11 de junio de 2015

Análisis Relaciones de pareja.

Este tema me llevó a ser analizado en el blog debido a que es el que mas me llama la atención de los que ya he escrito, el cómo se plasma en la identidad de los géneros aquel elemento que es la fuerza física, y que mediante constructos sociales se le atribuye a cada género características que van entrelazadas a este mismo por naturaleza o esencia, para explicar lo dicho me apoyaré en lo siguiente: El hombre es fuerte, la mujer ante esta fuerza natural del macho (todo muy generalizado) es vista como débil. Por esto es que cuando un macho golpea a una mujer es mal mirado, claramente es un abuso de la fuerza propia, pero cuando se juega en contra de esta lógica natural de la fuerza que cada género posee, ocurre algo muy distinto cuando la mujer es la que abusa físicamente del hombre, en casos cotidianos (situaciones urbanas) es mirado en menos si se da la situación recién mencionada, y al ocurrir lo contrario, invirtiendo los roles de los géneros  en el caso, el hombre sale perjudicado, lo que es bueno, debido a que si nos fijamos bien, el hombre es quien en su mayoría golpea, roba y viola; lo que hace que nos parezca extraño si una mujer realiza tales actos criminales como los ya mencionados e incluso inimaginable. Aquellos elementos causan esta naturaleza de juicio en contra del hombre en cuanto a la violencia sobre la mujer, es por esto que justifico que cuando una mujer golpea a un hombre, es que por construcciones sociales y en cuanto a las vivencias y experiencias vistas por la masa en torno al hombre lo han dejado como malhechor social, y la mujer ha quedado como víctima de sus abusos en la esfera privada-hogareña, lo que provoca que uno reaccione de mala manera al ver que un hombre abusa golpeando a la mujer que la acompaña, y si sucede bise versa, es muy poco probable que ocurra alguna "funa" en el acto.
En torno al blog, creo que es sumamente útil que tanto en universidades como cualquier otra situación se abran espacios como estos para poder compartir posturas y experiencias  sobre a la desigualdad de género que la clase hace que sea aún mas clara, y aquellas aperturas de ojos puedan ser expresadas mediante vivencias propias lo hace entretenido y a mi punto de vista necesario para cualquier humanista que quiere formar en el hoy y en el mañana una mejor sociedad, mas igualitaria en todos sus sentidos, al igual que en el tema del género, en donde se nos ha demostrado en este curso que aún en nuestro país sigue legislando una sociedad machista y patriarcal, y que a pesar de las apariencias (como por ejemplo tener una presidenta mujer) la desigualdad e injusticia sobre el género femenino aún sigue rigiendo. Es bueno recalcar también que me gusta compartir con mis amigos de la clase lo que escribí en este espacio cibernético, y luego sucede lo mismo en los comentarios sobre el blog en clases. Tras esto encuentro que es bueno conocer distintas realidades vividas en torno al tema, conocer situaciones distintas a las de uno por muy impresionantes y terribles que puedan llegar a ser estas, sobre todo el de las mujeres, que se ven expuestas ante tales características de la sociedad que son desiguales en cuanto al ser una mujer que se desenvuelve en la misma sociedad que uno, que es hombre y que por eso es que pueda conocer también ambas caras de la moneda en torno al tema. En el Chile actual, la gente se está dando cuenta de las injusticias que siguen vigentes dentro de su sociedad, pueden ser ya promulgadas y mantenidas por los políticos como también por la gente misma, y con material como el de este tipo se puede nutrir de manera satisfactoria nuestra conciencia social en cuanto al tema de género, que a pesar de que la mujer si bien se ha insertado en el ámbito educacional como laboral, todavía se sigue viendo afectada por ciertas estructuras patriarcales que la realidad ha mantenido, como lo es el tema del aborto, violencia intrafamiliar o desigual remuneración que recae en la figura femenina,

analisis..........

En los blogs que han sido enviados me centro en las practicas que se realizan en nuestro entorno en específico la gente que nos rodea, no necesariamente amigos, sino gente que vemos cuando vamos en el metro o en la calle, gente contemporánea pero que no conocemos, esto se ve principalmente en los relatos “el trome” y “discriminación en la custodia”. Estos relatos nos muestran cómo se forman roles y como nuestro entorno aún sin conocernos espera ciertos comportamientos de nosotros, ya sean formas de vestir o de expresarse, que se encuentran en forma de costumbres o se han institucionalizados creando leyes que expresan las obligaciones respecto a ciertos aspectos de la realidad que deben tener tanto hombres y mujeres de forma diferenciada.
En el caso de “el trome” se puede notar como personas tienen una concepción de que es ser hombre y que es ser mujer, de forma tan diferenciada que hay un conjunto de actitudes que son pertinentes para cada uno de ellos, de modo que las relaciones entre hombre y mujer también toman formas específicas dando lugar a creencias como “la hija se lleva mejor con su padre”, o “el hombre y la mujer son complementos naturales”, etc. Esto se podría tomar al nivel de las costumbres, pero cuando estas prácticas se perpetúan en el tiempo algunas veces se institucionalizan y dan paso a leyes. En el relato “discriminación en la custodia” se puede notar como una madre que estuvo ausente durante el crecimiento de su hija puede optar a su custodia solo por el hecho de ser su “madre”, esto demuestra como a la mujer de manera legal se le liga el hecho de ser madre casi como única responsable apresando a la mujer en responsabilidades maternalistas, y aunque el hombre pueda tener mayores aptitudes o mayor interés no pueda optar la custodia de su hija en igualdad de condiciones por el hecho de no ser mujer. La visión de la mujer como madre no solo discrimina y fija un puesto al padre, sino que atenta contra la igualdad de condiciones que debería tener toda persona ante la ley institucionalizando la desigualdad, esto no solo tiene repercusiones en el cuidado de los hijos, sino también en el control que tiene la mujer sobre su cuerpo que se ve reflejado en los diferentes mecanismo legales como la penalización del aborto.
Así podemos notar como las diferencias entre sexos se traducen en costumbre y leyes que regulan de una forma u otra nuestro comportamiento y nuestro interacción ya sea con otros sujetos como con instituciones, no nos podemos desligar a estas prácticas ya que nos rodean y son parte de nuestra forma de “ser” y de como nosotros vemos a ese “ser”, son parte de nuestras prácticas familiares, nuestras posibilidades laborales, en un sinfín de actividades cotidianas que pueden comenzar incluso en la ropa que elegimos para el día. Esto a mi parecer le otorga un papel preponderante al ejercicio de la duda y la crítica que podemos sostener en nuestro diario vivir, otorgando otra visión a nuestras prácticas cotidianas.

La experiencia de escribir estos blogs nos da la posibilidad de poder notar que estos problemas no solo nos tocan a nosotros en nuestra individualidad, sino que muchas veces algo parecido o lo mismo le ocurre a algún compañero o compañera. El darse cuenta que no son hechos aislados y poder someter estas experiencias a análisis nos otorga el poder de mirar los hechos desde “fuera”, haciendo de lo cotidiano una experiencia puesta en duda y poder ver que tan grande y cual es alcance real de ciertas prácticas, como las perpetuamos reproduciendo patrones y cómo podríamos actuar para poder realizar pequeños cambios. Si lo cotidiano se vuelve problemático podemos sacar a flote las verdades que permanecen ocultas por la falta de visión o por el hecho de que quizás para muchos estos acontecimientos son normales. Estas experiencias sirven para develar las desigualdades y preguntarse: ¿Podría ser de otra forma?, el poder concebir que la conformación actual de las cosas podría ser de otro modo, creo, nos podría mover a trabajar en ello y comenzar cambiando nuestra propia actitud frente a los diferentes hechos que anteriormente, quizás, nos parecían naturales.

10 de junio de 2015

En los blogs que he escrito, el tema más recurrente que he tocado ha sido sobre el acoso callejero. Pues este es uno de los ámbitos quizás, donde la violencia de género puede ser sentida .por parte de quien la vivimos, de una forma más agresiva. Si bien, durante varios procesos cotidianos vivimos diversas situaciones en las que este tipo de violencia se puede percibir, ya sea en el mismo hogar, con tu pareja, etc, pero el acoso callejero considero que es uno de los actos donde más se objetiva el cuerpo, donde se pasan a llevar espacios íntimos y exteriores sólo porque sí. 
El acoso callejero creo que genera mucha controversia en hombres y en mujeres, puesto que no hay una regulación, no hay límites frente a esto. Los hombres tienen muy naturalizado que pueden gritar, piropear, tocar a una mujer cuando se  les dé la gana. De esta forma se da cuenta cómo la mujer y su cuerpo sólo serían un objeto más en la calle que se encuentra dispuesto para la satisfacción y el elogio por parte del sexo contrario, tal como si fuésemos un obra de arte dispuestas para el observador, aunque a estas se les tiene mucho más, de hecho debajo de ellas llevan un cartelito donde dice "no tocar", entonces yo también debería andar con uno que dijera lo mismo? No importa cómo me vista, no importa si uso pantalones o short, si uso escote o no, si soy fea o bonita, si soy flaca o gorda, simplemente mi cuerpo está ahí para que sea usurpado, usado y toqueteado para cuando a un hombre se le plazca. Me pregunto, cuándo habrá una legislación real frente a este tipo de violencia. 
Considero que esta situación existe partiendo desde una desigualdad que se construyó y que se construye diario a diario en relación al género, donde se le entregó al hombre la capacidad de decidir sobre él y sobre los ámbitos y los roles que las mujeres deben cumplir, y en este sentido la satisfacción del ego y del poder que ellos tienen, creando al mujer como un sujeto débil frente a estas situaciones. 
Creo fehacientemente que los espacios públicos en los cuales nos movemos deben ser libres e igualitarios, y hoy en día eso lamentablemente no es así. Existe aún un machismo grande respaldado por el sistema patriarcal en el cual nos encontramos actuando, el cual no permite la condición de igualdad, el fin de la violencia de género y de prácticas sexistas.

Respecto de mi opinión sobre la actividad “Sexismo a Diario”, creo que ha servido positivamente que relatemos nuestras experiencias, pues la lucha de género no sólo habla de mujeres, sino que existen también cientos de hombres que se encuentran atrapados en un rol exigente por parte de la sociedad y que simplemente no lo quieren solventar por los motivos que sea, y la mayoría de las veces no nos damos cuenta que tenemos tan naturalizado que la violencia de género sólo la vivimos las mujeres, sino que hombres, homosexuales, transexuales, etc. Esta actividad visualiza desde lo más personal cómo todos hemos sido afectados por estas desigualdades.

Estereotipos sexistas y violencia de género



El tema escogido para realizar el análisis de los blogs anteriormente publicados es sobre los estereotipos sexistas y violencia de género, entendiendo el sexismo como una serie de creencias que se comparten e internalizan dentro de una cultura acerca de las características que deben tener hombres y mujeres.
Estos estereotipos aparecen  representados en los  valores,  actitudes,  jerarquías  y  creencias  consideradas  adecuadas y que se  difunden desde la infancia. Posteriormente, los estereotipos cimientan y condicionan la personalidad adulta, ya que este medio( estereotipar) es  el  medio  desde  donde  se  transfiere  una  ideología  sexista  que  compone  nuestra personalidad y que reproduciremos en nuestros comportamientos adultos.
Dicho lo anterior, los estereotipos sexistas no sólo describen las características establecidas a cada sexo, sino que también las determinan, o sea, que asignan cuales son los sentimientos, emociones, conductas o actividades que puede hacer  cada sexo. Siguiendo esta lógica del pensamiento sexista, la masculinidad corresponde a la fuerza, la dominancia, el control de las emociones, junto con el no demostrar los sentimientos  y además ser independientes. En cambio, los valores que se asocian con la feminidad hacen alusión a que las mujeres tienen un papel secundario y sumiso frente los hombres; debe tener ciertas características físicas, cierta forma de vestir, hablar, resalntando la debilidad, la sensibilidad, el afecto y el cuidado de los demás que son características que se han dado y reproducido a lo largo del tiempo. En consecuencia, nos imponen esas imágenes, en cada lugar y medio posible. Como señalé anteriormente, esto es prácticamente desde que nacemos, y no hay espacios para problematizar lo que es ser mujer y lo que es ser hombre.
Por otro lado está la violencia de género, que en este caso lo abordaré desde la violencia simbólica, ya que es algo que se impone desde nuestra infancia, por lo que no tenemos la sabiduría suficiente  de estar viviendo esto y se terminan naturalizando e invisibilizando tales prácticas, de que hombres y mujeres deben vestir, hablar, actuar de una forma determinada, y vamos reproduciendo tales obligaciones a través de actitudes y comentarios como quedó manifestado en dos blogs que escribí, uno sobre un funcionario público que se burló acerca de la capacidad para manejar de las mujeres y el otro de un vendedor de una tienda que decía qué ropa debía usar una mujer. Entonces, aquí se pueden ver algunas tendencias, o más bien, ideas y actitudes que aún  gobiernan nuestra sociedad, en donde las normas sociales que nos atribuyen acaban con la diversidad y la igualdad. Tal como se ve en este caso donde, según ese hombre, se debe seguir un código de vestimenta en base a lo que él entiende de ser femenino y masculino. En ambos ejemplos puede tratarse de casos serios o menores, ofensivos e irritantes, o tan frívolos y naturalizados que ni siquiera nos sentimos capaces de protestar. Por lo que creo que la eliminación de creencias sexistas y los estereotipos de género es requisito indispensable para erradicar la violencia.
“Diario sobre sexismo”:
La actividad realizada en el marco del curso estratificación y desigualdad II, respecto a la escritura de un blog sobre experiencias sexistas, a mi parecer sí es un aporte ya que sirve como un método de  observación y propagación de las “denuncias” expuestas por todos quienes escribimos en el blog, ya que de acuerdo a las historias presentadas quedó de manifiesto que los retratos de las situaciones expuestas siguen estando teñidas de contenidos sexistas, discriminatorios y con estereotipos de género femeninos y masculinos, todo lo cual sirve para desnaturalizar dichas acciones implementando la duda en los lectores respecto a las prácticas con las que se pueden topar a diario, y es el cuestionarse o la duda la que nos permite seguir generando cambios. En palabras de René Descartes “Dudo, luego pienso. Pienso, luego existo”.

La familia y los pares : ¿reproductores de prácticas sexistas?

En el diario vivir somos VICTIMAS y testigos de distintas prácticas sexistas. A pesar de que nuestra sociedad ha impulsado un proceso de transformación  para erradicar las diferencias en torno al  género continuamos arrastrando  y siendo parte de una cultura patriarcal  que condiciona nuestro comportamiento  produciendo  y reproduciendo prácticas  cotidianas sexistas y discriminadoras.
Los principales agentes socializadores son nuestras familias y pares.  Es con nuestro círculo más cercano  con el cual aprendemos durante toda nuestra vida los elementos socio culturales del medio, que vamos adquiriendo mediante las diferentes experiencias que nos permiten adaptarnos a nuestra sociedad. Es así como parte de nuestros valores y conocimientos son   interiorizados  a medida que crecemos y nos relacionamos con los otros.  En nuestra sociedad tanto mujeres  y hombres hemos sido educados para ser sexistas  y discriminadores en base a un sistema de jerarquización  con respecto a un “otro” ,  en donde  el  hombre tiene una  postura de dominación y  superioridad  con respecto a  la mujer,  por lo que hemos  tenido que seguir un modelo femenino asociado a  un rol pasivo  en base a estereotipos respecto al género.Esta sociedad  que discrimina  y segrega  dependiendo  del  sexo al cual “pertenecemos” permite que muchas de estas prácticas sean invisibilizadas dentro de nuestra vida cotidiana y junto a quienes nos rodean. ¿Quién dijo que el sexismo no empieza en casa? Es lo que ocurre en el entorno familiar en donde   se  reproducen  estas prácticas mediante  el mayor privilegio que les brinda a los hombres del hogar ,  como también ocultando o  evadiendo la  libre  sexualidad femenina , o  en el recalcar constantemente   el deber ser  de una mujer (“ las mujeres  actúan de ESTA forma y es lo que CORREPONDE” o lo niños no lloran ) con frases como “ es feo lo que haces  porque una señorita no actúa de esa manera” o simplemente criticando nuestra forma de vestir “provocativa” hacia el mundo , son simples ejemplos de  cómo en nuestro círculo más cercano  existen prácticas diferenciadas hacia las mujeres , es ahí donde invisibilizamos este tipo de situaciones ya que estamos acostumbradas a escuchar  o vivir  estas “ realidades” que   finalmente son naturalizadas por  todos los miembros de la familia como  uno misma. Esto mismo es lo  que ocurre con nuestros pares o amigos  que reproducen estas prácticas discriminadoras  en torno a hombres y mujeres respecto a los roles que cada uno tiene en esta sociedad. Mediante el lenguaje como vehículo de  comunicación y expresión de valores, opiniones e ideas es  un medio  que permite reproducir o perpetuar las creencias en torno al género  y la desvalorización de la mujer, por lo tanto la utilización de un lenguaje sexista construye realidades diferenciadas mediante una sobrevaloración  de lo masculino en desmedro de lo femenino. Por lo que es  muy común encontrarnos en  situaciones discriminadoras  con nuestros pares en torno a  conversaciones , fiestas o  momentos de dispersión  que permiten dar cuenta de esta desigualdad,   como por ejemplo : que las traten y las vean como objetos sexuales,  también  decir que las mujeres  deben utilizar su  sexo para conseguir algo , al piropearlas  o acosarlas  en algún lugar ,  al tildarlas o etiquetarlas por su vida o relaciones íntimas o al utilizar la  ” caballerosidad”  de los hombres para afirmar su masculinidad , nos permiten explicitar la reproducción de las relaciones patriarcales en donde se asignan los roles  sexuales específicos  a cada individuo. Podemos dar cuenta que conscientemente SABEMOS que estas prácticas no corresponden y que no debieran ser, sin embargo las seguimos aceptando y naturalizando dentro de nuestras vidas.  Es importante que ente las familias y los pares exista una actitud crítica  para el trato igualitario de todos los miembros, en donde se deba enseñar a mujeres y hombres que ambos merecen respeto e  igualdad de oportunidades . Es en base a esto deberíamos cuestionarnos reconociendo las posturas que ocupan hombres y mujeres en esta sociedad  en torno  a  los roles de género  que nos han transmitido  durante toda nuestra vida , para poder derrumbar  este  legado patriarcal  que tenemos internalizado y naturalizado  en nuestros comportamientos y maneras de expresarnos,  para que  hombres y mujeres puedan quitarse y despojarse de los estereotipos de lo  femenino y lo masculino , intentando crear relaciones igualitarias, sin jerarquizaciones y libres de cualquier prejuicio.


Creo que la publicación de experiencias en el blog realmente permite reflexionar y analizar cada una de las situaciones que viven hombres y mujeres en torno a estas prácticas sexistas de las cuales estamos “acostumbrados” a vivir, permitiendo desnaturalizar estas experiencias  en las  que estamos expuestos cada día  y hacernos más conscientes de  los efectos que tiene la exclusión y el trato diferenciado para construir una sociedad que cada vez disminuyan estas situaciones.

9 de junio de 2015

Blog análisis

El tema en el cual me voy a central y el que en mayor medida e desarrollado, es el de la discriminación de género que existe en el ámbito del deporte, por que siento que este mundo se encuentra muy divido y segmentado a partir del genero, y el poder encontrar alguno en que ambos sexos se combinen y complementen  resulta una tarea difícil.

La diferenciación de genero que existe en la practica de los diversos deportes, resulta un tema llamativo de destacar , por que no es simple el encontrar un deporte en el cual puedan participar y competir ambos géneros por igual , pues generalmente estos se practican en mayor medida por un genero, el cual tiene una cierta “preferencia” o estereotipo , por ejemplo, pues no es muy usual el conocer un muchacho que practique patinaje artístico , como también resulta difícil el encontrar una mujer que se desarrolle en el ámbito del boxeo. Pues la sociedad tiene como estereotipo en estas dos disciplinas, imaginarios muy centrados y cuadrados, así en el caso del boxeador esta imagen esta asignada a un sujeto duro y fornido, con cierta tendencia a la violencia, mayoritariamente del gusto de los hombre, al contrario del pátinaje artístico, donde se aprecia una imagen mas delicada y placentera, con un squetch que se basa mayoritariamente en el genero femenino y sus gustos.
Así estas prácticas en mayor medida se encuentra divididas, ya sea por la diferencia física que existe entre ambos géneros o por los distintos gustos que estos poseen , y la entrada al deporte de un miembro de otro genero , en ocasiones resulta estigmatizada y puede llegar a ocurrir el caso de que se nieguen a practicarlo en conjunto o hasta que se le niegue el acceso al otro genero . Pues la practica de estos deportes se hacen en grupos de pares, que generalmente corresponden al mismo genero, por el mal entendido que existe en el mundo masculino, de que la mujer por su dimensiones y contextura no puede igual ni competir con las condiciones que posee un hombre, y la compatibilidad que puede existir entre ambos esta delimitado por el control que pueda tener el hombre de sus capacidades y fuerzas. De este modo, la entrada al mundo de determinados deportes se encuentra en cierta medida, delimitada y creada para la práctica de cierto género, y así la sociedad segrega y estigmatiza a los miembros que practican o tengan cierto gusto por determinado deportes, en los cuales se centra en mayor medida “el otros géneros”.
Así resulta ser tanto la sociedad, como los miembros que practican los diversos deportes, los que delimitan y cuestionan el acceso o la entrada a determinadas practicas deportivas, creando desde un inicio , como ya mencione , una imagen estereotípica de sus practicantes , el cual resulta como una barrera que va así  excluyendo y cerrando el acceso a su practica. Es cierto que en el ultimo tiempo esta imagen ha ido variando , y se han comenzado a abrir las puertas , para que el otro genero también pueda practicar y disfrutar de los diversos deportes , dejando de lado la visión negativa que se tenia por la participación del otro genero , creándose así instituciones y organismos que los delimitan y organizan , con el fin de que se pueda generar la mayor inclusión posible , como seria el caso del futbol y la expansión que ha tenido en el ultimo tiempo , su practica y desarrollo pasando de ser un deporte cerrado , centrado mayoritariamente al mundo masculino , a pasar a crearse competencias y actividades a lo largo del mundo, que se central en el desarrollo del genero femenino, como seria el caso de un Mundial de Futbol femenino .

Las actividades que se fueron narrando en los diarios sobre sexismo, que se fueron desarrollando a lo largo del semestre, han servido para poder darle otra mirada a las diversos casos de desigualdad de genero que se dan en el trascurso del día a día , pues uno como hombre entiende ciertos patrones en los que se desarrollan estas practicas sexistas , pero el testimonio de otras discriminaciones de genero, nos ayuda a darle una imagen mas global y conjunta a estas practicas , y poder así entender como se  observan estas a partir de los ojos del otro genero, ayudándonos así a poder ser un poco mas empáticos con el otro sexo y asi intentar dejar de lado estas practicas segregadoras.

Normalización y reproducción de las conductas sexistas.

En primer lugar, es necesario precisar que el sexismo es una práctica que se justifica en el sistema machista y patriarcal que ha tenido lugar durante muchísimos años en el mundo.  Ya que desde tiempos históricos, la humanidad o específicamente aquellos que comprenden y moldean el conocimiento que rige la concepción universal, han tratado de construir sociedades en las que domina el tipo de “hombre ideal”. Éste, como ya debes haber imaginado, debe ser hombre, blanco y occidental. Esta visión de mundo, en donde los hombres reinan, ha propagado la estratificación y desigualdad de acuerdo a criterios establecidos y reconocidos aislando a todos aquellos que no cumplen con los requisitos anteriormente señalados.  El mundo tal y como lo entendemos hoy en día ha sido creado por y para los hombres. Al otro lado de la moneda, podemos apreciar diversos grupos marginados de la esfera social pública, tales como las mujeres, los pobres, las personas con diferente opción sexual, indígenas, entre otros. La opinión y, por tanto, la participación de esta multitud de gente con intereses contrarios a los tradicionales, ha sido silenciada y relegada a ámbitos privados o periféricos  en donde la invisibilidad de sus demandas ha sido consecuencia del sistema de discriminación operante en el mundo.
Una manera de poder hacer visible las diversas manifestaciones de discriminación es describir las situaciones sexistas que ocurren en la cotidianeidad de nuestras vidas que, sin embargo, se ven alteradas producto de estos múltiples actos violentistas que buscan la normalización de la dominación de género. 
Por tanto, el tema y ámbito que involucra al menos dos de mis blogs anteriores se centra en explicar la denostación psicológica y cultural que ha sufrido el género femenino mediante distintas estancias en donde las mujeres han sido atacadas y encasilladas tanto en temas reproductivos u otros como la toma de decisiones personales y políticas.
Existen variadas formas, actos y situaciones que, respondiendo a la lógica machista, justifican y reproducen un sin número de conductas sexistas. Considerar que las mujeres son inferiores a los hombres, es el discurso que se repite en diferentes épocas. Por tanto, nos encontramos con una infinidad de argumentos  machistas que intentan acreditar el razonamiento del sistema patriarcal. Es por esto que en la práctica existe un trato diferenciado entre hombres y mujeres. Por ejemplo, es sabido que las mujeres ganan un sueldo inferior al de los hombres aunque ambos realicen el mismo trabajo. Por otro lado, en muchas ocasiones la mujer no es dueña de sí misma y tiene que responder a instituciones patriarcales y paternalistas tales como el Estado o la familia. Es decir, en la actualidad las mujeres no son dueñas de decidir siquiera temas tan personales y necesarios como la elección de querer y poder ser madres, ya que el Estado condena toda práctica en donde las mujeres manifiesten algún deseo de poner fin a su embarazo. En tercera instancia, la división sexual del trabajo ha sido culturalmente establecida a partir del proceso de colonización de América o, en otras palabras, las sociedad se han encargado de marginar al género femenino del debate público marginando a éstas a un ámbito doméstico y privado. En los tres ejemplos anteriormente señalados (además de los revelados en los blogs anteriores), quedan demostrados los mecanismos cotidianos que reproducen las conductas sexistas. Por último considero que el mecanismo más importante y que está presente en la mayoría, por no decir en todas las mentalidades de las personas, es la manera en cómo éstas normalizan y reproducen el discurso imperante que justifica la estratificación y desigualdad entre los individuos.
Personalmente considero que la escritura de los blogs sobre experiencias sexistas experimentadas en la vida cotidiana es una excelente plataforma que posibilita la visibilidad de las prácticas y conductas sexistas entre los estudiantes de sociología permitiendo la reflexión y posterior crítica a todas las situaciones discriminatorias que existen hoy día en la sociedad, ya que es posible identificar (a partir de la lectura de los blogs) que existe una cultura y, por tanto, una normalización de las conductas sexistas entre los individuos. Es por esto que es importante y necesario contribuir y apoyar la idea de que estas prácticas deben ser consideradas como abusivas y reprochables en todo sentido y que no es posible que nosotros justifiquemos y no denunciemos estas conductas. Además es una buena manera de difundir y masificar que las conductas sexistas persisten y que justifican las desigualdades de género en Chile.


Sexismo en lo cotidiano

Entre los relatos que he escrito en mi blog quiero destacar dos que muestran una clara tendencia a la diferenciación entre tareas femeninas y masculinas, tanto en “Discriminación en el almuerzo” y “El Muñoz Fest” se puede apreciar que en la vida diaria se crean estereotipos de cómo se debe comportar y las cosas que deben hacer tanto un hombre como una mujer, siendo reproducidos por los mismo miembros de una familia o un grupo de amigos.

En la sociedad actual Chilena existe una discriminación que a mi parecer es de gran relevancia ya que no se es tomada en cuenta e incluso ni siquiera nos podemos percatar de esta en el día a día. En el relato “Discriminación en el almuerzo” podemos observar que en una comida familiar normal se producen la diferenciación de los trabajos de cada uno de los miembros de la familia dependiendo de si es hombre o mujer, la mujer esta socialmente sometida a trabajos de limpieza domestica como una obligación rutinaria de ella creando el estereotipo de la mujer “dueña de casa” y el hombre como el “proveedor de dinero” separando las tareas que cada uno debe cumplir, en esto cabe destacar que la mujer es obligada mediante la presión social a encargarse de trabajos domésticos los cuales aumentan el peso que deben llevar en el día a día y al mismo tiempo alimentan la visión que el hombre debe descansar en la casa mientras la mujer está al servicio de este. En el relato “El Muñoz Fest” se puede observar la misma tendencia ya que se separan las tareas de la cocina (ensaladas, poner la mesa, etc.) atribuyéndolas a la mujer de las “tareas masculinas” como preparar el asado, jugar a la pelota y beber alcohol, en este último se puede observar la creación de estereotipos se debe comportar una mujer, en el relato es observable en la pretensión de que las mujeres no deben tomar cerveza en exceso debido a que se ven “poco femeninas”. En el análisis de estos dos blogs se puede ver claramente la diferenciación de los trabajos femeninos y los masculinos.

La diferenciación de tareas masculinas y tareas femeninas es un factor relevante dentro de la sociedad ya que nos demuestra el nivel de discriminación de genero al cual nos sometemos (y por el cual estamos bombardeados) en nuestro diario vivir, es incomprensible que en la sociedad actual Chilena todavía exista una brecha tan grande entre la vida cotidiana de un hombre y la de una mujer, una vida cotidiana en la cual es la mujer la que debe cargar con un peso inmenso al encargarse de tareas que deberían ser compartidas como lo son la crianza de los hijos, el orden de un hogar, etc. encadenándola al desarrollo del ámbito doméstico y derivando al hombre a los trabajos exteriores de la casa. Esto es aún más preocupante cuando uno (como sujeto inmerso en esta sociedad) ayuda a la reproducción de las diferenciaciones de género con el solo hecho de no percatarnos de las discriminaciones que se dan en el diario vivir, en las vida cotidiana en la cual nos encargamos de aumentar o por lo menos mantener la brecha de las tareas socialmente atribuidas a lo masculino y lo femenino. Es en este punto donde es destacable la tarea realizada en este blog ya que nos ayuda a percatarnos y desarrollar un ojo crítico a las acciones del día a día y así contribuir a la formación de una sociedad más igualitaria, este “Diario sobre sexismo” me ha ayudado a percatarme que la discriminación hacia la mujer no se cambia solo desde los aparatos legislativos del país sino que es deber de todos cambiarlos, desnaturalizar el sexismo y desaprobar las conductas que reproducen y crean una la dominación del hombre por sobre la mujer, una dominación de carácter social la cual, a pesar que no se le dé la importancia necesaria, es un factor de represión social de gran influencia dentro de la vida de una persona.


A modo de conclusión podemos pensar que la creación de roles y tareas que cada uno de los sujetos debe seguir y la diferenciación de estos en base al género es un factor fundamental en la creación de estereotipos de represión hacia la mujer, es un factor que contribuye a la dominación de la mujer por una sociedad Chilena la cual posee índices de desigualdad altísimos no solo en materia legal, sino en materia social lo cual es preocupante ya que significa que somos nosotros los que contribuimos a la discriminación, los que creamos y reproducimos esta en nuestro día a día, algunas veces de manera consciente pero otras lo hacemos inconscientemente lo cual nos demuestra lo naturalizada que tenemos las conductas sexistas y lo común que es el no percatarse de ellas.

El género como construcción social, la igualdad como deconstrucción conceptual.

A lo largo del semestre hemos escrito varias entradas en este blog titulado “Sexismo a Diario” y que han presentado, a través de una visión global y analítica las formas de reproducción de la desigualdad de género presentes en variadas esferas de nuestra vida social. Sin duda alguna que todos presenciamos a diario algunas de estas formas, quedó plasmado en los escritos de los compañeros que la desigualdad se reproduce en ámbitos familiares, laborales, entre amigos, en la televisión, en la publicidad etc. Personalmente donde más tengo la posibilidad de ver estas formas de discriminación es en mi trabajo y es por esto que mis experiencias de desigualdad respecto al género giraron en torno a este ámbito. Dos casos son los que más llamaron mi atención, en primer lugar el de Camila quien fue fuertemente resistida por la gerencia de la empresa al ser propuesta por nosotros como una posible encargada de estadio de futbol y el caso de Yasna, quien una vez que Camila abrió las puertas para el trabajo femenino en la empresa tuvo que lidiar con la discriminación por parte de un cliente furioso que se negaba a tratar con una mujer.

Estos casos demuestran como la discriminación de género está presente y muy latente en el ámbito laboral. Lo interesante de las situaciones de Camila y de Yasna es que muestran una discriminación en dos dimensiones: por un lado la que sufren las mujeres por parte de sus propios jefes y por otro lado la que sufren por parte de la clientela de una empresa. 
El sexismo aquí opera de manera auténtica y sin ninguna máscara. En el caso de Camila por ejemplo vemos como la gerencia no solo reproduce la idea sexista de que una mujer no puede estar en un cargo de importancia, sino que pone de relieve la relación futbol/género. De esta manera, Camila no podía ser encargada no solo porque una mujer no puede ser encargada, sino porque además era un recinto de futbol (un “templo de la masculinidad” como dije en aquella publicación). Se reproduce la idea de que un recinto deportivo es un espacio netamente masculino y donde las mujeres quedan naturalmente excluidas. Este tema de la relación futbol/género es particularmente relevante pues estos últimos años es posible apreciar como las mujeres se han abierto camino en este mundo al punto que hoy es posible decir que el futbol es un deporte mixto. Por eso extraña que aun se reproduzcan algunos de estos estereotipos sobre género.

 El caso de Yasna representa una situación similar. El cliente que no quiere que una mujer solucione su problema de consumo de algún producto implícitamente está diciendo que una mujer no puede estar a cargo, que una mujer no le va a dar una buena solución, que esa es materia netamente masculina. Sin embargo este caso representa una complejidad aún mayor pues es posible apreciar que no solo hay una discriminación por parte del cliente, sino que por parte de todos los actores involucrados en la situación. Cuando Yasna se niega a solucionar ella el problema y me llama a mí para hacerlo se está auto-discriminando. Está ejerciendo lo que Pierre Bourdieu llamaría una violencia simbólica, es decir “(…) esa coerción que se instituye por mediación de una adhesión que el dominado no puede evitar otorgar al dominante (…) cuándo solo dispone para pensarlo y pensarse (…) de instrumentos de conocimientos que comparte con él y que hacen que la dominación se presente como natural.” (Bourdieu, 1999) De esta manera Yasna se está auto-violentando pues se reconoce inconscientemente dentro de una estructura de dominación que ejerce coerción sobre ella y sobre sus relaciones sociales y que la llevan de forma natural hacia la posición de dominada frente a un dominador, en este caso masculino. El tercer actor de la situación, es decir yo, al asumir el problema y dejar que el cliente no dialogue con Yasna estoy reproduciendo las pautas de discriminación de género igualmente de forma inconsciente y le doy la razón tanto al cliente en su afán discriminador como a Yasna en su violencia simbólica inconsciente.

Como se puede apreciar en el análisis anterior, el hecho de relatar estas experiencias de forma analítica y critica permite sacar varias conclusiones. En primer lugar logra adecuadamente desnaturalizar las situaciones de desigualdad de género. En este punto es importante destacar que participar en una actividad como la del Blog “Sexismo a Diario” permite visualizar las relaciones de dominación de género y darse cuenta que no son naturalmente dadas o esenciales al ser humano pues el género es un concepto y por ende una construcción social de la cual todos participamos y que por lo tanto con pequeños actos podemos cambiarla. En segundo lugar, y a partir de esta desnaturalización es posible realizar una autocrítica respecto a los propios actos. Todos quienes componemos la sociedad de alguna forma participamos en esta relación de dominación, tanto hombres como mujeres estamos inmersos dentro de esta estructura inconsciente que nos lleva a actuar conforme a estas relaciones de desigualdad. La experiencia de escribir en un blog como este permite hacer consciente esto que en primera instancia es inconsciente y de esa manera corregir prácticas que fomentan la discriminación y la desigualdad. Finalmente, esta actividad, a través de la desnaturalización y concientización tratadas en los puntos anteriores, fomenta una actitud crítica respecto a estas relaciones entendiendo las enormes problemáticas que abarca y lo escondida que están. Permite ver en cada palabra, en cada actitud de las personas, en la televisión y publicidad, en el trabajo o en la calle diariamente la construcción social de una relación desigual y de dominación y permite tomar cartas en el asunto de forma personal y colectiva. Permite, a través de la deconstrucción del concepto de género imperante, construir uno nuevo, más igualitario, menos discriminatorio y con más posibilidades para todos.


.- BOURDIEU, Pierre, Meditaciones Pascalianas, Ed. Anagrama, 1999. Pág. 224/225



Escuela y familia: Dos pilares desde donde desnaturalizar los roles de genero

El tema que he narrado en mis últimos post sobre sexismo, tocan el tema del acoso callejero y la violencia, ya que este es un aspecto de la discriminación de la mujer que refleja las claras diferencias que se establecen en una sociedad; es donde “explota”, a veces sin control alguno la naturalización de los roles de género, y donde los hombres criados con esos “ideales” exigen de la mujer que se subordine a su papel, mediante el uso de golpes, acosos sexuales, tratándola como un objeto. En mis relatos es posible ver como la violencia, en un caso, proviene de una persona que se supone quiere y respeta a su pareja, pero por la “pasión” desencadenada a partir de los  celos, no puede controlarse, exigiéndole que lo entienda, que su reacción es prácticamente lógica.
En la otra situación igualmente grave, es aquella que le ocurre a mi amiga en la micro, cuando es acosada por desconocidos, menores que ella los cuales terminan manoseándola sin ningún pudor, y sin que nadie haga algo. En este caso, el hecho de que nadie haya hecho nada, si bien puede ser por temor a ser asaltado o herido por estas personas, me parece que en un porcentaje importante (y esto es lo grave también), la gente tiende a manifestar que la persona acosada tuvo mala suerte, o lo que es peor aún, esta “se lo buscó” por andar provocando a los hombres por la forma en que se viste, se mueve, e incluso se expresa.
Siguiendo estos relatos, es posible observar claramente como la población va integrando dentro de sus lógicas, la socialización sexista establecida desde la infancia en la familia y colegios, haciendo claras diferencias en cuanto al comportamiento debido, tanto para hombres como para mujeres, desde la forma de expresarse (las mujeres no deben decir groserías, los hombres no lloran, etc.) hasta la forma en que estas debe aportar a la sociedad, siguiendo las labores para las que están “mejor hechas”. Es cuando a los niños se les dice que las mujeres son más débiles que los niños, o más apasionados, hecho que a mí entender, marcarán posteriormente a una gran parte de los abusadores, usando como plataforma esta cristalización de las características innatas, para de alguna forma justificar su accionar sexista.
Es por ello que se hace primordial establecer la igualdad de género desde la pequeña infancia, excluyendo del aprendizaje de los niños y niñas todas aquellas actividades que hagan esta diferencia (las mujeres no juegan a la pelota, los hombres son mas rápidos, etc.). Por otro lado y siguiendo esta lógica, las familias se hacen necesaria en esta tarea de criar niños sin aquellos prejuicios. Los niños son sin duda fiel reflejo de los que pensamos los adultos. Es por eso que establecer como reglas inamovibles, por ejemplo, los colores femeninos, los juegos masculinos, y las características innatas de cada género, provocarán un adulto rígido mentalmente. Muchas veces se ha escuchado aquella frase “yo soy así, y nada me va a cambiar”.
Además de esto, creo que es importante sin duda, realizar clases de educación sexual en los colegios, que no comiencen en jóvenes de educación media, cuando lamentablemente ya muchos de los estereotipos están incorporados, sino que tengan como foco el acompañar el crecimiento de los niños desde pequeños, para así crear en la conciencia de las personas claridad en cuanto a estos temas, y no como ocurre hoy en día que muchas veces los jóvenes terminan “conociendo” su propio cuerpo a través de sus amigos, lo cual lleva irremediablemente a un círculo vicioso, en donde la reproducción de los roles de género se establecen mediante el prejuicio y la desinformación.  

Finalmente, analizando lo que se ha realizado a lo largo de este semestre en la escritura de los blogs, se ha tornado un ejercicio necesario el escribir estos relatos. Necesario porque siguiendo con la línea de los párrafos anteriores, todos venimos de distintos hogares, formas de crianza y colegios, con más o menos sexismo y prejuicios, por lo que darse cuenta que uno como sujeto no posee experiencias únicas y exclusivas en cuanto a estos temas, crea conciencia alrededor de una problemática que es gigante, y lamentablemente bastante recurrente. Nosotros como futuros sociólogos, debemos sin duda tener mentes más flexibles, entendiendo que mucho de lo que pensamos y sentimos (y lo que escuchamos) no proviene de forma natural. Es decir, desnaturalizar aquellas conductas que desde pequeños, nos dijeron que eran “así porque así deben ser”. Sin duda esta labor crítica es parte fundamental del sociólogo, tanto para investigar a la sociedad, como para preguntarnos sobre nosotros mismos.

Activos y Pasivos




Al revisar mis relatos sexistas escritos en este blog la mayoría de estos apunta a las relaciones de pareja. En la mayoría de estas historias vemos a un hombre ejerciendo el rol activo de la relación mientras que la mujer el pasivo, encontrándose supeditada a éste en posiciones de subordinación. 

Históricamente el hombre es el que ha adoptado el papel del ejercicio y control de la relación, dando mayor importancia a lo masculino sobre lo femenino. El énfasis por tanto, que se le ha dado a la actitud pasiva de la mujer radica en conductas sexistas, en donde es el hombre quien cumple el rol de “protector” y que indirectamente se puede interpretar como una forma de ejercer dominio sobre la otra persona, lo cual nos lleva a reflexionar que esta es una de las principales causas del maltrato en una relación al no existir igualdad de condiciones entre ambos. Los celos excesivos, el control de los horarios, en la forma de vestir, y en las relaciones interpersonales o sobre las actividades de la otra persona son un ejemplo de este tipo de violencia, que se esconde bajo la excusa del “amor” y “cariño” como un gesto de protección hacia la pareja.

Bajo esta estructura patriarcal no causa extrañeza ver al hombre tomar la iniciativa en una relación de pareja “dando el primer paso” y a la mujer adoptar una actitud sumisa esperando “aquella señal” que le dará la seguridad para actuar con toda “libertad” y pretendiendo que sea el hombre quien tome la iniciativa, lo cual da cabida al ejercicio de control y protección que terminan ejerciendo los hombres sobre ellas. Sin embargo, como estos roles están tan interiorizados en los jóvenes, en el momento en que una mujer quiere tomar la iniciativa queda sometida a descalificativos que no sólo provienen de los hombres sino que también de ellas mismas.

Desde un inicio interiorizamos estos roles sujetándonos a los moldes preestablecidos por el sistema patriarcal, en donde se entiende que “lo masculino” refiere a evitar aparentar “ser femenino”, a tener fortaleza, éxito en las metas propuestas, confianza, seguridad e  independencia. Se ha asumido que el hombre es “bruto” en su esencia, un “troglodita” como le llamamos algunas, lo cual repercute en que cualquier actitud agresiva que éste pudiera tener se vea naturalizada y corra el riesgo de no ser tratada de la forma indicada. 

Por otro lado bajo las pautas de conducta dictadas por el Patriarcado, si queremos ser “buenas mujeres” estamos condicionadas a actuar bajo los cánones de lo que se considera “femenino”, comportarnos como una chica delicada, con unas uñas bien pintadas, comer moderadamente (porque unos kilos de más es sinónimo de que te quieres poco), hablar con la menor cantidad de improperios posibles y por supuesto ¡Por ningún motivo sentarnos con las piernas abiertas! Tenemos que ser “señoritas”. 

Bajo este escenario tenemos un hombre y una mujer que siguen una conducta interiorizada junto a los roles que han asumido y que termina repercutiendo en conductas sexistas, en una lucha de poder en donde es el hombre el que tiene el control, el poder y la dominación. En consecuencia, esto se traduce en un acto de violencia que constituye una de principales causas del maltrato en las relaciones de pareja, y un ejemplo de ello es la violencia económica. A partir de un caso puntual y bastante banal, el hecho de que un hombre pague la cuenta, ya que según los estereotipos él es quien debe “invitar” a la mujer, paulatinamente cumple la función de control y dirección de la relación, mientras que la mujer toma una actitud pasiva supeditada al rol activo de él. Si esto se intensifica puede conllevar a una situación de maltrato, en donde la persona que ejerce el maltrato se encarga de controlar toda la economía, ejerciendo dominio sobre la otra persona impidiéndole manejar el dinero con libertad e invalidándola llegando al punto de hacerla sentir inútil. 

Estas conductas sexistas, si bien, no son consideradas dentro de los “márgenes de violencia”, al agravarse pueden desencadenar en el maltrato y la violencia, por lo tanto se les debe dar la importancia que merecen. Sin embargo, aunque estos roles preestablecidos trasmiten la noción de que la agresión se manifiesta por parte del hombre, también se da el caso en el que los roles se invierten y se le da a la mujer un excesivo grado de autoridad, restándole al hombre su libertad.
.
Sin bien el escenario no es tan trágico y existe el intento por superar estos estereotipos, aún falta por trabajar aquellos aspectos sexistas que sin querer se encuentran, muchas veces de forma inconsciente, en nuestro accionar. Si queremos avanzar hacia una sociedad libre de sexismo y de desigualdad de género, se deben romper estos tópicos y fomentar una educación en igualdad, o bien, generar espacios como este blog "Sexismo a Diario", que a través de las historias del curso permitan dar cuenta actitudes sexistas para lograr transformarlas.