28 de abril de 2015

Agresión física


Era un día sábado como a las 10 de la noche, iba caminando por calle Brasil junto con mi pololo al paradero para tomar una micro que nos dejara por Universidad Católica. Esperamos en el paradero y pasó una que nos servía. Cuando entramos sentimos que había un ambiente raro en la micro y nos quedamos mirando extrañados. A eso se le agrega que había un hombre de unos 27 años sentado junto a una mujer que parecía de la misma edad y de nacionalidad extranjera. Ella iba llorando muy incómoda, estaba muy arrinconada intentando alejarse de él pero no lo hacía. Él le gritaba “ay ya andai llorando” “y ahora se hace la bonita”. Más extrañeza nos daba  y nos sentamos en un asiento que hacía que quedáramos frente de él. Yo le dije: parece que algo pasa, y de repente un tipo se le acerca al hombre que gritaba y le dice: Te crei muy hombre por andar pegándole a las mujeres. Con mi pololo quedamos sorprendidos y toda la gente de la micro miraba al tipo. Yo le decía a él que como nadie hacía nada,  que sólo lo estaban mirando y no lo bajaban de la micro o le pegaban a él también. Yo estaba desesperada, incluso estaba delante de él, sólo le pedía que fuera hacer algo, pero parecía que el tipo andaba con un cuchillo entonces todos tenían un poco de miedo por si es que el tipo era capaz de herir a ella o alguno de los hombres. De repente los hombres se empiezan a levantar de sus asientos, mi pololo también y toman al tipo del asiento y lo bajan. Todos le gritaban insultos, hasta que lo dejaron caer fuera de la micro. Yo me asomé en la ventana y le gritaba: hijo de puta, maricon weon!! Eri un maricon!  Tenía tanta rabia, tanta impotencia y pena por la niña que estaba, mi pololo me abrazaba e intentaba que estuviera tranquila pero fue imposible durante el resto del camino. A los segundos después a la micro entra carabineros y se lleva a la niña que seguía llorando y tenía una cara muy asustada.

Nosotros quedamos bastante asustados e impresionados. No dejábamos de conversar cómo había sucedido la situación. Decíamos que quizás podríamos haber hecho otra cosa como preocuparnos de la niña también porque era la víctima de todo eso. Pensamos que cuántas mujeres pasan por lo mismo, y callan por miedo, callan por sentirse condicionadas a la dependencia, y luego puede sumar una nueva víctima de femicidio. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario