28 de abril de 2015

¿conversaciones inusuales?


Hace pocos días me encontraba reunida con varias personas, hombres y mujeres todos de la misma edad, aproximadamente entre un rango de 19 a 23 años. Al principio, nuestra conversación no era una conversación fuera de lo normal, hablamos sobre diversas temáticas, una de ellas era el clima de Santiago y la variedad que tenía, puesto que esa noche hacia mucho frio, igual que las últimas noches. Mis amigas y yo, que vivimos juntas, estábamos diciéndoles a los hombres del grupo que a veces, cuando hacía mucho frio en las noches y a razón de no tener calefacción, dormíamos juntas. Este comentario no causo mucha incertidumbre o curiosidad, ni siquiera se juzgó o malinterpreto este hecho. Luego, una de mis amigas les pregunto si ellos hacían o habían hecho lo mismo y la conversación tomo otro rumbo, inmediatamente ellos se miraron  y se rieron, nosotras no entendíamos el por qué, ya que para nosotras era algo totalmente normal y comprensible. Ellos respondieron que no, pero que algunos de sus compañeros si lo hacían, lo que era para ellos y para los demás bastante extraño de ver y entender.

Con el propósito de saber el por qué la misma acción de dormir con alguien más, del mismo sexo, era vista desde diferentes perspectivas según los autores implicados, pregunte por qué para ellos era más aceptable ver a dos mujeres durmiendo en la misma cama, que a dos hombres haciendo lo mismo. Ellos respondieron que no había ninguna diferencia, que también lo harían puesto que estaban seguros de su orientación sexual. Sin embargo, a ellos les parecía algo incómodo y no querían que los demás interpretaran esa acción con un doble sentido y se pusiera en duda su sexualidad. Mis amigas le dijeron que era algo absurdo, puesto que cada una de nosotras también estaba segura de su sexualidad y aun cuando alguna tuviera una orientación sexual diferente, no íbamos a ver de mal modo el hecho de que dos mujeres durmieran en una misma cama.


Esta discusión, que surgió en un contexto cotidiano y de manera natural, hizo notar los prejuicios y dilemas que se tienen en la sociedad, en los cuales se establecen límites entre lo que es bien visto o no y específicamente, entre lo que una mujer puede hacer y el hombre no. Dado que estos límites se presentan y establecen en la mayoría de los espacios y contextos, como la familia, la educación, el trabajo, la religión, entre otros, la sociedad se encuentran orientada a promover y visibilizar todo lo que estos mismos establecen como correcto y aceptable. Es decir, las personas guían sus acciones, pensamientos y decisiones a lo que es bueno y bien visto, por lo que tratan de evitar ser juzgado por algo que se establece que puede ser malo e indeseado para la sociedad. Pero, si se busca y se discute a diario sobre la igualdad de sexos, el respeto  y la tolerancia ¿por qué se establecen límites entre lo que puede o no puede hacer una mujer o un hombre, guiados por lo que creen otros que es aceptable y correcto? ¿no debería actuar cada persona según sus criterios, sin temer ser juzgados o rechazados? ¿por qué aun siguen existiendo barreras sociales y culturales entre hombres y mujeres?

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