28 de abril de 2015

Copec

Hace un tiempo trabajé en una tienda de la red de sucursales de Pronto Copec. En el lugar, trabajábamos la misma cantidad de hombres que de mujeres y cada cierto tiempo nos iban a inspeccionar para comprobar que se estuvieran cumpliendo los requisitos establecidos por la empresa a cada concesión.

Muchas veces el jefe nos pidió que mantuviéramos una buena presentación, ya que cada cierto tiempo inspeccionaban. En realidad a los hombres nos dijo eso, pero a nuestras compañeras de trabajo les solicitaba una reunión para acordar algunos temas. Al finalizar la conversación, le pregunté a una compañera ¿Qué les dijeron?, ella me contestó que el jefe les dijo “tienen que venir bien arregladas, mañana”. “las mujeres son las que tienen que mostrar una buena imagen a los jefes, asique las quiero pintadas, para que los jefes no las miren mal”. De esta forma me comentó que quería mantenerlas casi como recepcionistas, ya que ellas podían mostrar la situación del local a la llegada de la inspección. Al escuchar lo que decía, quedé impresionado, ya que a nosotros no nos había dicho nada, de forma que no importaba nuestra imagen ni nuestras intervenciones.

Respecto a esta situación, se hace evidente que estamos en presencia de una situación sexista, ya que el jefe pensaba que la imagen del local que él administraba la proyectaban las mujeres y por otro lado  los hombres estábamos a cargo de la cocina, barriendo y rara vez atendíamos a alguien.

De esta forma, podemos ver que a pesar de que todos hacemos el mismo trabajo, hay ciertas características que debe tener una mujer al momento de ejercer sus labores. Este caso nos da un ejemplo de sexismo en el trabajo, incluso no considero que pase desapercibida por los inspectores al llegar al local y ver a mujeres demasiado arregladas como para ser un día normal de trabajo.

En esta situación se puede notar la perspectiva que tenía mi jefe respecto a la inspección, ya que no era que todos hiciéramos bien el trabajo, sino que en cierto sentido para él “la imagen vale más que mil palabras” sobre todo cuando se trata de las mujeres, quienes para hacer bien su trabajo y demostrar eso al mundo tienen que estar “bien arregladas” y “ser anfitrionas” como diría mi jefe. Es difícil entender por qué no le importa tanto la imagen que muestran los empleados hombres, ni una charla, solo un consejo “vengan bien para mañana”  y nada más.


Personalmente, considero que es muy sexista pensar que la imagen que se tiene del local o la productividad que genera, se encuentra apoyado en la apariencia que tienen sus trabajadores, exclusivamente las mujeres. Ya que esto no importaría si el jefe hubiera reunido a todo el personal sin clasificar por género, pero no fue así y a las mujeres se les impone una imagen de “señoritas” que se apoya en un pensamiento marianista, impulsado por prácticas generadas por una sociedad en donde hoy existe una primacía del pensamiento generado por el patriarcado masculino. 

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