Semana Santa
Alrededor de las 14:00 hrs del día "viernes santo" estaba llegando a mi hogar luego de haber estado en una fiesta -no religiosa- el jueves por la noche. Me encontraba particularmente cansada, soñolienta, con calor y bastante sed. Entro a mi hogar y mi madre muy alegre me recibe con un afectuoso abrazo - a ella le encantan esas fechas religiosas, asistir a las misas los domingos por la mañana, rezar al almuerzo, celebrar la resurrección de Jesús con huevitos de chocolate, etc.- y me pide que le ayude en los quehaceres de cocina, específicamente a preparar el almuerzo. Yo, a pesar de no encontrarme anímica y físicamente muy bien, accedí a ayudarla; después de todo, ella es quien cocina para mí y mi padre todos los días de la semana.
Nos encontrábamos en la cocina, riendo, cocinando, mi madre enseñándome sus recetas milenarias, mientras que yo - haciéndome el ánimo- simulaba prestar atención y entusiasmo. Mientras preparábamos un pescado al horno -que me quedó bastante rico-, mi madre me acariciaba el cabello con un poco de nostalgia noté, y me dice: "Mi niñita, si está tan grande, ahora eres toda una mujer....Tu esposo te va a amar cuando le prepares estos platos que te estoy enseñando", a lo cual respondo: "Mamá, lamento desilusionarte, pero no está dentro de mis planes casarme, ni mucho menos atender a un hombre de sol a sol cocinándole y atendiéndolo, mientras él mira el fútbol cómodamente en el sillón" -con lo último, estaba aludiendo a mi padre el cual efectivamente se encontraba sentado viendo fútbol con una copa de vino-. Me interpela agregando: "¡Pero cómo me dices eso! ¿Qué crees que harás de tu vida sin un hombre? ¿Cómo vas a darme nietos? porque yo quiero hartos nietos, o ... ¿Acaso quieres ser como tu hermana, que con 30 años aún no se casa?". Yo guardé silencio, y la expresión de mi cara respondió a las preguntas hechas, dando fin de este modo al agradable momento de enseñanzas gastronómicas.
Mis padres son particularmente machistas y un tanto conservadores, mi padre es de aquellos hombres que si no le sirven las comidas, no come; si mi madre se tarda en las compras, la llama; y que por supuesto dentro de sus labores no están contempladas las labores del hogar. Mientras que mi madre, avala todos sus comportamientos sexistas y peor aún, intenta transmitirlos tanto a mi hermana como a mí, aunque para su mala suerte su misión de convencernos respecto a la visión de mujer y familia que ella tiene, no ha tenido los frutos que ella quisiera.
Resulta bastante evidente la postura que tienen mis padres frente al rol que cumple tanto la mujer- específicamente dentro de este relato, en la esfera privada del hogar- como el hombre. Es decir, las mujeres debemoscasarnos y hacer felices a los hombres, atendiéndolos, cocinándoles, sin que por supuesto estas tareas sean de responsabilidad compartida. Y por otro lado, los hombres se desligan totalmente de los quehaceres domésticos, y dentro del hogar existen "rutinas o comportamientos propios de los hombres", como el ver fútbol, hacer asados con los amigos y beber cerveza.
Dentro de la concepción de mujer que tienen mis padres, no logran asumir posturas donde las mujeres no se casan, no dependen de un hombre para llevar a cabo sus planes y su vida en general y bueno, ¡ni hablar de que no tengan hijos!, creo que ellos lo ven como un pecado que debe ser castigado por Dios.
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