8 de abril de 2015

Un sexismo inconsciente dentro de las familias tradicionales.

Una experiencia sexista dentro de mi vida cotidiana que me ha llamado harto la atención ha sido bastante reciente, debido a que ocurrió esta semana en una conversación con un íntimo amigo mío.
La situación era la siguiente: estábamos en un local de comida hablando de los deberes de cada uno dentro de la casa, en el día a día, para ser más específico hablábamos de los deberes de cada uno dentro del hogar. Ambos tenemos condiciones, situaciones familiares distintas, sus padres viven juntos y están casados desde hace mucho tiempo, y en mi caso mis padres están separados y yo vivo con mi padre y mi hermano menor  de 18 años, puros hombres. Entonces es en ese momento cuando hablábamos de como cocinaban nuestros padres y en el caso de mi amigo la mayoría de las veces cocinaba su madre, en el mío, mi padre, quien a la vez debía salir muy a menudo a trabajar. Entonces mi amigo al deducir me pregunta: “Entonces…  Cuándo tu viejo no está y no puede cocinarte… ¿Te cocinai’ tu no más?”. Yo le respondí con tranquilidad que sí, que de repente podía cocinarme solo y  sin problemas, entonces, sin titubear, mi amigo me dice: “esa es la ventaja de tener a la mamá en la casa”. Tras escuchar eso, ahí muy en silencio, me quede pensando mientras él se había ido a buscar la comida que estaba lista tras haberme dicho eso.
Entonces me quedé pensando (con todo lo visto en clases de estratificación y desigualdad, que de una u otra forma le queda a uno dando vueltas por la cabeza) en el hecho de que en una familia más tradicional (no como en mi caso por ejemplo, en donde vivo con mi hermano y mi padre divorciado) la mujer esposa y madre de la familia tenga ese inexorable rol o deber de hacer la comida, que desde aquel momento en que se casan y deciden conformar una familia se le agrega este deber hogareño de hacer la comida y que el hecho de que un padre sea cocinero o le apasione el hecho de cocinar parezca extraño, ya que si lo miramos bien, cualquiera podría realizar el hecho y acto de cocinarle a los convivientes, ya que en una familia promedio, todos los integrantes podrían tener las capacidades de realizar la actividad culinaria, y no de que por el hecho de ser mujer tenga el rol y cargo de realizarla. Entonces (como reflexión) pensé en que los adultos, el hecho podría tener raíz en la experiencia de estos, quienes se formaron en un hogar donde había una presencia (hablando muy en general) de un padre y una madre, y se engendraron y crecieron con la figura de una madre que tenía como responsabilidad cocinar la comida traída por el padre trabajador (lo que resulta evidente en las recetas de nuestras abuelas), lo que ya no es tan usual hoy en día como lo era antes, como por ejemplo lo es mi caso, ya que mis padres son divorciados y no vivo con ambos en el mismo hogar.


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