El pasado fin de semana, exactamente el sábado, con toda la familia que incluye abuelos, tíos, tíos abuelos, primos, nietos y bis nietos, se decidió celebrar el cumpleaños de un tío abuelo en su casa, que queda ubicada en el Cajón del Maipo.
Mientras transcurría el día, después de que todos almorzamos, los hombres de la familia decidieron que bajarían a la plaza de San José de Maipo (ya que estábamos en una casa que está en subida) a comprar cervezas, para luego traerlas a la casa. Finalmente se quedaron a tomarlas en algún bar del lugar.
Así entonces, se dio la situación de que los hombres por su lado, fueron todos juntos en busca de las cervezas, aprovechando de ver también el partido de Colo Colo con Unión La Calera. Mientras que las mujeres de la familia, incluyéndome, nos quedamos en la casa conversando. En el caso de las que tienen hijos pequeños desde meses de edad hasta 4 años, se quedaron cuidándolos, viéndose en muchos momentos complicadas, ya que tocaba que algunas tenían más de un hijo de corta edad, que requería más manos que solo las de la madre, teniendo las demás (mi abuela, mi tía abuela, mi mamá y yo) que acudir a entretener también a algunos de los niños.
Al llegar la tarde-noche, llegó la hora de tomar once. En la casa solo estábamos las mujeres, los niños y unos tíos abuelos que habían llegado junto con un primo. Nos encontrábamos entonces, todos sentados en el patio, cuando una prima dice que ya es hora de tomar once, que ya tenía mucha hambre, por lo que una tía abuela comienza a contar a todas las mujeres que nos encontrábamos ahí, saltándose de contar muy notoriamente a los hombres, diciendo - A mí no me digan nada, hay ocho mujeres más aquí que pueden poner la mesa.
Luego de esto, mi prima le dice - Aquí hay más gente, le faltó contar a algunos- haciendo referencia a mis tíos y primo que ahí estaban y que se habían salvado de ser contados para "poner la mesa".
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