El sábado anterior, exactamente el
18 de abril de 2015, mi padrino Mauricio me invito a tomar once a su casa en la
comuna de Maipú. A eso de las 19:30 horas llegué a la casa de mi padrino junto
a mi familia, él estaba junto a sus tres hijas (mis primas) y su esposa Mabel. Mientras estábamos tomando
once, su esposa Mabel decidió utilizar
un iPad y buscar en la página web del supermercado “santa Isabel”
algunas ofertas para la compra de la mercadería que se hace mensualmente en su
casa, pues fue entonces cuando en ese momento mi padrino dijo lo siguiente: “qué
bueno tener una esposa así, que ayude a economizar, la vida está tan cara que
hay que ahorrar y además es una excelente dueña de casa, cumple con todos los
que hacer del hogar”. Luego de escuchar lo que dijo mi padrino y mientras todos
los demás integrantes que formaban parte de la once, seguían comiendo, yo me
pregunte dentro de mi ¿cumplirá mi padrino con labores domésticas en su hogar?,
en fin seguí tomando once, pero siempre con la pregunta en mi cabeza. Luego al
finalizar la once, en ese espacio que es llamado “sobremesa” mi tío se volvió a
reír (en un tono burlesco) porque su esposa utilizaba el iPad para buscar
ofertas. Yo personalmente encontré que la risa fue un poco exagerada y sin más
preámbulo lo interpelé y le dije: “¿porque se ríe tío?, está bien que ella haga
eso, así como también lo podría hacer usted, es una buena forma para saber
dónde comprar” y la respuesta de él fue; “lo que pasa es que me da risa tan
tecnológica que está, pero está bien, ella es la mujer de la casa y se tiene que
preocupar de todas las cosas del hogar, yo trabajo y pongo el dinero, ella ve
lo que compra y lo que se necesita pa’ la casa”. Sin embargo, en definitiva
yo no seguí cuestionándolo, ya que él, amablemente me había invitado a tomar
once a su casa junto a mi familia y no era la idea que la conversación tomara
un carácter más denso, no obstante, dentro de mi mente tenía cierta rabia por
la forma en como él se burlaba de aquella acción y a la vez decía entre mi “esto me va servir
de material para mi próximo blog” por lo cual, no me molesté tanto.
En términos analíticos, considero
que este tipo de situaciones en el siglo que estamos viviendo, creo que no
pueden seguir ocurriendo. Considerando que mi padrino y su esposa tienen
aproximadamente entre 40 y 45 años de edad, es decir, son relativamente adultos
jóvenes aún, no se puede seguir naturalizando este tipo de pensamientos y de conductas. Tanto el hombre
como la mujer deben dividirse las “tareas del hogar” de forma equilibrada y
equitativamente. Considero que mi tío en particular desvaloriza el trabajo
doméstico que realiza su esposa, es más, creo que él simplemente no lo
considera un “trabajo”, sino que lo ve como parte de sus obligaciones como
mujer y naturalmente tiene que hacerlo. Considerando su respuesta en el
fragmento en que dice “ella es la mujer
de la casa y se tiene que preocupar de todas las cosas del hogar, yo trabajo y
pongo el dinero, ella ve lo que compra y
lo que se necesita pa’ la casa”. En este sentido, también podemos observar
que mi padrino deja de lado todos los costos asociados con los cuales tiene que
correr su esposa al preocuparse de todas las tareas domésticas, sin embargo, él
se conforma con entregar el dinero a fin de mes para comprar la mercadería del
hogar y listo, por lo tanto, el cree efectivamente que está cumpliendo con sus
obligaciones acabildad en tanto es el “hombre de la casa”, pero en realidad, deja
de lado las tareas domésticas.
Además, me llamo mucho la
atención la actitud de su esposa, una actitud más bien “sumisa”, sin reacción
ni opinión, seguramente ella también naturaliza y respalda la forma de ser de
su marido, por lo cual, considero que ambas actitudes son conformistas y en el
caso de mi padrino, es excesivamente sexista.
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