En mi
publicación del blog anterior relataba cómo fue mi crianza y los motivos por
los cuales fue así, contextualizando y explicando cómo fui creciendo en
comparación a mis hermanas.
Tal crecimiento que tuve en
comparación a mis hermanas fue tan favorable hacia mí, que idealizaba lo que podía
conseguir a futuro en comparación con mis hermanas, dado que por ejemplo, ellas
al ser mayores que yo y estando ellas en la adolescencia, veía como se les restringían
los permisos para salir por ser mujer, y hasta se les prohibía trabajar en un
comienzo, también por el mismo motivo, dado que siempre estaba la preocupación
de mi mamá y papá que algo ocurriera, inclusive en un hipotético trabajo.
La idealización que menciono, en su
momento tuvo como objetivo el hecho de lo que yo si podía tener a futuro cuando
fuera adolescente, todo lo que se les prohibió a mis hermanas, añoraba con
poder hacerlo, y sabia que lo iba a poder hacer, la crianza machista pasó de
ser inconsciente, a consciente, jugaba con lo que en algún momento me favorecería,
me favorecía ampliamente ser hombre, ya no era simplemente una reproducción que
sin saberlo aplicaba en el día a día, ahora añoraba con poder ejercer una
diferenciación totalmente justificada por el solo hecho de ser hombre. Así fui
creciendo, viendo como a mis hermanas se les fueron restringiendo un sin número
de cosas, lo cual solo fue mitigado con el tiempo, dado que al ser ya adultas, tenían
más autonomía y podían hacer más cosas sin el consentimiento previo y los
permisos que tanto las restringían.
Cuando ya mis hermanas eran mayores
de edad, yo estaba en plena adolescencia, y todas las añoranzas que pasaban por
mi mente cuando era aun más chico, se aplicaron tal cual las imaginé, el
control en los permisos que sufrieron mis hermanas, era casi nulo hacia mí, a
los 16 años ya no pedía permiso para salir a ningún lugar, solo “avisaba” a
donde iba, donde me quedaba o cuándo llegaría, nunca lo critiqué, nunca me
pregunté ¿Por qué son así conmigo y con mis hermanas tan diferente? Al contrario,
disfruté lo más que pude esa edad, trabajé mucho antes de lo que lo hicieron
mis hermanas, salí a “carretear” mucho antes de lo que a mis hermanas se les
permitió, viajé solo con mis amigos a una edad que mis hermanas nunca hubieran
imaginado en su momento, el machismo me jugó una buena pasada, y no importa cuántos
ejercicios de introspección haga ahora, no importa cuánto critique la
desigualdad de género, no importa cuán consciente sea de esta problemática y
pueda hacerle ver a otros en estos momentos lo equivocado que pueden llegar a
estar con pensamientos o accionares machistas, dado que en su momento aproveché
el machismo, jugué y abusé con él, lo añoré y le saqué partido, en resumen, el
machismo fue un complemento en mi vida.
Jorge.
Jorge.
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