Los fines de semana son los únicos días en que todos en la casa almorzamos
juntos. Mi mamá y mi papá salen en la mañana, cada uno por separado a hacer sus
cosas, ya sea ir a comprar o ir a cualquier parte. A veces mi papá llega antes
que mi mamá, y si esta se comienza a demorar mucho, entonces empieza a reclamar
que no está listo el almuerzo y que tiene hambre. Como soy el único que está a
esa hora en la casa, me alega a mí que no son horas de almorzar, a lo cual yo
le respondo que se haga él la comida o que valla a comer a otra parte. Se queda
callado, me mira y se va a ver tele mientras espera a que mi mamá llegue. Cuando
ella llega tarde, ya sabe que mi papá debe estar de mal humor y con hambre,
pero le da lo mismo. Sin embargo hace la comida rápidamente y de paso comienzan
a discutir porque él no hace nada para ayudarla con las tareas de la casa y
ella tiene que hacerlo todo. Al rato están como si nada hubiera pasado y
almorzamos de lo más normal del mundo, hasta con bromas; lo toman con total naturales.
Los dos ya están acostumbrados a ser así, tienen inculcado un estereotipo de
género que probablemente fue transmitido por su entorno. La mujer dedicarse a
las tareas domésticas y el hombre a ser servido por la mujer; lo cual es un claro ejemplo de sexismo.
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