En primer lugar, es necesario precisar que el sexismo es una práctica que
se justifica en el sistema machista y patriarcal que ha tenido lugar durante
muchísimos años en el mundo. Ya que desde tiempos históricos, la
humanidad o específicamente aquellos que comprenden y moldean el conocimiento
que rige la concepción universal, han tratado de construir sociedades en las
que domina el tipo de “hombre ideal”. Éste, como ya debes haber imaginado, debe
ser hombre, blanco y occidental. Esta visión de mundo, en donde los
hombres reinan, ha propagado la estratificación y desigualdad de acuerdo a
criterios establecidos y reconocidos aislando a todos aquellos que no cumplen
con los requisitos anteriormente señalados. El mundo tal y como lo
entendemos hoy en día ha sido creado por y para los hombres. Al otro lado de la
moneda, podemos apreciar diversos grupos marginados de la esfera social
pública, tales como las mujeres, los pobres, las personas con diferente opción
sexual, indígenas, entre otros. La opinión y, por tanto, la participación de
esta multitud de gente con intereses contrarios a los tradicionales, ha sido
silenciada y relegada a ámbitos privados o periféricos en donde la
invisibilidad de sus demandas ha sido consecuencia del sistema de
discriminación operante en el mundo.
Una manera de poder hacer visible las diversas manifestaciones de discriminación
es describir las situaciones sexistas que ocurren en la cotidianeidad de
nuestras vidas que, sin embargo, se ven alteradas producto de estos múltiples
actos violentistas que buscan la normalización de la dominación de género.
Por tanto, el tema y ámbito que involucra al menos dos de mis blogs
anteriores se centra en explicar la denostación psicológica y cultural que ha
sufrido el género femenino mediante distintas estancias en donde las mujeres
han sido atacadas y encasilladas tanto en temas reproductivos u otros como la
toma de decisiones personales y políticas.
Existen variadas formas, actos y situaciones que, respondiendo a la lógica
machista, justifican y reproducen un sin número de conductas sexistas. Considerar
que las mujeres son inferiores a los hombres, es el discurso que se repite en
diferentes épocas. Por tanto, nos encontramos con una infinidad de argumentos machistas que intentan acreditar el
razonamiento del sistema patriarcal. Es por esto que en la práctica existe un
trato diferenciado entre hombres y mujeres. Por ejemplo, es sabido que las
mujeres ganan un sueldo inferior al de los hombres aunque ambos realicen el
mismo trabajo. Por otro lado, en muchas ocasiones la mujer no es dueña de sí
misma y tiene que responder a instituciones patriarcales y paternalistas tales
como el Estado o la familia. Es decir, en la actualidad las mujeres no son
dueñas de decidir siquiera temas tan personales y necesarios como la elección
de querer y poder ser madres, ya que el Estado condena toda práctica en donde
las mujeres manifiesten algún deseo de poner fin a su embarazo. En tercera
instancia, la división sexual del trabajo ha sido culturalmente establecida a
partir del proceso de colonización de América o, en otras palabras, las
sociedad se han encargado de marginar al género femenino del debate público marginando
a éstas a un ámbito doméstico y privado. En los tres ejemplos anteriormente
señalados (además de los revelados en los blogs anteriores), quedan demostrados
los mecanismos cotidianos que reproducen las conductas sexistas. Por último
considero que el mecanismo más importante y que está presente en la mayoría,
por no decir en todas las mentalidades de las personas, es la manera en cómo éstas
normalizan y reproducen el discurso imperante que justifica la estratificación
y desigualdad entre los individuos.
Personalmente considero que la escritura de los blogs sobre experiencias
sexistas experimentadas en la vida cotidiana es una excelente plataforma que
posibilita la visibilidad de las prácticas y conductas sexistas entre los
estudiantes de sociología permitiendo la reflexión y posterior crítica a todas
las situaciones discriminatorias que existen hoy día en la sociedad, ya que es
posible identificar (a partir de la lectura de los blogs) que existe una
cultura y, por tanto, una normalización de las conductas sexistas entre los
individuos. Es por esto que es importante y necesario contribuir y apoyar la
idea de que estas prácticas deben ser consideradas como abusivas y reprochables
en todo sentido y que no es posible que nosotros justifiquemos y no denunciemos
estas conductas. Además es una buena manera de difundir y masificar que las
conductas sexistas persisten y que justifican las desigualdades de género en
Chile.
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