27 de abril de 2015

El "winner" y la "suelta", distintos tratos para un mismo caso.

En un día como cualquier otro, conversaba con una amiga sobre distintas de las cosas de la vida (en un día de otoño, en su casa), y llegamos a la típica conversación de las injusticias de la vida, y conversamos acerca de la realidad del “winner” y la “pelá” (como le dicen ahora a las mujeres seductoras y al campeón o galán de cualquier grupito de cabros) y es entonces cuando mi amiga me dice: “¿Hay cachao’ que cuando un hombre se come muchas minas, es el campeón del grupito,  y que en el caso de la mina, cuando esta va de un hombre a otro la tratan de fácil, pelá o un sinfín de apodos pesados y ofensivos?”, y ambos lo teníamos super claro de que sí, que aquella situación de verdad ocurre (si es que uno se fija) y que es una de las controversias (una de las muchas) que se pueden encontrar en nuestra sociedad. Ahora, lo más terrible de este caso, es que todos sabemos que en ambos géneros se discrimine a uno por sobre el otro, en donde en este temita se ve totalmente perjudicada la mujer. Tras largas conversaciones, llego la hora de irme a mi casa en bicicleta. En ese entonces fue cuando comencé a reflexionar sobre aquel desbalance conversado con mi amiga, y llegué a la conclusión de que el concepto de “señorita” y los elementos que ella debe poseer en cuanto a su comportamiento (claramente ideal) aún sigue rigiendo en cierta manera en nuestra vida cotidiana, y que la publicidad nos ha llenado la cabeza de tantos galancetes triunfadores, que hacen de la seducción y el éxito un estereotipo que recae (absurdamente) en nosotros los hombres, y que hoy en día aquel concepto se sigue compartiendo entre nosotros. Ahora también, pensé en el caso de tiempos/años anteriores, y supuse que la cuestión sería peor en ese entonces, con una mayor influencia de valores católicos, y una mayor crítica entre las mujeres acerca de ser “una señorita”. Tras esto, me imagino que en el caso de un niño adolescente que comienza a pololear a temprana edad no sería tan fuerte para los padres como en el caso de la niña que sigue el mismo curso. Esta injusticia en base a constructos sociales como la “señorita” o el “galán”, o como también la mujer como símbolo de seducción y belleza sin límites, se deben a que somos una sociedad poco igualitaria en cuanto al trato del género, y que a lo largo de la historia la mujer se ve con mayores cargos, características que deben seguir, y que en temas como el que conversé con mi amiga se ven en desventaja ya que no hay una igualdad en casos semejantes, y que el macho se ve libre de aventurarse cuanto quiera, que es propio de él  el hecho de tener éxito con mujeres y seguir con su aventura, en cuanto a la mujer, ligada fuertemente a la pareja única y la fidelidad (así como si fuese pertenencia del macho, parte de su propiedad).

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