29 de abril de 2015

Mujer dueña de sus decisiones.

Mi hermana mayor se llama Andrea, tiene 40 años y vive en Talca; ambas somos muy cercanas a pesar de la distancia, nos contamos la mayoría de los sucesos del día a día, es por esto que en las pasadas vacaciones de verano (cuando se quedó en Santiago aproximadamente por 4 meses) ella me relató lo que le venía sucediendo desde la separación con su ex pareja.
Ella mantuvo una relación amorosa de aproximadamente 25 años con su ex pareja Guillermo (mi padrino), en la que tuvieron 3 hermosas hijas, mis sobrinas: Camila, Javiera y Montserrat. Actualmente ellas tienen 23, 19 y 17 años respectivamente.
Cuando mi hermana decidió separarse de Guillermo, hace 3 años atrás, vivió en carne propia todos los prejuicios y la estigmatización que la familia de mi padrino, oriundos de Talca, le inculparon a ella, claramente, sin ser objetivos respecto de los verdaderos motivos de la separación, la razón que arguyeron para enjuiciarla era que mi hermana al marcharse de la casa también había abandonado a sus hijas, ya que las niñas se quedaron con su padre, lo que  convertía a mi hermana en una mala madre. Sin embargo, al pasar el tiempo Andrea demostró que nunca tuvo la intención de ausentarse de la vida de ellas.
Con el transcurso de los meses, Andrea conoció a su actual pareja Luis. Esto gatillo que las críticas hacia su persona incrementaran; sus antiguas amistades, familiares de Guillermo e incluso parientes nuestros mediante mensajes de Facebook, WhatsApp e incluso llamadas anónimas, empezaron a cuestionar su moralidad tratándola de “suelta” entre otros adjetivos negativos. No obstante, los insultos llegaron a su punto culmine cuando mi hermana y Luis tuvieron a su pequeña hija Agustina que hoy tiene aproximadamente 6 meses de vida, ya que Luis, no ha podido encontrar un trabajo estable que asegure el bienestar de su familia y, es por esto, que tuvieron que venir a Santiago a quedarse en la casa de mis padres en el verano (aproximadamente por 4 meses); esto gatilló no sólo comentarios negativos hacia mi hermana sino que muchos de las críticas malintencionadas recayeron en Luis tildándolo de poco hombre y que no servía para nada, ya que no cumplía con su parte al  “no ser proveedor económico de su familia”. Actualmente, mi hermana regresó a Talca y es ella quien trabaja mientras Luis cuida a la pequeña Agustina.


En este breve pero intenso relato que mi hermana permitió que compartiera con ustedes, podemos apreciar las diversas actitudes sexistas que atacan y menosprecian la integridad de Andrea y su familia. En primer lugar, al ocurrir la separación, los familiares de la ex pareja de mi hermana, adoptaron una postura agresiva tergiversando los reales motivos de la separación, ya que es poco normal que cuando una pareja se divorcia sea el padre quien queda a cargo de los hijos, es por esto que inmediatamente se enjuicia a Andrea como mala madre, reproduciendo constantemente “los roles de género”, ya que existe la estigmatización de que la madre debe ser quien cría a sus hijos. Paradójicamente, Guillermo y las hijas de mi hermana, en ningún momento tomaron tal actitud violenta. En segundo lugar, y luego de que Andrea encontrara a su actual pareja, las críticas se centraron en enjuiciar la actitud de mi hermana al tratar de rehacer su vida, ya que a los seguidores del sistema patriarcal, una mujer independiente y dueña de su vida no es mujer como tal, sino que es más valorada cuando la mujer es sumisa y se queda en casa a cumplir con las tareas domésticas. Por último, al reprochar a la actual pareja de mi hermana, Luis, siguieron representando una visión sexista, ya que, según la “división sexual del trabajo” es deber del hombre entregar el sustento económico para su familia y, al no cumplir con tales expectativas, se suele tildad a la persona de poco hombre o mantenido. 

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