El domingo recién pasado me toco celebrar los 54 años de mi papá, para esto le íbamos a realizar un almuerzo con toda la familia. Previo a esto me había puesto de acuerdo con mis dos abuelas para pasarlas a buscar a sus respectivos hogares. En el transcurso del viaje mi abuela paterna comenzó a comentar lo bonito e importante que fue para ella criar a su hijo (mi papá) –todo esto bajo el contexto de la celebración de su cumpleaños- . En este instante mi abuela materna me pregunto con un tono muy curioso: “Santiago, ¿te imaginas a tu mamá en la casa, dedicándose a criarlos?” La respuesta no me fue difícil ya que siempre he tenido la imagen de mi madre como una persona muy trabajadora y amante de su profesión, por lo que explicándole esto le deje bastante claro a mi abuela que jamás imagine esta situación como posible. Inmediatamente esta me comentó: “mira, yo tampoco me la hubiese imaginado en la casa, pucha que suerte haber podido elegir.” Este último comentario respecto de la capacidad de elección sobre una vida laboral me sorprendió bastante, por lo que le pregunte a mi abuela: “Abuelita, ¿te hubiese gustado trabajar en algo?”, a lo que me contesto: “Mira Santiago, yo trabajé, pero debido a que me vi en la obligación de hacerlo debido a la temprana muerte de tu Tata, pero mientras estuvo con vida jamás me lo permitió. Eran otros tiempos, anda a imaginarte una mujer trabajando y que no se encargara de su familia, esa era de lo peor. Yo en aquel entonces (1943) rendí exámenes libres, déjame decirte que no me fue nada de mal y me hubiese encantado estudiar algo relacionado con el área de la salud, pero al final que le iba hacer, estaba obligada a cumplir con la casa”. A esto le respondí: “pero abuelita, tu siempre has tenido una gran personalidad, ¿por qué nunca lo hablaste con el tata, con tus amigas o alguien?”, con una risa un tanto irónica me dijo: “Santiago, es que tu no entiendes, simplemente no se podía, no se usaba, existía mucha vergüenza para hablar respecto a temas de este tipo… La cosa era así nomas”.
Dentro del análisis de este relato identifique dos conceptos claves relacionados a una experiencia sexista. En primer lugar la capacidad de elección sobre el futuro laboral es bastante nula, por otro lado, de la mano del primer concepto se deriva cierta obligación de pertenecer al ámbito privado en el caso femenino (hogar). Si bien estos dos conceptos no necesariamente se tienen que cumplir, estos tienen un carácter a nivel estructural que funciona de manera inconsciente por lo que muchas veces no es ni siquiera cuestionado. Indiscutiblemente este relato al pertenecer a una situación de hace varias décadas no podremos tomarlo con un carácter completamente actual, sin embargo, esto hoy en día en varias familias chilenas sigue operando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario