15 de junio de 2016

Un analisis crítico y desesperado

En este caso decidí centrar este análisis en relación a un blog que realicé, enfocado en la reproducción de roles de género desde la infancia. Escogí este blog porque considero que en esta etapa es donde se generan las definiciones más estrictas en cuanto a cómo debe verse y actuar un niño y una niña, cuales son las actividades y  los colores que deben utilizar. La diferenciación resulta tajante, constante y limita los intereses propios de cada niño/a, por esto creo que es en esta etapa donde más perjudicial resulta engendrar estos roles predefinidos y reproductores de desigualdades de género.  Además de que los pequeños suelen no comprender los prototipos a los que se les está obligando – explícita e implícitamente- a cumplir.

De esta manera, la reproducción de roles implica un proceso de naturalización que surge desde antes del nacimiento, en mi opinión. Desde el momento en que muchos padres/madres se enteran del sexo de su hijo/a comienzan a pensar en una pieza para este bebe, con colores y diseños característicos: el azul y las pelotas de futbol para el “campeón “, y rosa con algunas flores para la “princesa”. Luego de esta primera fase, continúa el momento del nacimiento, donde el/ la bebe ya es un ente individual a ser moldeado, así se hacen presente los regalos que estos bebes recibirán… más pelotas y más cosas suaves y rosadas respectivamente.

Si bien la descripción anterior resulta preocupante, cuando nos aproximamos a las diferenciaciones de roles de género podemos encontrar que en el momento en que los niños comienzan a caminar, hablar y relacionarse con otros pequeños es que estos roles cobran preponderancia. Es decir, los niños/as comienzan a tomar “decisiones” por su cuenta, generan gustos y destrezas en actividades que debiesen ser por inercia de cada cual. Sin embargo , en este momento sus habilidades y gustos se ven reprimidas según los roles establecidos , más que nada por los adultos- padres, familiares, profesores, etc.- , donde estos, por lo general,  tienden a guiar y consentir  actitudes  entendidas como “acordes” a su sexo:  mientras más bueno para la pelota sea el niño, mejor. Y así también con las niñas. Mientras jueguen tranquilas con sus muñecas y disfruten de su cocina de juguete mas ternura causarán.

 Por otro lado se observa la oscura dominación qué ocurre cuando un niño realiza “actividades de niña “y viceversa. El castigo y negativas a las que se enfrentan las y los pequeños al comportarse de alguna manera que desencaje con las expectativas es abrumador. El rechazo y la humillación pública a la que se ven expuestos es constante y visible y es generada por mayores y por sus pares. Él es “niñita" cuando le gusta bailar o jugar con muñecas. Y ella es “hombra” cuando juega bien a la pelota o juega en la tierra.  De esta forma generan un contexto que reduce a los niños y niñas a seres adscritos a un sexo con características y aptitudes definidas.  Construyendo y deformando las conductas de los individuos como adultos, introduciéndose al círculo vicioso de esta desigualdad de género.

Resulta importante generar estas instancias, ya que el compartir experiencias hacen visibles situaciones que pensábamos que en este siglo  ya no ocurrían. Muchos de los blogs publicados por mis compañeros resultan espantosos y nocivos para el ideal de sociedad que pensamos construir. Los roles de género,  la violencia, la dominación en pareja y diversas otras situaciones que se viven de manera cotidiana son muchas veces ignoradas o tomadas como poco relevantes, sin embargo es un punto crítico y elemental en las formas de sociedad actuales.

Verdepaco.



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