El fin de semana normalmente con mi
papá ayudamos a mi hermana que está arreglando su casa, en esta oportunidad nos
dedicamos a arreglar el techo de su casa que estaba un poco endeble. Ella está
conviviendo y en su relación ambos distribuyen igualmente las tareas del hogar
y el aporte monetario a la casa es similar.
Por una cosa de que mi padre
anteriormente ha trabajo realizado trabajos de este tipo el distribuyo las
tareas para poder hacerlo de forma concreta. El punto es que en primera
instancia, mi papá solamente asigno tareas al conviviente de mi hermana y a mí,
dejando a mi hermana de lado en el trabajo, no la tomo en cuenta en ningún
instante. En segunda, instancia, una vez terminado la tarea correspondiente el
conviviente de mi hermana fue a comprar materiales para el trabajo de este fin
de semana. Al momento en que iba saliendo de la casa para comprar los
materiales, mi padre le dice a mi hermana en tono de broma (aunque yo considero
que lo dice en serio) y ¿quién me va a pagar mi trabajo si tu conviviente no
está?
De esta forma, es decir en estas dos
instancias, es que me di cuenta de la concepción que se tiene sobre el hombre
como proveedor del hogar en el caso de que según mi padre mi hermana era
incapaz de pagarle a él por el trabajo que realizo y en segundo lugar por la
imagen que se tiene del hombre como aquel que puede realizar trabajos de este
tipo. Este tipo de concepciones ponen en desventaja a las mujeres y ponen
en jaque sus habilidades, lo que recae en una desigualdad.
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