En los blogs que han sido enviados me centro en las practicas que se realizan en nuestro entorno en específico la gente que nos rodea, no necesariamente amigos, sino gente que vemos cuando vamos en el metro o en la calle, gente contemporánea pero que no conocemos, esto se ve principalmente en los relatos “el trome” y “discriminación en la custodia”. Estos relatos nos muestran cómo se forman roles y como nuestro entorno aún sin conocernos espera ciertos comportamientos de nosotros, ya sean formas de vestir o de expresarse, que se encuentran en forma de costumbres o se han institucionalizados creando leyes que expresan las obligaciones respecto a ciertos aspectos de la realidad que deben tener tanto hombres y mujeres de forma diferenciada.
En el caso de “el trome” se puede notar como personas tienen una concepción de que es ser hombre y que es ser mujer, de forma tan diferenciada que hay un conjunto de actitudes que son pertinentes para cada uno de ellos, de modo que las relaciones entre hombre y mujer también toman formas específicas dando lugar a creencias como “la hija se lleva mejor con su padre”, o “el hombre y la mujer son complementos naturales”, etc. Esto se podría tomar al nivel de las costumbres, pero cuando estas prácticas se perpetúan en el tiempo algunas veces se institucionalizan y dan paso a leyes. En el relato “discriminación en la custodia” se puede notar como una madre que estuvo ausente durante el crecimiento de su hija puede optar a su custodia solo por el hecho de ser su “madre”, esto demuestra como a la mujer de manera legal se le liga el hecho de ser madre casi como única responsable apresando a la mujer en responsabilidades maternalistas, y aunque el hombre pueda tener mayores aptitudes o mayor interés no pueda optar la custodia de su hija en igualdad de condiciones por el hecho de no ser mujer. La visión de la mujer como madre no solo discrimina y fija un puesto al padre, sino que atenta contra la igualdad de condiciones que debería tener toda persona ante la ley institucionalizando la desigualdad, esto no solo tiene repercusiones en el cuidado de los hijos, sino también en el control que tiene la mujer sobre su cuerpo que se ve reflejado en los diferentes mecanismo legales como la penalización del aborto.
Así podemos notar como las diferencias entre sexos se traducen en costumbre y leyes que regulan de una forma u otra nuestro comportamiento y nuestro interacción ya sea con otros sujetos como con instituciones, no nos podemos desligar a estas prácticas ya que nos rodean y son parte de nuestra forma de “ser” y de como nosotros vemos a ese “ser”, son parte de nuestras prácticas familiares, nuestras posibilidades laborales, en un sinfín de actividades cotidianas que pueden comenzar incluso en la ropa que elegimos para el día. Esto a mi parecer le otorga un papel preponderante al ejercicio de la duda y la crítica que podemos sostener en nuestro diario vivir, otorgando otra visión a nuestras prácticas cotidianas.
La experiencia de escribir estos blogs nos da la posibilidad de poder notar que estos problemas no solo nos tocan a nosotros en nuestra individualidad, sino que muchas veces algo parecido o lo mismo le ocurre a algún compañero o compañera. El darse cuenta que no son hechos aislados y poder someter estas experiencias a análisis nos otorga el poder de mirar los hechos desde “fuera”, haciendo de lo cotidiano una experiencia puesta en duda y poder ver que tan grande y cual es alcance real de ciertas prácticas, como las perpetuamos reproduciendo patrones y cómo podríamos actuar para poder realizar pequeños cambios. Si lo cotidiano se vuelve problemático podemos sacar a flote las verdades que permanecen ocultas por la falta de visión o por el hecho de que quizás para muchos estos acontecimientos son normales. Estas experiencias sirven para develar las desigualdades y preguntarse: ¿Podría ser de otra forma?, el poder concebir que la conformación actual de las cosas podría ser de otro modo, creo, nos podría mover a trabajar en ello y comenzar cambiando nuestra propia actitud frente a los diferentes hechos que anteriormente, quizás, nos parecían naturales.
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