En
este caso decidí centrar este análisis en relación a un blog que realicé, enfocado
en la reproducción de roles de género desde la infancia. Escogí este blog
porque considero que en esta etapa es donde se generan las definiciones más
estrictas en cuanto a cómo debe verse y actuar un niño y una niña, cuales son
las actividades y los colores que deben
utilizar. La diferenciación resulta tajante, constante y limita los intereses
propios de cada niño/a, por esto creo que es en esta etapa donde más
perjudicial resulta engendrar estos roles predefinidos y reproductores de
desigualdades de género. Además de que
los pequeños suelen no comprender los prototipos a los que se les está
obligando – explícita e implícitamente- a cumplir.
De
esta manera, la reproducción de roles implica un proceso de naturalización que
surge desde antes del nacimiento, en mi opinión. Desde el momento en que muchos
padres/madres se enteran del sexo de su hijo/a comienzan a pensar en una pieza
para este bebe, con colores y diseños característicos: el azul y las pelotas de
futbol para el “campeón “, y rosa con algunas flores para la “princesa”. Luego
de esta primera fase, continúa el momento del nacimiento, donde el/ la bebe ya
es un ente individual a ser moldeado, así se hacen presente los regalos que
estos bebes recibirán… más pelotas y más cosas suaves y rosadas
respectivamente.
Si
bien la descripción anterior resulta preocupante, cuando nos aproximamos a las
diferenciaciones de roles de género podemos encontrar que en el momento en que
los niños comienzan a caminar, hablar y relacionarse con otros pequeños es que
estos roles cobran preponderancia. Es decir, los niños/as comienzan a tomar “decisiones”
por su cuenta, generan gustos y destrezas en actividades que debiesen ser por
inercia de cada cual. Sin embargo , en este momento sus habilidades y gustos se
ven reprimidas según los roles establecidos , más que nada por los adultos-
padres, familiares, profesores, etc.- , donde estos, por lo general, tienden a guiar y consentir actitudes entendidas como “acordes” a su sexo: mientras más bueno para la pelota sea el niño,
mejor. Y así también con las niñas. Mientras jueguen tranquilas con sus muñecas
y disfruten de su cocina de juguete mas ternura causarán.
Por otro lado se observa la oscura dominación
qué ocurre cuando un niño realiza “actividades de niña “y viceversa. El castigo
y negativas a las que se enfrentan las y los pequeños al comportarse de alguna manera
que desencaje con las expectativas es abrumador. El rechazo y la humillación pública
a la que se ven expuestos es constante y visible y es generada por mayores y
por sus pares. Él es “niñita" cuando le gusta bailar o jugar con muñecas. Y
ella es “hombra” cuando juega bien a la pelota o juega en la tierra. De esta forma generan un contexto que reduce a
los niños y niñas a seres adscritos a un sexo con características y aptitudes
definidas. Construyendo y deformando las
conductas de los individuos como adultos, introduciéndose al círculo vicioso de
esta desigualdad de género.
Resulta importante generar estas instancias, ya que el
compartir experiencias hacen visibles situaciones que pensábamos que en este
siglo ya no ocurrían. Muchos de los
blogs publicados por mis compañeros resultan espantosos y nocivos para el ideal
de sociedad que pensamos construir. Los roles de género, la violencia, la dominación en pareja y
diversas otras situaciones que se viven de manera cotidiana son muchas veces
ignoradas o tomadas como poco relevantes, sin embargo es un punto crítico y
elemental en las formas de sociedad actuales.
Verdepaco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario