16 de junio de 2016

Mi experiencia aquí... y allá.

En lo que respecta a mí experiencia en la historia: “Cardiólogo”, relaciono lo que se presenta en la historia con la temática de los roles de género, en relación a la vida cotidiana y, sobre todo, en el ámbito privado, el cual se suele transgredir.
El principal hecho, o también desde el principal personaje en que se puede ver, es en mi madre. Cuando ella comienza a criticar el comportamiento “suave” y relajado del médico, ya que según la misma no corresponde al rol que, como hombre, debería cumplir y, en cambio, corresponde según ella, es un rasgo más bien femenino del médico. Todo esto termina derivando en que mi madre comience a discutirme sobre cuál será la “inclinación” sexual del médico, o cuál es la justificación de su comportamiento, de manera reiterada y asombrada.
Al hacer esto de iniciar una discusión sobre cualquiera que fuesen los gustos de mi médico, se puede suponer que ella intenta cumplir cierta función de supervisora de las personas y su género, de “la normalidad”. Vigilante de que un hombre no sea, por ejemplo y entre otras cosas, femenino. Mi madre se empeñaba en argumentar, apoyada en la costumbre de que, en el rol del hombre, éste no es tan suave y que no es femenino. Para ella eso era muy extraño y no se complicaba por juzgarlo ante mí, como si quisiera darme un ejemplo del porqué su modo de actuar no es el correcto, como si quisiera inculcarme cierta normalidad inventada.

En lo personal la experiencia de tener que detectar y relatar historias personales que tengan, en primera instancia, el género como tema (cosa anormal queramos o no), luego la violencia en sus diferentes formas y grados, me parece fructífera y retroalimentaría. La secuencia de pasos para encontrar una experiencia ideal para relatar y, además, analizarla me ha servido más que cualquier otro ejercicio académico para fomentar en mí una mirada crítica respecto a la vida cotidiana.
El mismo ejemplo de mi historia, pocas veces pensé que mi madre era una persona directamente machista. Luego de estos ejercicios no puede pasar una semana sin que me dé unas cinco frases en las cuales pensar. También me he dado cuenta que me he criado en una familia machista, y lo peor, una familia “normal”, lo que me parece el más fuerte y peor método para reproducir la desigualdad de género.

Otra cosa que rescato del tipo de ejercicio de la narración de hechos cotidianos,  es que, a diferencia de la crítica academicista clásica, la que implica por lo general rebatir teorías con más y diferentes teorías, también esperar el momento indicado para verlas en la práctica; el ejercicio de encontrar situaciones cotidianas para romper con una tradición mental, la que implica discriminación y violencia constante contra cualquier rol de género que contradiga la heteronormatividad; es un ejercicio de mayor abstracción, ya que me ha implicado llegar al origen de la desigualdad diaria, en cada pequeña historia que se ha presentado en mi mente a la hora de elegir una; también implica relacionarlo con el desarrollo histórico visto en clases de la desigualdad en el país.

Como actividad dirigida a desnaturalizar la desigualdad es certera, ya que es el primer objetivo que cumple. Y si no fuera así, sigue siendo el que mejor cumple.


Hammond Druthers.

No hay comentarios:

Publicar un comentario