Era miércoles; y había que levantarse temprano
porque tenía Análisis de Datos a las 8:30 de la mañana. Como es costumbre –en los
días de universidad-, salí de mi casa, me puse audífonos para escuchar música,
y comencé a caminar en dirección al paradero de micro más cercano. Y ya cuando
me faltaban un par de cuadras para llegar a mi destino, pasó un hombre trotando
muy rápido al lado mío (no tuvo que haber tenido más de 25 años). No le presté
mucha atención, ya que es normal que algunas personas salgan a hacer ejercicio
a esa hora de la mañana, así que seguí caminando como si nada. Un par de segundos
después, pasó una mujer corriendo al lado mío; supuse que también estaba
haciendo ejercicio, así que no le presté mayor atención.
Lo curioso vino cuando esta mujer logró alcanzar a
este hombre un par de metros más adelante. Pude notar que comenzaron a discutir,
porque empecé a escuchar gritos. Así que me saqué los audífonos para tratar de
entender lo que pasaba, ya que no es común ver a esa hora de la mañana –y menos
un miércoles-, a una pareja peleando en la calle. Lo primero que escuché fue un
grito de este tipo diciéndole que se alejara, que no la quería volver a ver
nunca más en su vida, mientras que la mujer le suplicaba llorando que volviera
a la casa, a lo cual, este hombre le contestaba con más gritos. Crucé la calle
para no topármelos de frente mientras discutían, pero aun así, podía seguir
escuchando como iba evolucionando esta pelea. Lo que había pasado, según lo que
pude escuchar, es que ellos dos eran pareja, y esta mujer le había sido infiel,
y por eso este sujeto había salido corriendo de la casa. Pero lo que me llamó
la atención fue que en un minuto esta mujer le replicó que él le había sido
infiel a ella muchas veces, a lo que este sujeto le respondió que no era lo
mismo, porque “él era hombre”.
Este es un ejemplo del machismo que se da dentro de
algunas relaciones, con respecto a la condición de ser hombre. Ya que
culturalmente ha sido “común” que los hombres tengan alguna infidelidad, porque
es su “naturaleza”, y por ende, a sido interiorizado dentro de muchos, y al mismo, traspasado a las siguientes generaciones, como es en este caso. Y, al mismo tiempo, se le otorga una carga cultural a la mujer, como aquella que debe perdonar al hombre, ya que está dentro de su "naturaleza", lo cual provoca una desigualdad dentro de la misma relación.
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