Hace alrededor de dos
semanas atrás nos encontrábamos en un matrimonio de uno de los mejores amigos
de mi pololo. Era el evento más esperado del año por el grupo de amigos, el
cual todos estábamos muy entusiasmados por saber cómo se nos deparaba aquella
noche y lo bien que lo íbamos a pasar. Por ende, las proyecciones del “mejor
carrete del año” se hacían escuchar: alcohol, cotillón, música y comida eran
claves para una buena noche.
El matrimonio era más
bien íntimo: familiares cercanos, compañeros de trabajo, amigos de infancia y
padres de los amigos más cercanos (un honor para los hijos, pero a la vez una
prohibición). La “Gabi” íntima amiga de “Gato” (el novio), fue una de las
invitadas más compuestas junto con los abuelos y familiares mayores, de la gran
fiesta solo por el motivo de que ahí se encontraban sus papas y hermanos invitados.
Alrededor de las 8.30
horas nos encontrábamos citado en el lugar del evento, todos muy arreglados y
con ganas de pasarlo genial aquella noche. La ceremonia se tornó muy corta y
bonita, entiéndase que era nada más que matrimonio civil. Comienza el coctel, y
nos encontrábamos el grupo de amigos, entre mozo y mozo que servían canapés,
empanaditas, champagne y el peculiar e infaltable: pisco sour. Es ahí, cuando entre
risa y risa aparece el papa de la
“Gabi”, el tío David.
- - Gabriela,¿ qué vas a tomar?- en tono de
control-
- - Nada papa… por ahora voy a tomar un jugo
de frambuesa
- - Cuidadito con andar tomando copete…
Cuando me voy dando
cuenta de aquella conversación, le pregunto a la “Gabi” ¿qué onda? Y me
responde: que mi papa encuentra “feo” que las mujeres tomemos.
-pero Gabi, una piscola
no hace nada… dale nomas…
-¡sí! Tranqui… ya voy
por una –en tono esquivante-
Ya pasada la noche,
todos muy prendidos en la pista de baile, más de uno con unas copas demás, es cuando
veo a la Gabi sola sentada en una de las mesas y me acerco:
- - ¡¡ Gabi!! ¿Porque estay aquí sola? ¡Vamos
a bailar!
- - ¡Sí!, ya voy… es que me duelen los pies…
- - Ya ¡pero sácate los zapatos, en el baño
hay pantuflas!
- - Ya voy…
Encontré muy rara la
actitud de la Gabriela (no siempre es así cuando nos reunimos todos), es por
eso que me dirijo a su hermano, Pablo, a
preguntarle que le pasaba, a lo que responde:
-
Es que mi papa está paqueando a la Gabi…
le dice que ha tomado mucho y que está bailando como “puta”.
Desde aquello que me
dijo Pablo, es que me puse a pensar… ¿cómo vivimos en una sociedad, en donde,
pasarlo bien con tus amigos se condena a una conducta, por parte de las
mujeres, de poco “señorita? La Gabi solo quería pasarlo bien con sus amigos y,
lamentablemente, el papá le aguo la fiesta diciéndole palabras muy hirientes
que solo la ayudan a retraerse y replantearse sus conductas.
¿Cómo es posible que un
hombre haga lo mismo o peor que una mujer y pase sin penas ni glorias sus
conductas? (nadie se las cuestiones). Yo me fijaba que los hermanos de mi amiga
tomaban y tomaban frente al papa y el
tío no les reprochaba nada, en cambio la hija apenas se sirvió dos combinados y
para él ella presentaba una conducta alcohólica. Los hermanos sacaban a bailar
a mujeres y eran unos “ganadores” (lo pude notar por sus miradas y gestos de
aprobación) en cambio, la Gabi bailaba conmigo y mi pololo o con sus amigos y
para el padre era una completa “puta”.
Entonces, aquí podemos
ver claramente una conducta sexista por parte del papá de Gabriela, si bien,
ella se encontraba con sus hermanos hombres en la fiesta, el padre solamente se
dedicaba a cuidar a la “Gabi” e ir
notificándole cuanto ha tomado durante la noche y como ha bailado con sus pares.
Las acciones de David, demuestran a un hombre netamente machista, el cual logra
que su hija quede en vergüenza frente a sus amigos y lo único que hace es estar
pendiente en cada momento de lo que toma o no- pese a su mayoría de edad-. El ¿Qué
dirán? Hacen que sus conductas se tornen de manera social: acomodando la
conducta de Gabriela a una típica señorita “decente”, que no consume alcohol y
baila solo con su pareja.
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