23 de marzo de 2016

El horno de juguete.

Siempre me había cuestionado como sería mi madre cuando llegase el momento de ser abuela, puedo señalar que fue ejemplar para sus dos hijas y de cierta forma sabía que la posibilidad de quebrar las generaciones de mujeres, rasgo que siempre habían caracterizado a la familia, implicaria mucho en su forma de relacionarse y no me equivoque. Quién diría que bajo la mujer que siempre me enseñó a defenderme y hacerme valer como individuo en una sociedad machista como la que hay en Chile reaccionaría de manera negativa cuando decidí comprar un set de cocina que incluía un horno con un juego de utensilios para preparar una suculenta pizza de plástico.

Era el cumpleaños de mi sobrino y al momento de escoger su regalo no pude evitar dejarme llevar por lo original que me pareció este juguete, era totalmente ludico e interactivo; poseía sonidos, colores, luces y cada acción que realizara el infante desencadenaba otra, por ejemplo al momento de girar una perilla del horno saltaba la que sería una pizza recién horneada, realmente estaba muy emocionada con la compra, ya que además el regalo empapelado llamaba la atención por su tamaño. Al momento de abrirlo descubrí que mi mamá pensaba totalmente lo contrario, como era de esperarse a mi pequeño sobrino le encantó y rapidamente se puso a descubrir todo lo que podía hacer sin notar la pálida y dura expresión que su abuela me dirigía, me acerqué lentamente para sentarme a un costado de ella y escuché para quedarme anodadada: "Ese regalo es de mujer, ¿crees que va a ser maricón." y puf, caí en un shock total y puedo decir que sentí como se me salían los ojos rodando y mi mandibula caía al piso desencajada como en las viejas caricaturas; de las pocas veces que había oído decir a mi madre un garabato esta sería una de ellas, recuerdo que no supe que decir y terminé por reírme de lo extraño que parecía todo, mundo al revés.

De todas formas ahora también sonrío por la memorable situación ya que luego de unas cuantas -muchas- conversaciones y reflexiones mi mamá entendió en el tremendo error en que estaba cayendo a tal punto que el otro día compró una pequeña escoba para que el regalón ponga su granito de arena al ordenar y limpiar. 

Grenouille.

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