23 de marzo de 2015

Al caos de la calle se suma el machismo

Siempre me transporto en bicicleta, a menos que  llueva  o esté lesionada opto por  otro transporte.  El año pasado me dirigía por Matta en la mañana, a plena hora punta, por la derecha de la avenida y delante mío venia un camión de la municipalidad, con muchas mangueras de regadío y alrededor de seis trabajadores atrás del camión, una situación muy incómoda ya que al movilizarse lento estuvo todo el viaje adelante mío y esos hombres mirándome como un trozo de carne, gritándome obscenidades, excitándose mientras me miraban pedaleando, suena violento pero es la realidad y cuando se encuentran entre pares esa realidad en su círculo se suaviza y se toma como un tema para tirar la talla entre los amigos, no eres una hija, hermana, persona.  Hasta el conductor del camión venia riendo y mirando por los espejos. Una situación que hasta para la mujer más fuerte y con mayor capacidad de desatender incomoda. Cuando ya estaba a muy pocas cuadras de llegar a mi universidad, esperando en un semáforo parto lo más rápido posible y el conductor del camión dobla en segunda fila, sin señalizar ni verme, por lo que me aplastó entre la solera y el vehículo, (fue suave ya que me botó  sólo con las mangueras y se me salió la cadena) los hombres que venían en el camión comenzaron a gritar para que el conductor frenara. Me sentí muy humillada, pasada a llevar y sentí rabia, porque en ese momento de vulnerabilidad, cuando casi lloro, no iba a poder recibir ayuda de ellos, que hace unos segundos estaban riendo y gritándome obscenidades. Y en ese momento les grite, ¡que miran, van a avanzar o no! Puse la cadena y me fui a la universidad medio aporreada. Ese fue un episodio,  de las muchas veces que han bajado los vidrios para tratar o tocarme el trasero. Una situación que me angustia a diario, que se reproduce en las diferentes vidas de las mujeres, un objeto, que se separa de su humanidad, que no pertenece a nada más que la saciedad  del deseo.  Lo que te cambia como persona, te predispone a la violencia en mi caso, a defenderse en la selva con fiereza, porque a estas alturas ya no tengo tolerancia a ese tipo de personas que piensan que es normal comportarse y pensar de esa forma.  La situación es asi y hay que estar preparada mentalmente para cuando te pasen a llevar nuevamente, un desconocido, un compañero de trabajo o donde sea

No hay comentarios:

Publicar un comentario