23 de marzo de 2016

Sin tetas no hay paraiso

Corrían los calurosos días de verano y yo como madre reciente debía hacer mi rutinario esquema del día que partía muy temprano por la mañana dando de amamantar a mi hijo de algunos meses. Recuerdo que pintaba como para ser un día agotador puesto que debía hacer un tramite en el centro y mi primo y mi hermano que estaban en mi casa me iban a acompañar por si surgía cualquier necesidad y luego del tramite íbamos a almorzar los tres juntos en un local en particular que solíamos ir de niños.

Todo iba muy bien, el correr del día iba funcionando a la perfección, ya habíamos salido del tramite en particular que debíamos hacer y camino hacia la micro que nos llevaría hacia el localsito que tanto añorábamos llegar para poder triunfar nuestra jornada con un almuerzo merecido, mi bebe se larga a llorar. Como es común en estos casos, partimos no sabiendo muy bien la razón por la cual mi pequeño se sentía incomodo en ese momento de su vida, hasta que llegamos al paradero de la micro y el mismo fue el que sugirió que su problema de malestar e incomodidad de acababa con la satisfacción de una de sus necesidades principales, era claro, o se había ensuciado o tenia hambre y al no aparecer rastro de la primera opción, la segunda era la indicada.

Por suerte paso al instante la micro y ademas de que iba medio vacía, me cedieron el puesto al instante para yo sentarme con mi bebe y vi el momento preciso para darle de comer, sin embargo es ese momento en el que todo pareció muy incomodo. Yo estaba dando de amamantar a mi hijo y todos en la micro sugerían miradas de incomodidad por el acto que yo hacia, partiendo desde mi hermano y mi primo hasta el chófer que ciertas muecas soltaba desde el parabrisas del bus, lo cual fue mencionado mas tarde por mis familiares cuando nos bajamos de la micro y llegamos al local donde almorzaríamos, el cual coincidente mente se bajaron también un par de personas que iban en dicho bus.

Dentro del local, esperando que trajeran nuestra comida, mi hermano me pregunto si encontraba que era correcto que diera de amamantar a mi hijo en plena vía publica o en la micro, siendo que estaba mostrando mi cuerpo hacia el resto de la gente, yo sorprendida no sabia como hacer entender que era muy normal el acto que yo hacia y que la verdad de las cosas no entendía como la gente del año 2016 aun no comprendía que era un acto natural del ser humano.

Sin embargo, derrepente en el lugar donde estábamos empezaron a dar la noticia del tradicional "piscinazo" que hacían las reinas del Festival de Viña cuando estas se coronaban, el cual en esta ocasión era de una modelo (supongo que era modelo o alguna personaje famosa dentro de la farándula), de cuyo nombre no recuerdo la cual con sus curvas marcadas y solo cubierta en zonas precisas con pétalos de rozas hacia un muy "sensual" piscinazo para celebrar su coronación, a lo cual todo el publico del local, en su mayoría hombres se veían muy contentos viendo este acto por la televisión, hasta alguno si mal no recuerdo aplaudía y lanzaba piropos al aire.

A lo que yo les sugerí a mi primo y mi hermano la siguiente pregunta:

¿Les parece correcto que muestren esto por la televisión publica para todo espectador desde niños a ancianos y no les parece correcto que yo de de amamantar a mi hijo a plena luz del día?

A lo que su respuesta fue:

"Esque bueno, esto es parte de un espectáculo, es un show que ella se muestre y aparezca semi desnuda, en cambio en tu caso es por..."

Yo respondí al instante:

¿Una necesidad vital?

Se produjo in silencio incomodo pero necesario en la mesa y en ciertas mesas mas cuyos rostros se repetían de la micro que nos trajo al local, el cual solo se acabo cuando irónicamente mi bebe soltó una carcajada.

-La Luz del Ritmo

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