Desde pequeña se me inculcó ser recatada, sobre todo cuando comenzaba a crecer. Esta anécdota se remonta al año 2010, mi último año escolar, el mismo año del terremoto, recuerdo que aún no empezaban las clases porque parte de mi colegio se había derrumbado. Para ese entonces tenía 17 años y recién había terminado mi primer pololeo (que por lo de mas era bastante tóxico) pero yo estaba muy asustada porque mi "ex" me había hecho una amenaza por teléfono que consistía en que yo tenía que dirigirme a X plaza a X hora, sin teléfono y no decirle a nadie que iba a estar ahí con él, porque o si no él tenía bajo su posesión un video en el cuál los dos intimábamos que estaba dispuesto a subir a internet y difundirlo con tal de matar la reputación de mi familia y la mía. Tenía pánico, por una parte no lo podía creer, pero por otro lado pensé "si mis papas se enteran de que no soy virgen queda la escoba", pensé en ir hasta el último momento, lo recuerdo perfecto nos encontrábamos almorzando mi papá, mi mamá y yo. Ante mi nerviosismo mi mamá me pregunta "¿Qué te pasa?" a lo que yo espero que mi papá se vaya a dormir siesta y le cuento, mi mamá frenó todo el asunto con mi ex y su amenaza, yo para entonces ya estaba muy apenada y luego se venía lo peor, ¿Qué va a decir mi familia? Voy a enfocarme específicamente en las palabras de mi padre, que fue quien más me juzgó. Él comenzó diciéndome que lamentaba toda la situación que estaba viviendo pero que aún así él estaba muy decepcionado de mí, dado a que me había "encamado" con mi primer pololo, siendo una cabra chica según él. "No esperaba esto, de mi niñita no. Yo te tenía en un pedestal pero ahora te caíste. Yo se lo que dicen las encuestas pero yo no te eduqué de esa manera, no fueron los valores que yo te di, ¿en qué estabas pensando?" fueron sus palabras, yo lloraba y no sabía que más hacer, pedí disculpas mientras lloraba, yo entiendo que somos de generaciones y mentalidades diferentes, pero siento que mi papá optó por darme la espalda en esta delicada situación dado a su desilusión ilógica de querer conservar a su hija virgen por más tiempo, dejó de hablarme por semanas mientras yo enfrentaba el luto de aquella amenaza que agradezco no llegó a mayores. Hasta el día de hoy recuerdo esta experiencia y me apena haber sido víctima del sexismo por parte de mi padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario