24 de marzo de 2016

El sexismo nos paquea el mochileo

      Es difícil elegir una experiencia sexista dentro de una cotidianeidad que se vive en una sociedad tan marcada y estructurada por la diferencia de género, sin embargo esta vez creí preciso comenzar con la vivencia más evidente de discriminación y estereotipada que he tenido recientemente.
       Durante el verano salí a mochilear con una amiga al sur. El primer problema que se nos presentó evidentemente fue con nuestros padres al saber que iríamos ‘’las dos solas’’ a viajar (la frase ‘’las dos solas’’ me parece problemática, ya que si íbamos las dos creo que nos estábamos acompañándo). Superada esa barrera moral, emprendimos viaje, donde nos fue muy bien ya que al ser ‘’las dos mujeres’’ nos llevaban altiro los camioneros o quién fuera, aunque era inevitable avanzar sin el miedo de que nos pudieran hacer algo, por suerte no fuimos asaltadas, violadas, tocadas o golpeadas por algún macho alfa.
      El punto es que uno de los amables camioneros que nos llevó hasta nuestro destino, en un momento comenzó a contarnos su vida personal y lo que opinaba de algunas situaciones rutinarias. Dentro de ellas nos relataba sobre su trabajo anterior en un fundo de no sé qué cosa, donde despidieron a mucha gente cuando llego el nuevo gerente, sin embargo la gerente de otro cargo inferior no fue despedida porque según el ‘’señor camionero’’ se embarazo para no ser despedida, así mismo con las otras mujeres que se había topado en su camino de hombre trabajador, afirmando en su relato una voz clara y segura que hablaba sobre la verdad de la vida, diciendo: ‘’ si trabajar con mujeres es muy complicado, se embarazan pa’ no perder la pega y no es la forma, es injusto, uno se destaca por lo que hace. Incluso cuando mi mujer se embarazo yo le dije que renunciara a su trabajo porque no es la forma de mantenerlo, aparte pa’ que cuide a los niños’’ , después de eso intente hacerle ver con su propio caso que probablemente la verdad de las cosas no son así, pero no había caso. De todas formas no podía reclamar mucho porque al fin y al cabo era su camión, me estaba llevando y bueno, había que hacer esfuerzos para agradar. Mientras mi amiga se hacía la dormida para no tener que intercambiar palabras con el ‘’camionero facho’’ como le apodamos porque también nos decía que los mapuches eran terroristas, flojos y borrachos, pero ese es otro tema.

      Luego continuando la conversación, hace mención que tiene una hija de nuestra edad, a la que por ningún motivo la dejaría salir así a mochilear, menos sola con una amiga, también nos dice que dio la psu para entrar a derecho y no quedó, cosa que le pareció mejor, porque él cree que ‘’abogacía’’ es una carrera para hombres, que ha conocido un par de abogadas y cree que son malas o ‘’pencas’’ porque eso de memorizar leyes es más para hombres. Después de hablar varias horas y tener que armarme de paciencia para escuchar (según mi yo súper intelectual y comprensivo del mundo) puras leseras, recuerdo que el camionero reproducía de una manera tan fiel el estereotipo de macho proveedor, hablando de las veces que había engañado a su señora en los viajes, lo señorita que deben ser sus hijas y lo celoso que se pone cuando llegan con pareja /pololo, las diferencias de libertades que le otorga a sus hijas comparado con su hijo, porque su hijo es hombre y con los hombres es distinto, las responsabilidades que tienen las mujeres porque maduran más rápido y deben asumir el cuidado de la casa y así cuánta cosa más. Lo importante es que nos avanzó harto en el camino, nos dio unos panes porque éramos mujeres indefensas por la carretera, y nos dio mucho que analizar con mi amiga en el camino que nos quedaba.

Rizoma feminazi 

23 de marzo de 2016

Andrés Caniulef

Siempre me he identificado con una ideología libertaria, consciente, atingente a las problemáticas sociales dentro de las cuales se encuentra el defender los derechos de las mujeres y de las “minorías sexuales”, por lo cual siempre me he definido como “open mind”.

Hace unos días atrás estaba navegando por las redes sociales, cuando de repente aparece una noticia que se titulaba más o menos así “conocido rostro de la televisión hace publica su tendencia sexual” pero no se especificaba quien era, y yo efusivamente reaccione preguntándome ¿Quién será?, ¿Por qué no ponen su nombre? .. debe ser alguien importante, Y gracias a mi curiosidad y al ocio en el que me encontraba en ese instante, empecé a buscar  y buscar en google escribiendo referencias como: “chileno famoso revela su homosexualidad” y con mucha pena  no encontré nada. Pasadas las horas me metí de nuevo a las redes sociales (ya había olvidado el tema), y sorpresivamente aparece la noticia: “Andrés Caniulef revela su homosexualidad en pantalla” (para quien no lo conoce es un opinologo de la farandula chilena ), luego de leer la noticia lo primero que pensé fue “ya, si igual se le notaba” , “pff, la media noticia”, “el único que no lo sabía era el”, pero luego después de pensar  me di cuenta de que caí en una contradicción, dado a que estaba generando los mismo prejuicios machistas que la mayoría de las personas hacen frente a lo desconocido, le estaba atribuyendo rasgos a una persona por una idea que yo tengo de “lo que es femenino” , luego de haber pensado lo anterior llegue a la conclusión de que si yo me consideraba tan “libertario” , tan “consciente”  esa noticia ni siquiera me debería haber generado interés.

Entonces al fin y al cabo me dije a mi mismo: “nunca fui tan “open mind”como creía”.


HijedePerrX

El horno de juguete.

Siempre me había cuestionado como sería mi madre cuando llegase el momento de ser abuela, puedo señalar que fue ejemplar para sus dos hijas y de cierta forma sabía que la posibilidad de quebrar las generaciones de mujeres, rasgo que siempre habían caracterizado a la familia, implicaria mucho en su forma de relacionarse y no me equivoque. Quién diría que bajo la mujer que siempre me enseñó a defenderme y hacerme valer como individuo en una sociedad machista como la que hay en Chile reaccionaría de manera negativa cuando decidí comprar un set de cocina que incluía un horno con un juego de utensilios para preparar una suculenta pizza de plástico.

Era el cumpleaños de mi sobrino y al momento de escoger su regalo no pude evitar dejarme llevar por lo original que me pareció este juguete, era totalmente ludico e interactivo; poseía sonidos, colores, luces y cada acción que realizara el infante desencadenaba otra, por ejemplo al momento de girar una perilla del horno saltaba la que sería una pizza recién horneada, realmente estaba muy emocionada con la compra, ya que además el regalo empapelado llamaba la atención por su tamaño. Al momento de abrirlo descubrí que mi mamá pensaba totalmente lo contrario, como era de esperarse a mi pequeño sobrino le encantó y rapidamente se puso a descubrir todo lo que podía hacer sin notar la pálida y dura expresión que su abuela me dirigía, me acerqué lentamente para sentarme a un costado de ella y escuché para quedarme anodadada: "Ese regalo es de mujer, ¿crees que va a ser maricón." y puf, caí en un shock total y puedo decir que sentí como se me salían los ojos rodando y mi mandibula caía al piso desencajada como en las viejas caricaturas; de las pocas veces que había oído decir a mi madre un garabato esta sería una de ellas, recuerdo que no supe que decir y terminé por reírme de lo extraño que parecía todo, mundo al revés.

De todas formas ahora también sonrío por la memorable situación ya que luego de unas cuantas -muchas- conversaciones y reflexiones mi mamá entendió en el tremendo error en que estaba cayendo a tal punto que el otro día compró una pequeña escoba para que el regalón ponga su granito de arena al ordenar y limpiar. 

Grenouille.

Manejando taxis y vidas

En el verano estando en Calama con mis amigxs tomamos un taxi, hablamos durante el camino con el chofer y nos comenzó a contar su historia personal de como llego a Calama. Nos contó que el vivió casi toda su vida en Temuco y que apenas hace 10 años vivía en Calama, el caballero tenia aproximadamente unos 50 años, recalcando que vivir en Calama era una vida mucho más cómoda porque podía ganar la misma plata que ganaba en Temuco pero trabajando menos horas al día, por eso mismo encontraba que donde estaba el DINERO estaba la comodidad y supongo que esto lo adaptaría a alcanzar una supuesta felicidad, luego nos dijo que no estaba completamente solo en Calama debido a que había incitado a sus hijos a estudiar ingeniera civil porque con ese título se ganaba mucho dinero en las minas. Entonces no simplemente él se trasladó desde el sur a Calama, sino que influyo que sus hijos terminen en ese lugar debido a la facilidad de poder conseguir mejores ingresos económicos, cambiando radicalmente su vida, de estar inverso en la naturaleza a llegar al desierto y paraíso de las minas de cobre, todo en busca del DINERO.
Cuando la incomodidad crecía en cada palabra pronunciada por este señor, amante del dinero, nos cuenta que su hija todavía vivía en el sur, pero sin embargo el la llamaba seguido para invitarla a venir a Calama, pero a diferencia de sus hijos hombres no le decía que estudie alguna ingeniera o alguna otra carrera profesional, sino él nos explicó que su hija era bastante alta y “amachada” por ende podía conseguir trabajo de camionera en las minas y con esto también obtener bastante DINERO, decía que tan solo podía estudiar un técnico o sacar alguna licencia e ir al norte en busca de los benditos papeles ($$$).

En fin, el recorrido acabo y el odio aumento, con el único fin de no reproducir estas actitudes idiotas, donde se venera el dinero y se estereotipan los trabajos y las personas es que me pude quedar un poco más tranquilo. Maldito Calama invadido por estas personas, ojala un día te mejores…


Boldo

Conversaciones de Plaza



Era el día del partido de Chile contra Colombia y terminado este, nos organizamos con Matías (mi mejor  amigo) para salir a algún pub o bar del centro de Santiago, específicamente del barrio Brasil. Después de un rato en el bar y probar distintos tragos decidimos volver a casa pero para llegar allá debíamos pasar por la Plaza Brasil, y al caminar por la plaza paso una persona vendiendo cerveza y decidimos comprar, por lo cual nos quedamos en la plaza tomando las cervezas y fumando cigarros. Pasado unos veinte minutos se acercaron a conversar dos personas que también estaban tomando cerveza en la plaza, pero se notaba que ya se les habían pasado un poco la mano con el alcohol, pero no le dimos mayor importancia con Matías y comenzamos a compartir con ellos, riéndonos de distintas anécdotas que nos había ocurrido a lo largo de la vida, y cuando fue el turno de una de las personas que se acercó a hablarnos de contar  su anécdota, nos dijo que el un día había encontrado a la madre de su hijo engañándolo en la casa de la madre de esta, por lo cual el golpeo al a su pareja y al amante, luego de esto procedió a echar a la calle a este último y se llevó a su pareja.


Por el acto anterior  su amigo lo felicito y le dijo: “está bien hermano, eso es lo hace un hombre de verdad”, provocándole risa, y motivándolo a seguir con la historia, por lo que cuenta que después llevarse a la madre de su hijo, la amenazo con que si volvía a pasar, la golpiza sería peor y que que de ahora en adelante ella debía dedicarse a las labores del hogar y de su hijo. Su amigo le dio la mano y un abrazo, por portarse como todo un hombre, y dejar claro quién es el que manda. Yo y Matías no emitimos ningún comentario de esta historia, ni si quiera  reímos como con las historias anteriores, dejamos pasar un  poco de tiempo y abandonamos la plaza en dirección a nuestro hogar.

Larry

Mas que princesas

   

      Hace poco estaba viendo las noticias cuando vi la iniciativa del Sename, en el marco del día de la mujer, llamado "taller de desprincesamiento" y me pareció interesante que se propusiera una versión diferente a la identidad y rol de género que tienen las niñas hoy en día. Estábamos en la mesa en la hora de almuerzo con mi prima y mi tía, el problema comenzó cuando una de mis primas escucho cómo se llamaba el programa y claramente  no le gustó, expresó su opinión diciendo que todas las niñas se deberían sentir princesas alguna vez, usar un vestido y una corona, lo que contrariamente el no ser princesa y hacer cosas como el karate te podría llevar a ser amachada o poco femenina, además recalcó que en su propia experiencia ella había sido feliz sintiéndose princesa en su infancia o que le gustaba usar el color rosado, no creía y que le gustaría que su hija también pasara por experiencia, por otro lado mi tía manifestó estar a favor del taller, aunque dijo que no era bueno extremar las posiciones y se puso en situación más neutral. Luego pensé en mis otras primas y en realidad eran diferentes, sin duda la presente era la más “princesa” de las hermanas. ¿Quién decide como se debe comportar una niñita? ¿Qué debe hacer o no?  Sin esbozar algo que pareciera critica, concluí que el nombre podría ser diferente, pero le expliqué a mi prima que era un taller alternativo al que proponía Katy Barriga llamado el “taller de princesas” el cual no era claramente de mi gusto , y de esa manera llegamos a un casi acuerdo al pensar que esta ultima alternativa era un poco exagerada y hasta un poco sexista porque al final ¿qué significa ser una princesa para una mujer en Chile? O ¿”Desprincesarse” ayuda a disminuir los prejucios o estereotipos en nuestro país? Creo que la campaña evolucionó en las redes sociales como #Mas que princesas, así todos contentos.

                                                                                                      Pepegrillo

Cortado por las mismas tijeras

Reflexionar sobre vivencias sexistas en la vida cotidiana, me llevó en un viaje en el tiempo hace muchos años atrás, cuando tenía 9 años y era un niño que me gustaba llevar el pelo largo, lo cual hasta hoy en día no es permitido por la mayoría de los colegios de nuestro país. Fue ahí cuando empecé a recordar porqué terminé por cortarme el pelo.

Recordando distintas vivencias y confusiones, por este simple pelo largo, recuerdo que cada vez que entraba a una panadería o frecuentaba un kiosko, la frase inaugural de los vendedores era "que se le ofrece señorita?", lo cual para mi mente de niño de 9 años las primeras veces solo generaba risas e intentar responder con voz mas ronca, diciendo que era niño, pero siempre esa respuesta venía acompañada de burlas, y muchas veces de " debería cortarse esa chasca, parece niñita mijo", y así fue como me fueron maleducando poco a poco, entre los cuales, aportaron profesores, inspectores, familiares, repitiéndome una y otra vez que me veía como "niñita", incluyendo un tono despectivo en sus comentarios la mayoría de las veces, y agregando una serie de adjetivos que bordeaban temáticas relacionadas a la estética, que cargaba en su interior juicios morales y sumamente machistas.
Así fue pasando el tiempo, y mi querido y añorado pelo largo, se fue transformando de una entretenida elección, a una incomodidad que cargaba en mi cabeza y que me marcaba en comparación ante otros niños.
Jamás podré olvidar estar jugando fútbol en educación física, estar marcando a un compañero y que el profesor dijera que marcaba bien porque era "maricón" porque tenía el pelo largo, me dio mucha impotencia realmente.Y fue así como este entretenido pelo largo, que los primeros días cuidaba con cariño, lavaba y peinaba, se fue ganando una serie de adjetivos como "niñita, maricón, princesa" que para nuestra sociedad tienen una significación despectiva, y fue así como el pelo largo empezó a ser un problema para mi día a día como niño,
Quien diría que no cortarse el pelo, te llevaría a vivir el sexismo en su máxima expresión. Siempre seguía firme a la decisión de tener mi pelo largo, porque a mi me gustaba, pero poco a poco, el resto me fue dando razones injustas para cortarme con la mismas tijeras que nos habíamos cortado la mayoría.
Un día estaba en un restaurant en la playa con mis papas y el mesero se acerca con la carta y me dice "y a usted que se le ofrece señorita?", en ese momento mis primos empezaron a reírse y a burlarse con los cánticos que todos conocemos, En ese momento corrí al baño con rabia, y fui a mirarme al espejo tenía el pelo muy desordenado, largo , y lo peiné por ultima vez, fue ahí cuando abre la puerta un señor, cierra la puerta y dice "disculpe parece que me equivoque de baño". Ahí decidí cortarme el pelo, lo cual seguramente nunca debí haber hecho.

Arboleda







DE VACACIONES CON LA FAMILIA

Hace unos años atrás fui a la playa con la familia de mi papá para las vacaciones de verano, recuerdo que cuando fui no solía usar falda ni shorts, puesto que no era algo que me gustara, tampoco era algo con lo que me sintiera cómoda; un día para ir a la playa me puse una falda que era medianamente corta y una polera holgada, baje al comedor donde estaban todos y mi primo me queda mirando y me dice – “pero cómo se te ocurre ir con falda a la playa, tienes que ir con shorts”, yo le respondí que me sentía más cómoda con la falda que con el short, porque este era muy corto y me causaba un poco de incomodidad, a lo que me responde –“las minas tienen que sacarse partido sino nadie las va a mirar ni menos uno las va a pescar”. Le respondí que no era mi estilo usar ese tipo de ropa, y que de cualquier forma era problema mio si usaba o no algo, fue ahí donde todos empezaron a opinar sobre lo sucedido y mi tía le encontró razón a mi primo diciendo -“Yo cuando era lola usaba mini y me piropeaban en la calle, porque además de tener buen cuerpo me sacaba partido” a lo que me tío comentó  -“Además una mujer toda la vida debe cuidar su físico”. Luego de escuchar todos sus comentarios y opiniones les dije de manera irritada –“Bueno, si tanto les gusta el shorts se lo pueden colocar ustedes pero yo no lo pienso usar, de cualquier forma es problema mio como me visto”, luego de lo que dije  hubo un silencio incómodo y en el ambiente existió un aire de resignación, por lo que fue ahí donde la discusión acabó y en donde tomamos nuestras cosas para caminar a la playa que se encontraba a unos metros de la cabaña. 

Andy Dufresne

¿Que hay detrás del silencio?

En el fin de semana pasado, mi pareja me acompaño al cumpleaños de mi abuelo paterno. Esta celebración se realizó afuera de Santiago y congrego a toda mi familia, en el cumpleaños habíamos alrededor de veinte o treinta personas de edades más bien heterogéneas. Yo no había tenido la oportunidad de que mis primas/os, tías/os la conocieran, pues estas instancias que congregan a todos/as no son muchas. Mi pareja y yo tenemos cinco años de diferencia, esto para mí no conlleva a un problema, quizás porque en mi condición de hombre me posiciono desde una situación de privilegio, evidentemente como podrán ver, para el común de la sociedad, que un hombre joven este con una mujer mayor “vendría siendo como un logro”. En dicha celebración al manifestar en público nuestra diferencia (es decir, cuando le preguntan su edad y mi edad) se percibe ese incomodo silencio que nos dice que hay algo que no calza (no vendría siendo la primera vez que pasa), injustamente si un hombre se empareja con una mujer menor, se percibe como algo absolutamente normal y no hay ningún problema, al contrario, si una mujer se empareja con un hombre menor, esto no pasa desapercibido, al instante la sociedad exclama a gritos “pedófila”, “no te la puedes con alguien de tu edad” “inmadura” entre otros… ¿Por qué es normal en un caso y anormal en el otro? ¿Cuál vendría siendo el problema? Se imaginan por todo lo que paso ella al anunciar nuestra relación frente a su familia, sus amigas/os, ¿toda esa presión, burlas, cuestionamientos y juicios que surgieron a partir de esto? Por otro lado yo no recibí comentario alguno, quizás porque soy más arisco o no tengo amigos tan machotes que me digan “la hiciste” “hijo de tigre” “campeón” o alguna tontera por el estilo. ¿Qué se espera de una mujer? ¿Qué se espera de un hombre? ¿Qué hay detrás de ese silencio tan incómodo? Ua Zit.

La Tradición Obrera


Son días que emulan aún el verano, calurosos y soleados como siempre en su máxima expresión al medio día horario que recorro en bicicleta todos los Martes desde Ñuñoa a la Universidad ( se ubica en Santiago Centro). El camino al centro de Santiago no se hace tan tedioso debido a la existencia de ciclovías, pero que muchas veces se ven descontinuadas en transiciones a comunas diferentes o bien con las innumerables construcciones de edificios que con sus camiones y máquinas de construcción obligan volver al tránsito con los automóviles, micros y furgones.

Cuando iba por la ciclovía de Curicó, entre la calles Portugal  y Fray Camilo Henríquez, es cuando diviso un camión que corta el tránsito para las bicicletas debido uno de los tantos edificios en construcción en Santiago, por lo tanto me hago a un lado para volver a la calle con los autos. Es cuando me llama la atención los chiflidos y gritos con alusiones sexuales proveniente de la construcción, que claramente eran los obreros, dentro de lo cual volteo mi vista hacia en dirección a los edificios, de forma que logro divisar una mujer joven con vestido marrón que pasaba caminando por medio de la acera, con una cara que transmitía una extraña mezcla de indignación, frustración y miedo.  No hizo más que acelerar la marcha, para que pronto acabaran los alaridos de los hombres resguardados en las alturas que solo expulsaban morbo, violencia y humor burdo fuera de lugar entremedio de carcajadas de sus pares.

Esto ocurrió en un par de segundos, el bombardeo de gritos y chiflidos aparecían violentamente dirigidos a la mujer, donde en otras ocasiones los obreros llaman de mala forma adulaciones a la belleza de la mujer,  este hecho solo constata una práctica común entre los obreros que asechan a muchas mujeres que cruzan cada construcción, por lo que me ha tocado observar de manera constante en este trayecto.

“FueradeJuego”

División sexual de las prácticas

Hace un par de días me encontraba viajando en el Transantiago hacia mi casa, el bus iba bastante lleno de gente –como es de costumbre– y yo iba parado frente a la puerta de salida principal (la que está ubicada al medio del bus). En un momento del viaje, una señora que iba viajando con su hijo, el cual estaba en un coche, presiona el timbre para solicitar la parada. Yo bajé del bus para dejarla pasar con el choche, a lo que la señora me pide amablemente ayuda para con el coche. La ayudo a bajarlo y vuelvo a subir al bus, para cuando ya vuelve a seguir el recorrido, no puedo evitar escuchar una conversación que estaba teniendo una pareja –heterosexual– joven que estaba detrás de mí.

La conversación era concerniente a la señora y el coche ya que la joven le decía al joven que un día iban a estar así, en esa misma situación y que él tenía que ayudarla con el coche, a lo que el joven le responde que ella va a tener que ayudarle con el coche ya que, según él, no tenía problema con andar con su hijo en coche y se podía dedicar a la crianza de su hijo tanto como ello. Tras esto, la joven comienza a argumentar que ese es el trabajo y deber de la mujer, que un hombre no puede ser visto haciendo cosas de madre ya que pensarían que es “maricón” y una serie de ideas sobre las prácticas que deben y no deben hacer hombres y mujeres. El joven la acusó de tener una “mente cerrada” y de ser machista. Y así siguió la discusión entre la pareja hasta que tuve que bajarme unos cuantos paraderos después, no sin quedar pensando en aquella discusión por unos días.
 Outis.
La Mochila Rosada.




El martes es el día sagrado más especial en la semana, “el martes de cancha”. Todos los martes de todo el año nos juntamos trece amigos y jugamos “baby”, este es el día en que sólo nos juntamos hombres. El encargado de cuidar y mantener la cancha es un viejito, de unos ochenta años apodado Tata Lato, este al terminar los partidos llega para cobrar el dinero de la cancha, dar agua y hablar una que otra cosa. Este martes fue distinto, en primer lugar perdimos y fuí con una mochila distinta a la que utilizo habitualmente para llevar la ropa de cambio, la mochila era de un rosado pálido con líneas aleatorias en color morado y amarillo.
Tato Lato vio la mochila y se indigno, él hizo un gesto que jamás pensé que haría, me insulto con variados improperios y me dijo: “Little Princess eres una niñita, las homosexuales usan rosado, nosotros usamos colores de hombre”. Automáticamente pensé que esto era un acto de sexismo evidente, me pregunto el porqué utilizar colores como el rosado, verde claro, morado, amarillo… es para un hombre de football tan terrible, tan terrible como para insultarme y decirme que era homosexual, siendo como primer problema sexista el pensar que los homosexuales son mujeres, siendo este una forma de amar y relacionarse distinta a las dos formas moralmente aceptadas por la Iglesia. En segundo, lugar que en su mundo habitual, el football, esos colores y muchos otros están presentes activamente. Ese mismo día tres amigos tenían zapatos fucsias, otros con poleras rosadas en tonos pastel, medias con detalles morados y amarillos. Lo extraño era que cualquier implemento para jugar football, era aceptable que fuera de unos de estos colores, ya que son para jugar, pero la mochila no para él la mochila debía ser de un color de hombre.
Quizás pueda ser aceptable en él este comportamiento para una persona de ochenta años, puesto que ha tenido una vida con valores muy distintos a los míos, generalmente machista. Lo más raro fue la discusión diminuta que se produjo luego de su comentario, algunos de los jóvenes me molestaron en compañía del Tata, otros en cambio salieron a la defensa, ya que se sintieron indirectamente insultados.
Para mí no existe un problema con utilizar estos colores, si bien no utilizo poleras, ni pantalones de estos colores. El color de la ropa no define quien eres, ni tu condición sexual, utilizar rosado no te hace ni menos, ni más hombre.

Little Princess

Mi masculinidad a prueba

No hace mucho tiempo, y en un día como cualquier otro mi madre estaba recostada en su cama descansando, por lo que decidí acostarme a su lado para compartir un rato agradable junto a ella. Posterior a esto comenzamos a hablar sobre diversos temas personales y familiares que habían ocurrido en el último tiempo, y es en este contexto en donde mi madre me hace el siguiente comentario: "oye hijo ¿qué pasa que hace tiempo que no te veo con ninguna chiquilla, no hay traído a ninguna a la casa, te pasa algo?" a lo que yo entre risas respondí que qué tenía de raro eso, puesto que no veía el problema en aquello y ahí mi madre sin vacilar me dice que si es que le quiero contar o confesar algo, y es en ese momento en el cual yo me extraño por sus palabras y por el tono que comenzó a utilizar. Luego ya intuyendo a que se refería y hacia donde iba la conversación le pregunto que espera que le "confiese", ya que, para mí no tenía nada de extraño el que estuviera hace un largo tiempo sin ninguna pareja estable o con alguna "chiquilla" como ella lo definía,(tratando de sonar simpática claramente y para entrar más en confianza) a lo que  me responde que ella era alguien open mind, que era mi madre y me quería por sobre todas las cosas, y que si me gustaban los hombres no debería tener miedo en decírselo a ella, sino que al contrario, debería confiar, que ella siempre estaría ahí para apoyarme en todo y que no me dejaría sólo. Un poco extrañado y hasta atónito por lo que mi madre me planteaba, pues como ella lo menciona, yo también pensaba que era una mujer open mind, lo cual quedó de inmediato comprobado que no era así. Luego de escucharla solo repliqué que encontraba una tontera que porque no me había visto hace tiempo con alguna mujer, tenía que pensar que era gay, que no por ser hombre tenía la obligación de estar siempre con una mujer, casi que demostrándole al mundo mi masculinidad.

Scarface

La familia es la familia


El año pasado pasé por una situación muy complicada en mi vida que me sumergió en un abismo corto, pero muy intenso. En esa época mi  primo de mi misma edad, que me ve como su hermana,  intentaba consolarme no dejándome sola ni por un segundo y dejándome a la vez entremedio de él y su novia, una novia que siempre me ha caído muy bien pero que habitualmente discute con mi primo y viceversa. Quizás por mi estado “depresivo” me dañaban demasiado sus discusiones, además empecé a notar en mi primo ciertos comportamientos obsesivos y alterados así que decidí alejarme de ellos.
Pasaron un par de meses, salí del abismo y, aunque nunca lo esperé conocí a alguien y empezamos una relación de una complicidad muy pocas vista, a mi novio lo invité a conocer a mi familia (cosa que nunca antes había hecho) y así fue como conoció a este primo.
Recuerdo que en su primera visita salimos a caminar, estábamos en eso cuando mi primo comienza a decirle a mi novio que es primera vez que yo traía a alguien y que esto le había sorprendido, que él debía valorar eso porque había pocas mujeres como yo actualmente.
No sé a qué se refería con “mujeres actualmente”, siguiendo el hilo de la conversación me lo dejó mucho más en claro;
-Una mujer debe ser como mi novia.  Señorita, bonita, educada, que no ande leseando, que me respete, y que se dé a respetar. Yo sé que la carne es débil pero no la engañaría con cualquiera que se me cruzara por la calle, yo la valoro.
Mi novio en esto le contesta:
-Yo no estoy de acuerdo contigo, si tú dices que la amas y que la valoras no pensarías en engañarla con ninguna mujer.
La conversación cambió de rumbo después de esto.
Las visitas de mi novio se hicieron habituales, así como las salidas con mi primo y su novia. Mi primo constantemente nos miraba y se quejaba de algún acercamiento de nosotros por pequeño que fuese como algo “indecente”. Cada vez que conversábamos mi  primo me decía lo rápido que íbamos con mi novio, de que no le podía dar de todo en bandeja porque él después si es que llegásemos a terminar, (dando por hecho que terminaríamos), se iba a referir a mi como “una chica fácil” y que debía respetarme a mí misma como mujer. Por otro lado él seguía discutiendo con su novia, no la dejaba (no la deja) usar shorts, ir a la piscina ni conmigo, ni con mis otros primos ni con amigos, se queja de que usa calzas, la hace usar poleras largas que le tapen el trasero y si es que se maquilla mucho o viste con ropa “provocativa” según él, es porque a ella igual le gusta el leseo. Cómo verán mi primo es el típico machista y su novia la típica sumisa que agacha la cabeza ante todo, así que intenté como pude dar cuenta a mi primo de su error, empecé a discutir seguido con él para defenderla a ella y de paso defenderme a mí de lo estúpido que sonaba cada vez que abría la boca. Un día discutimos fuertemente y dejamos de hablar, hace poco me dejó un mensaje en mi Facebook pidiéndome que no fuese tonta, que no dejara ir una amistad por un simple pololeo y que la familia es la familia. Aún no le contesto.


 -Olimpia de Gouges

La Hija

Mi padre siempre quiso tener una hijita, y con eso no me refiero a tener simplemente a una hija mujer, sino que quería una hija que fuera femenina, que se cuidara, que fuera adorable y que tuviera todas las cualidades femeninas clásicas. Sin embargo tuvo dos hijos hombres y una mujer, la cual resulto muy lejos de lo esperado, ya que era ruda, con poco gusto del color rosado, de las barbies y de todo ese tipo de cosas que se caracterizan por femenino en las niñas, también se juntaba con puros hombres, y de hecho, muchas veces era la persona más masculina ya fuera en el grupo de amigos o en la familia misma. Mi padre siempre la ha querido, pero incluso cuando yo, el último hijo, iba a nacer tenia las esperanzas de tener a esta hija anhelada, incluso tenía un nombre "Margarita", el cual mi madre se negaba a ponerme si es que era mujer, porque lo encontraba demasiado siútico. Pero al fin y al cabo salí yo, otro hombre y conmigo mi padre perdió todas esperanzas de tener a esa anhelada hija femenina que siempre quiso. lo interesante es que mi hermana, que ahora tiene treinta y un años, y mi padre tienen la mejor relación en la familia, quizás justamente porque los dos son muy parecidos en sus actitudes (que se podrían tildar de masculinas), y sin embargo mi hermana de vez en cuando muestra actitudes como por así decirlo de niñita, como por ejemplo su pasión por el cookie monster de plaza sésamo o que siempre quiera dulce y si hay postre siempre lo pide más grandes y cosas así que a mi papa le encantan, y creo que si bien ese tipo de cosas a ella le gustan de verdad, en una pequeña parte lo hace para darle a nuestro papa esa niñita que tanto quería.

Todo esto me hace pensar lo interesante que es que muchos hombres buscan en mujeres una actitud que ellos llamen femenina, porque les parece más natural y que son, por así decirlo, más agradables, porque no rompen como los esquemas que uno espera, como el de la tierna hijita.

-Tovarish

PASEO POR LA TARDE


Cuando era más niña acostumbraba ir caminando al centro comercial que queda cerca de mi casa. Un día, iba con mi amiga  a cambiar unos zapatos y nos fuimos caminando por el bandejon central de Av. La Florida. De ida los autos nos tocaban la bocina y nos gritaban cosas, más bien los hombres que iban en ellos, las cosas que nos decían eran los conocidos “churros” o piropos que hoy en día están siendo muy cuestionados como violencia hacia la mujer, en fin. El evento más claro, considero yo, de sexismo que experimentamos esa tarde ocurrió cuando veníamos de vuelta. Íbamos muy tranquilas caminando por el mismo lugar, cuando a lo lejos se escucha que viene un auto con música muy fuerte y, cuando volteo para ver que sucedía, uno de los sujetos que iban dentro del vehículo tenía la mitad de cuerpo afuera y  el brazo estirado con la mano abierta y mirándome fijamente. Él me quería tocar, en estricto rigor, podría asegurar que su intención era tocar mi trasero, a lo que por su puesto yo no iba a acceder, así que me corrí inmediatamente y advertí a mi amiga. En el instante nos enojamos y le comenzamos a gritar cosas a los sujetos mientras se alejaban. Una de las cosas que llamo mi atención fue la cara del tipo, era una sonrisa de oreja a oreja, no sé que se le habrá pasado por la mente en ese momento, sinceramente creo que nada. Porque pondría las manos al fuego a que a ese hombre no le gustaría que le hicieran eso a su madre, hermana, esposa, hija o mujer a la que le tuviera algún tipo de cariño y/o respeto.


El viaje en sí, estuvo lleno de situaciones sexistas, en donde los hombres, por algún motivo, sentían que tenían dominio sobre las mujeres o creían que nos gustaba sentir esos piropos, que a todo esto nadie pidió, o que no sé, nos sentiríamos alagadas porque un montón de extraños nos hicieran notar que les gustábamos físicamente o algo por el estilo. Personalmente considero que este tipo de situaciones se tienen tan naturalizadas, a tal punto que cuando conté mi experiencia a otras mujeres, la juzgada fui yo por haberles contestado groserías. Me sentí confundida, no lograba entender como lo que yo acaba de vivir se había tergiversado, a tal punto, que yo termine actuando de una manera indebida, cuando quien intentó agredirme jamás será cuestionado por sus actos y seguirá viéndolo como algo normal, y peor aún, como una gracia.

Bar.

Detractores del matrimonio homosexual


En mi familia es muy común que después de cada comida se debata algún tema, en una particular ocasión me llamó la atención un tema que salió de debate, era acerca de la legalización del matrimonio homosexual, en la cual uno de los integrantes de mi familia, en este caso el abuelo, presentó su postura con un rechazo inminente hacia esta iniciativa, lo que derivó en un debate agotador acerca de las distintas posturas de la familia. Con el paso de los minutos la estructura del debate empezó a quedar más marcada, dejando dos bandos, el que estaba a favor del matrimonio homosexual y los que estaban en contra. Lo que me llamó la atención fue la relación que tenían familiares que estaban en contra del matrimonio homosexual, eran todos hijos de mi abuelo, mis tíos y mi madre los cuales contenían una cantidad  de conceptos sexistas internalizados por su padre, en este caso, mi abuelo. Pero además poseían un factor en común que era el contexto histórico en el cual habían estado toda su vida. Ahí fue donde más me interesó averiguar, como el contexto de esa época fue tan determinante en el pensamiento.
Para entender mayormente esto, hay que adentrarse en las definiciones que poseían cada uno de mis tíos los cuales tenían sumamente internalizado la idea sexista del macho- fuerte, dueño del hogar,  símbolo de seguridad- en desmedro de la figura femenina la cual estaba (y está en mucha gente todavía) como la dependiente del hombre y complemento de él. Y esas definiciones son totalmente sexistas, las cuales aún rigen, no en su totalidad,  en muchas personas. La idea finalmente del bando que estaba en contra del matrimonio homosexual, era que el hombre no podía estar con otro hombre ya que eso era demostrar debilidad ligado primordialmente a la idea de “Hombre femenino”.
En un plano general, es interesante investigar estos comportamientos en que los individuos aún demuestran como tienen internalizado el sexismo tan predominante en las sociedades, y que si bien entienden que la mujer debe emanciparse, aún en sus construcciones sociales poseen modelos sexistas en donde la mujer aún no es igualada en su totalidad con el hombre

Finalmente, un tema tan relevante en la actualidad como la discusión sobre el matrimonio homosexual aún presenta fervientes detractores los cuales en su pensamiento sólo demuestran su falta de noción de igualdad.

                                                                                                                   Ekinech.


Los "hombres-roble".

Recuerdo cuando tenía entre 4 a 5 años de edad, contra mis anhelos, estaba dentro de un jardín infantil. En una ocasión, las “tías” del Jardín, nos empezaron a caracterizar tanto a los hombres como a las mujeres. Nos decían, las mujeres son frágiles y hermosas como una flor, así que hay que tratarlas delicadamente y los hombres, son fuertes y duros como un roble. Siento que de alguna manera, me tome muy apecho este dicho.


Un día dentro del Jardín, me encontraba jugando con unos compañeros y por “acto de desmitificación”, le di un golpe al que se decía el más fuerte de todos los hombres y éste comenzó a  llorar, y ahí, algo en mí no calzaba. Si él era un hombre, no tendría porque estar rendido y llorando por un golpe, debería levantarse e incluso hasta responderme, y él no me respondía, solo reclamaba que le dolía y seguía llorando.


Luego, la “tía” del Jardín fue a consolar a mi compañero que golpeé y me pidió que me disculpará con él, que entre compañeros no se tienen que haber estas riñas. Y dentro mí, me cuestionaba ¿por qué tenía que disculparme?, ¿hice algo indebido yo o él que lloró y así mismo me acusó? La tía, apresuraba mi reacción, pero yo estaba en una contradicción, hice sentir mal a alguien pero no sentí que tenía culpa y además, él no reacciono del modo en como ellas mismas nos habían enseñado como somos nosotros “los hombres-roble”.
 
Pasado un rato, me disculpe con mi compañero, y la tía nos pidió que nos diéramos un beso en la mejilla de despedida. Y ahí la contradicción se hacía presente de nuevo, ya que mis padres me habían dicho que los hombres no se besan con otros hombres (claramente como niño, exageré la situación y la conlleve a que tampoco nos podíamos besar en la mejilla). Dude mucho en hacerlo, pero al final lo hice y nos perdonamos con mi compañero, y seguimos jugando hasta que llegará la hora de irse.

- Érebos.