Totalmente ignorantes sobre el tema con mis amigos nos animamos para ir a una clase de
salsa espontáneamente, esto sucedió un día del mes pasado, salimos un grupo de
seis personas pero ya aburridos de hacer lo de siempre nos vimos sin un panorama
nuevo para la noche. Buscamos desde obras de teatro hasta locales con karaoke, hasta
que dimos con unos jóvenes extranjeros que nos invitaban a una clase de salsa para
principiantes a $1.500, el local se encontraba cerca de dónde estábamos y tenían
bar, hasta el momento todo iba bien.
Esperamos media hora aproximadamente dentro del local
mientras conversábamos hasta que fuimos a probar suerte. La profesora preguntó
quienes nunca habían bailado salsa antes y sólo nosotros no lo habíamos hecho,
así que comenzó con una breve descripción, recalcó que habían roles muy marcados en este baile, recuerdo lo que nos dijo: “una buena pareja se
compone con un hombre que sabe llevar y una mujer que se sabe dejar llevar, ese
es un buen complemento”, con mis amigos disimuladamente nos miramos porque claramente
nos habíamos sorprendidos de eso.
Nos enseñó movimientos básicos y luego nos separó por sexo,
a cada grupo les enseñó pasos similares
pero no eran iguales para hombres y para mujeres, llegó el momento de bailar en pareja
y me tocó con un joven que llevaba un par de clases aprendiendo. Me costó en un
principio porque tendía a ejercer más fuerza en el movimiento, hasta que la
profesora corrigió que yo sólo tenía que dejarme llevar y que él me guiaría. Le
pregunté por qué no podía guiar una mujer en este baile, si podía cumplir con llevar
a la pareja, tener mayor fuerza en los pasos, etc… pero sólo se limitó a decirme “así es el baile
y si quieres seguir tienes que aceptar sus reglas”.
Marie Laveau
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