8 de abril de 2015

Los hombres también pueden bailar.

Para esta ocasión, también traigo una historia que se remonta a la época escolar. Esos maravillosos años en que la mayoría disfrutaba de su curso, mientras que yo me cuestionaba por qué había una bandera rosada en la sala. 
Recuerdo que el colegio tenía una tradición milenaria conocida como "el día de la Misión", día en el que todos los cursos debían tener preparado algún baile en el cual, mostraran algún valor con el que se sintieran identificados como curso
Como yo había llegado ese año al colegio, no entendía bien como funcionaba toda la parafernalia del día de la misión, así que nuevamente recurrí a mis compañeras para que me explicaran cómo nos íbamos a organizar. Le pregunté a dos compañeras y contestaron "Básicamente, nosotras organizamos el baile, elegimos la canción que usaremos, elegimos el vestuario, le enseñamos el baile al resto del curso y a los hombres". 
Al parecer, los hombres eran un grupo externo al curso. Quizás era porque ellos no querían participar. Así que para aclarar mis dudas le pregunté a tres de mis compañeros. "Chiquillos, ¿Por qué ustedes no organizan absolutamente nada del día de la Misión?, no se lo tomen a mal pero sólo he visto a las niñas organizarlo y ustedes igual podrían ayudar". 
Se generó un silencio sumamente incómodo. Luego de eso pensé: Pobre Javierita, siempre quedando como el bicho raro del curso con sus preguntas absurdas. 
Ya que no me contestaban y sólo se miraban entre si les insistí, a lo que uno contesto "¿Tú aún no entiendes que nosotros estamos aquí sentados porque las chiquillas no nos dejan organizar cosas?". Mi segundo compañero contestó "Es verdad, dicen que esas son cosas de mujeres y que nosotros jamás podríamos organizar un baile decente". 
Recuerdo perfectamente que eso fue el día 11 de Junio del 2010, y marcó un antes y un después en mi percepción del curso. ¿Por qué los hombres no podían organizar un baile? De hecho, tenía dos compañeros que eran muy buenos bailarines y tenían ideas geniales, pero claro, eran hombres y por lo mismo ellos no podían opinar. Lo más ridículo, es que luego mis compañeras les exigían participación cuando ellas querían y cuando ellas tenían la disponibilidad, sin siquiera considerar que ellos también hacían otras cosas. 
Incluso una vez le dije a una compañera "Dejen de ser así con ellos, si también tienen derecho a hacer sus cosas", a lo que respondió "¿ Y qué cosas hacen los hombres además de jugar a la pelota y conversar de minas?". 
Realmente nunca entendí que había hecho mal para que mis papás me matricularan ahí, parecía un castigo, era una tortura ver como los hombres eran excluidos por su condición de hombres y como mis compañeras se encargaban de dejar a las mujeres con la peor reputación del mundo. 
La verdad, viví muchísimas situaciones de este tipo en el colegio. Puede que no sean cosas graves como el acoso callejero, sin embargo es el sexismo cotidiano, reproducido en un colegio pequeño, en segundo medio. 
Principalmente, mi análisis se enfoca en eso. Si dentro de la sala nos comportábamos así, ¿cómo nos comportaremos fuera de ella?. Cabe destacar que teníamos 15 años. Éramos niñas, algunas repitiendo los mismos patrones sexistas de sus hogares.
Quizás sea una exageración, pero siempre creí que aquella mujer que decía que el hombre no podía organizar un baile, era también la mujer que el día de mañana diría que los hombres no pueden cocinar, que no pueden lavar los platos y probablemente, enseñarían lo mismo a sus hijas. 
Espero estar exagerando, espero ser yo la que se equivoque. Espero no cometer los mismos errores sexistas, y por supuesto espero que no se generalice. No todas las mujeres somos así, y no todos los hombres son iguales. Algunos sí pueden crear grandes coreografías.

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