20 de mayo de 2016

La enunciación del sexo

Ua Zit

El fin de semana pasado  asistí a una reunión familiar, esta reunión tenía por motivo la enunciación del sexo de un ser humano, en proceso de gestación, la importancia de esta reunión significaba para mí algo interesante, no tanto por el interés de conocer el “sexo” del bebe, sino por todas las expectativas y actividades que se enmarcan en torno a este moderno ritual (posible gracias a las ecotomografías y otras tecnologías). La imposibilidad de imaginar a una persona, un/a próximo/a familiar, sin clasificar genéricamente o sexualmente me parece una manifestación silenciosa de un sistema que sin duda domina la sexualidad de las personas. La célebre frase “no se nace mujer, se llega a serlo” y la posterior apuesta política a suprimir las categorías hombre/mujer que elimina la segunda parte de la frase y se queda con “no se nace mujer” se encuentran en contradicción con la situación que aquí expongo, pues antes del nacimiento, se establece ya una serie de características y limitaciones de un sujeto que en facto no existe, en este sentido, el momento de enunciación “es un varón” podría considerarse como un hito que funda a un sujeto, sujetado a una sexualidad ya pre establecida.

En la actividad presentada se ofrendaron varios regalos al futuro bebe, uno me llamo la atención, pues, este consistía en dos regalos, uno por si “era hombre” y otro por si “era mujer”, esta actitud manifiesta el sexismo fuertemente arraigado en nuestra sociedad, la imposibilidad de pensar a un niño jugando con muñecas, vistiendo color rosa es la clara demostración de una sociedad con relaciones de genero tradicionales que se transmiten a partir de nuestras acciones cotidianas, dinámicas familiares, y distintos rituales. La perforación de orejas en los diminutos cuerpos es una marca de diferenciación que cargan con una reglamentación de nuestra sexualidad de por vida, pero más allá de nuestras marcas corporales, me llama la atención la necesidad de clasificación genérica a priori al nacimiento, de alguna manera, a partir, de nuestros órganos reproductores, estos obtienen una facultad generalizante y pasan a tener una importancia omnipotente sobre nuestros cuerpos.

Ua Zit

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