Recuerdo hace aproximadamente 2 años, estar caminando por el
centro de la ciudad de Valparaíso con unos amigos del colegio. En ese trayecto
pasamos por una esquina donde se encontraban sentados un grupo de personas
mucho mayores que nosotros, entre los cuales había una mujer de unos 40 años. Cuando
ya íbamos en la mitad de la cuadra, se nos acercan para pedir un cigarro. Yo no
fumo, por lo que mi amigo tuvo que buscar sus cigarros y darles. Sin embargo,
eran 3 y todos querían un cigarro. Para solucionar el problema y no tener
inconvenientes, mi amigo le da un cigarro a cada uno.
Como mi amigo se quedó conversando con ellos, yo y mi otro amigo,
empezamos a caminar para esperarlo en la esquina. Cuando ya nos habíamos ido,
me doy cuenta que la mujer venia detrás de nosotros. Yo no le preste mucha atención en verdad
puesto que estaba un poco aburrido de la situación y quería llegar rápido al
departamento.
Cuando la mujer estaba al lado mio, empieza a cantarme una
canción, creo que era de Marco Antonio Solis… no tiene mucha importancia en
verdad. Luego de eso se acerca y me agarra el trasero y me dice “mijito rico,
no le de color”. Como yo sabía que ella estaba con más gente, y que Valparaíso puede
ser un poco peligroso de noche, me aleje de ella lo más rápido posible. Aun un
poco confundido por la situación, miro hacia atrás y me doy cuenta que todo seguía
como si nada.
En ese entonces, pensé, que parecía ser más común que cuando
le pasan este tipo de situaciones a los hombres nadie se detiene a pensar que
es igual de incomodo o indeseado que cuando le pasa a una mujer. A lo mejor,
una reacción de mi parte, habría ocasionado que la gente que estaba con ella me
golpeara, nunca se sabe que puede ocurrir en verdad.
Existen miles de campañas en contra del acoso callejero, de
los piropos y otros tipos de acciones, pero todas orientadas a la situación
donde el hombre es el acosador y la mujer la víctima. Sin embargo, parece que
la sociedad acostumbrada a hablar como si las mujeres fueran las únicas aquejadas
por este tipo de problemas, olvida que situaciones como la narrada revisten el
mismo grado de sexismo.
Sumo Edoni
Sumo Edoni
No hay comentarios:
Publicar un comentario