28 de abril de 2015

Un honor pero a la vez una prohibición

Hace alrededor de dos semanas atrás nos encontrábamos en un matrimonio de uno de los mejores amigos de mi pololo. Era el evento más esperado del año por el grupo de amigos, el cual todos estábamos muy entusiasmados por saber cómo se nos deparaba aquella noche y lo bien que lo íbamos a pasar. Por ende, las proyecciones del “mejor carrete del año” se hacían escuchar: alcohol, cotillón, música y comida eran claves para una buena noche.
El matrimonio era más bien íntimo: familiares cercanos, compañeros de trabajo, amigos de infancia y padres de los amigos más cercanos (un honor para los hijos, pero a la vez una prohibición). La “Gabi” íntima amiga de “Gato” (el novio), fue una de las invitadas más compuestas junto con los abuelos y familiares mayores, de la gran fiesta solo por el motivo de que ahí se encontraban sus papas y hermanos invitados.
Alrededor de las 8.30 horas nos encontrábamos citado en el lugar del evento, todos muy arreglados y con ganas de pasarlo genial aquella noche. La ceremonia se tornó muy corta y bonita, entiéndase que era nada más que matrimonio civil. Comienza el coctel, y nos encontrábamos el grupo de amigos, entre mozo y mozo que servían canapés, empanaditas, champagne y el peculiar e infaltable: pisco sour. Es ahí, cuando entre risa y risa aparece el  papa de la “Gabi”, el tío David.
-       -    Gabriela,¿ qué vas a tomar?- en tono de control-
-        -   Nada papa… por ahora voy a tomar un jugo de frambuesa
-         -  Cuidadito con andar tomando copete…
Cuando me voy dando cuenta de aquella conversación, le pregunto a la “Gabi” ¿qué onda? Y me responde: que mi papa encuentra “feo” que las mujeres tomemos.
-pero Gabi, una piscola no hace nada… dale nomas…
-¡sí! Tranqui… ya voy por una –en tono esquivante-
Ya pasada la noche, todos muy prendidos en la pista de baile, más de uno con unas copas demás, es cuando veo a la Gabi sola sentada en una de las mesas y me acerco:
-        -   ¡¡ Gabi!! ¿Porque estay aquí sola? ¡Vamos a bailar!
-        -   ¡Sí!, ya voy… es que me duelen los pies…
-         -  Ya ¡pero sácate los zapatos, en el baño hay pantuflas!
-        -   Ya voy…
Encontré muy rara la actitud de la Gabriela (no siempre es así cuando nos reunimos todos), es por eso que me dirijo a su hermano,  Pablo, a preguntarle que le pasaba, a lo que responde:
-          Es que mi papa está paqueando a la Gabi… le dice que ha tomado mucho y que está bailando como “puta”.
Desde aquello que me dijo Pablo, es que me puse a pensar… ¿cómo vivimos en una sociedad, en donde, pasarlo bien con tus amigos se condena a una conducta, por parte de las mujeres, de poco “señorita? La Gabi solo quería pasarlo bien con sus amigos y, lamentablemente, el papá le aguo la fiesta diciéndole palabras muy hirientes que solo la ayudan a retraerse y replantearse sus conductas.
¿Cómo es posible que un hombre haga lo mismo o peor que una mujer y pase sin penas ni glorias sus conductas? (nadie se las cuestiones). Yo me fijaba que los hermanos de mi amiga tomaban y tomaban  frente al papa y el tío no les reprochaba nada, en cambio la hija apenas se sirvió dos combinados y para él ella presentaba una conducta alcohólica. Los hermanos sacaban a bailar a mujeres y eran unos “ganadores” (lo pude notar por sus miradas y gestos de aprobación) en cambio, la Gabi bailaba conmigo y mi pololo o con sus amigos y para el padre era una completa “puta”.
Entonces, aquí podemos ver claramente una conducta sexista por parte del papá de Gabriela, si bien, ella se encontraba con sus hermanos hombres en la fiesta, el padre solamente se dedicaba a cuidar a la “Gabi”  e ir notificándole cuanto ha tomado durante la noche y como ha bailado con sus pares. Las acciones de David, demuestran a un hombre netamente machista, el cual logra que su hija quede en vergüenza frente a sus amigos y lo único que hace es estar pendiente en cada momento de lo que toma o no- pese a su mayoría de edad-. El ¿Qué dirán? Hacen que sus conductas se tornen de manera social: acomodando la conducta de Gabriela a una típica señorita “decente”, que no consume alcohol y baila solo con su pareja.

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