Durante una tarde, con unos amigos decidimos ir a un bar a por unas cervezas. Sin tener en lo absoluto idea de en lo que esto iba a terminar. Después de un largo rato rondando por las calles de Talca llegamos finalmente al bar que teníamos dispuesto ir en un principio, y una vez dentro conversamos como todos los grupos de amigos que se juntan en bares, pero la diferencia de esta con otras veces es que en la mesa contigua a la nuestra había una pareja, a la que nosotros no le habíamos prestado atención hasta que de un momento a otro nos dimos cuenta que estaban en una discusión, de la cual nos reímos y no tomamos enserio. Después de un rato esta discusión comenzó a tornarse violenta por parte del novio, y pasó de ser un motivo de risa a una preocupación, puesto que veíamos que esta situación no afectaba a nadie más en el bar, y que todo seguía con absoluta normalidad. Al rato nuestra atención se había concentrado casi enteramente a la discusión puesto que esta se había transformado de una discusión a un acto de violencia verbal y psicológica, de la cual pareciese que solo nosotros nos habíamos percatado (los extranjeros de la ciudad y del bar). Resulta que después de unas horas esta pareja se retira del bar de una forma bastante más discreta que su estadía, nosotros por otro lado nos quedamos unos minutos más, pero aun así ya debíamos irnos porque ya se hacía tarde. Y entre una de nuestras conversaciones nos preguntábamos porque nadie se había siquiera fijado en tal hostigamiento. Resulta que finalmente salimos del bar y vemos en un callejón a la pareja pero esta vez vimos al sujeto golpear a la chica, y en ese instante un amigo se dirige rápidamente a detener la situación e increpar al tipo, donde este comienza a alegarle a mi amigo de que él no debía meterse y que ella estaba recibiendo lo “justo” y lo que “merecía”. Lo peor de esta situación es que cuando mi amigo comienza a proteger a la chica esta le dice que todo estaba bien y que se fuera que los dejara solos, intentando persuadirlo para que no siguiera defendiéndola. Por nuestro lado quedamos muy extrañados y sin saber que hacer puesto que la víctima nos estaba pidiendo que dejáramos que fuese atacada, un amigo le pregunto entre todo porque ella quería que los dejaran y ella respondió que estaba bien y que él no lo hacía porque gusto. Nosotros no hayamos otra opción más que irnos a casa, pero con una clara sensación agria de que no pudimos ayudar y de que nadie más en esa ciudad lo haría. de cierto modo con nuestros amigos pudimos sentir en un momento que no hacíamos algo normal o bueno por esta chica, sino que cometíamos un error al involucrarnos, y después pudimos darnos cuenta que existía cierta presión social que nos hacía sentir de ese modo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario