertos tipos de profesiones. Finalmente decidí marcharme ante brutales declaraciones.
En torno a esta situación particular que  me mantuvo indignada en ese momento, me pregunto: ¿Por qué hoy en día en un mundo que  dice ser “más igualitario para hombres y mujeres” prevalece aún la idea de  que ciertas  carreras están relacionadas con un  género determinado? Llevándolo a este caso, ¿por qué  las  profesiones o carreras  que están relacionadas con  labores  “femeninas” o de “servicios”  son ejercidas mayoritariamente por mujeres?  O ¿qué sucede con los hombres (ya que esto no es un fenómeno propio de las mujeres) cuándo son catalogados o estigmatizados  de “homosexuales” o poco “masculinos” al estudiar cierto tipo de carreras?
La desigualdad de género en las diversas carreras ,  parte principalmente desde el  tipo de socialización  que reciben los niños y niñas en un contexto que los rodea  (ya sea  familia, instituciones,  medios de comunicación y   modelos sociales) que prepara  a  estas nuevas generaciones para  el ejercicio de  roles  útiles en la sociedad en base a ciertas dinámicas de  género  que construyen lo que es “ femenino” y lo “masculino”. Es así como las personas tienden  a inclinarse a  cierto  tipos de  profesiones, haciendo referencia a la asignación de roles que se encuentran implícitos y son trasmitidos  en nuestra sociedad bajo ciertas condiciones sociales propias de cada cultura.  Podemos decir que  el género toma forma en la medida en que existen estereotipos y expectativas que determinan como deben comportarse hombres y mujeres. Así mismo incide  en que  existan ciertos prejuicios y estigmatizaciones  sobre  ciertas  carreras que son femeninas y otras  que son masculinas. En donde la femineidad reside principalmente en un papel maternal siendo un claro ejemplo aquellas profesiones, de cuidado, enseñanza  y labores sociales. Por lo que el predominio de las mujeres y los hombres en ciertas profesiones es   finalmente resultado de del rol de género en la sociedad que estamos inmersos.



Deportes "para mujeres"

Yo tengo actualmente veinte años y desde que tengo cuatro años practico patinaje artístico.
A lo largo de toda mi trayectoria como patinadora artística, he evidenciado aspectos y comentarios sexistas hacia este deporte. Pero he notado sexismo no solo en éste, sino que en otros deportes que he querido y quiero realizar, que son catalogados como "deportes para hombres".
Como había comentado entonces, yo hice y hago desde prácticamente toda mi vida patinaje artístico, deporte que es visto especialmente para mujeres. Esto es así, debido a los tipos de movimientos que se utilizan al patinar, especialmente en como utilizar la expresión corporal, las cuales son expresiones muy delicadas. Por otra parte se cataloga como "deporte de mujer", por el tipo de vestimenta que se usa, es decir, la ropa ajustada como las mallas y los faldones cortos y también por el uso de mucho maquillaje, peinados y accesorios. En este deporte, de igual manera, se encuentra mucha participación masculina, donde si bien la mayoría son homosexuales, hay algunos que no lo son, pero que también son catalogados así, por el hecho de hacer un deporte femenino, creando un cierto prejuicio.
Si bien, desde muy pequeña que practico esta disciplina, no es el único deporte que me gusta. En el colegio cuando cursaba tercero medio, exactamente en el 2011, comencé a practicar balón mano, deporte que con el tiempo también se volvió de total agrado para mi. Esto hizo que  decidiera cambiar rotundamente el patinaje. Finalmente me quedé practicando ambos deportes, pero mi preferencia hacia el balón mano, era cada vez mas fuerte. Un día de invierno de ese mismo año, mis abuelos, mis primos, tíos y tías habían ido a celebrar un cumpleaños a mi casa, por lo que salió el tema de que me gustaría cambiar de deporte. La conversación se hizo en torno a la mesa, así que Recuerdo que el primero en comentarme algo fue un tío que me dijo - ¡Que pena!, si usted de bien pequeñita que hacía este deporte.- generándose un conversación de lo que había sido mi vida patinando, de las presentaciones que había hecho y de como me "disfrazaba" para competir. Pero no faltó mucho tiempo para que aparecieran los otros tipos de comentarios, mi abuela en primer lugar dijo - No me gusta nada que ande haciendo esos deportes de niños, puede terminar toda quebrada-, por lo que una tía recalcó - Si, mi chinita (así me dicen en mi familia), a mi tampoco me gusta que ande haciendo esos deportes, no ve que las mujeres somos mas delicadas-. Pasó entonces harto rato en que el tema estuvo puesto en la mesa,  los comentarios seguían y mi abuela seguía diciendo - Quédese con el patinaje, si es bien bonito y delicado, aparte las niñas se ven tan lindas, ese si que es deporte para señoritas-. Luego entonces, comenzaron las bromas, mi primo dice - Déjenla, así después va a sacar la media espalda y ya no va a necesitar que la cuiden en la calle, le va a pegar a todos-.
Finalmente, después de esto, nunca me hicieron cambiar de opinión, pero si había quedado el estigma de que en primer lugar el patinaje era muy femenino y que en segundo lugar el hecho de que hiciera hand ball o balón mano, significaría de que dejaría de ser mas femenina y que pasaría a hacer un deporte de y para hombres, cosa que yo no consideraba así y que hasta el día de hoy no considero,
En la sociedad se da mucho, entonces, de que si bien todas las personas puedan practicar el deporte que quieran, hay un cierto estereotipo, de que unos deportes son mas femeninos que otros o que hay deportes mas masculinos que los demás, por lo que finalmente se cae en el juego de que las personas eligen el deporte según su sexo. Especialmente como ocurre con el patinaje o con cualquier otro deporte que se considere "femenino", como la gimnasia artística o las porristas, se dan dos tipos de situaciones importantes. En primer lugar, hay todo un tema de expresión corporal, de utilización de ropa y maquillajes. Esto significa que la mujer es la que se caracteriza por hacer todas estas cosas, es decir es ella quién se mueve delicadamente, o que utiliza mallas, ropa ajustada y corta o que sabe maquillarse y peinarse, que debe estar presentable y bonita, por eso es que se consideran como deportes femeninos. Pero acaso entonces ¿el hombre no podría cumplir con estas características?, según la sociedad, no.Esto es debido a que si un hombre se comportara así, pasa a ser automáticamente homosexual, delicado o niñita, ya que el hombre es el fuerte, que hace deportes que utilicen la fuerza bruta y que sea capaz de enfrentar a otros hombres dentro de la cancha, para imponerse. Por último y como segunda cosa que se da con los "deportes de mujeres", es que si uno deja automáticamente de hacerlos y escoger otro que aplique fuerza, pero no cualquier fuerza, ya que todos los deportes requieren fuerza, sino que una fuerza bruta como lo mencioné anteriormente, ocurre el caso de que la mujer no está aceptando y no ve como realmente es y tiene que ser, es decir,deja de ser una señorita que no recurre a la fuerza física y que no es violenta, catalogándola muchas veces como machorra o legar al caso de decirle lesbiana.

En bici

El domingo recién pasado, como de costumbre, salí a pedalear por la ciclovía de Las Perdices en Peñalolén y con un amigo. Llamé a una amiga que me había comentado que tenía ganas de acompañarme la próxima oportunidad y  aceptó, bueno, llegamos con mi amigo a la entrada de su condominio, cuando yo ya la había llamado al salir de mi casa que está como a 5 minutos en bici. Resulta que la estuvimos esperandola como 15 minutos porque no estaba lista, a lo que amigo durante ese período de tiempo me comentaba que "las minas siempre se demoran más que la cresta" y que "me está dando paja seguir esperándola, ni que fuéramos  a carretear", yo le decía que probablemente estuviera comiendo algo o arreglando la bici, pero me respondía que "no si mi mina también se demora por puras hueás, que no le gustó la polera, que las zapatillas, que el pelo, son un cacho, de verdad, y aparte con cueva se va a poder la subida de Los Presidentes, así que vamos a tener que esperarla más todavía". Yo igual estaba aburrido de esperarla, pero cuando salió, y sin bici, nos dimos cuenta que en verdad no nos acompañaría y entonces le preguntamos que qué le sucedía y nos comentó que al final no iba a poder, que estaba muy cansada y que disculpa por la demora.
Todo el rato en la subida mi amigo fue diciendo cosas tipo " si estas minas no tienen ni un brillo, se creen que hacen deporte pero les pones un poco de dificultad y se corretean" y yo le decía que como podía llevar este caso particular a todas y me afirmaba "perro si todas son iguales, yo que estudio para Preparador Físico me doy cuenta que son muy frágiles perro, al principio parten feroces y al final terminan rindiendo menos que cualquiera de nosotros, hasta que el gordo Vergara"  (un amigo con sobrepeso). Igual en el momento no le puse mucha atención, pero después de ya que terminamos todo el recorrido y volvimos a la casa, empecé a darme cuenta de la actitud negativa hacia incluir a las mujeres en los deportes y que casi que solo las quiere para carretear y para saciar sus necesidades, que en el fondo responde al prototipo de machista que cree que la mayoría de las mujeres no tienen capacidades para realizar actividad física o labores donde tengan que usar mucha fuerza por harto rato. 
Yo no me considero tan preparado físicamente como el, de hecho este cabro es todo musculoso, pero aun así no le interesa eso, sino más bien que como soy hombre tengo que acompañarlo incluso cuando yo estaba medio cansado y le decía que paráramos un rato me decía "no sea niñita po dita" y cosas así, y yo filo, le seguía el ritmo total igual es bueno superarse en esos momentos. Lo que me pareció mal de su actitud sexista fue el hecho de la poca tolerancia y la poca paciencia que tiene, pero espero que al contarle sobre este blog al menos se dé cuenta de que para vivir en una sociedad más armoniosa es necesario un principio de igualdad entre los humanos, para que desarrollemos las mismas actividades, y cada uno a su ritmo, en el fondo nos haría a todos más felices y menos prejuiciosos. 

A modo de detalle, mi amiga estaba indispuesta, hecho por el cual no nos acompañó realmente, y me contó posteriormente por WhatsApp, Creo que para estos casos hay que entender que no sería un impedimento como por ejemplo estar agripado, pero por razones de su comodidad y seguridad consigo misma no quería, hecho que finalmente la automargina y que le permitió emitir generalidades erróneas sobre las mujeres a mi amigo.