Era un día martes como cualquier otro,
yo comencé mi rutina como de costumbre, me preparé para ir a la
Universidad, salí de mi casa, tome la micro desde Maipú hasta Los
héroes, entré a clases a las 11.30 a.m. Salí a la hora de almuerzo, 13.00
p.m, y como de costumbre fui a ver a un amigo; llamado Felipe; que
trabaja en la Universidad como encargado del servicio de bicicletas. El se veía
algo cansado, por lo que lo salude con mucho entusiasmo y con
un eufórico "Hola" para que cambiará su
cara de decaído, y lo primero que dice es "ya andai mostrando las
tetas ya"; a lo cual yo le respondí "salúdame primero por lo
menos"; ambos nos reímos y conversamos como de costumbre, ¿Cómo estás ?; ¿
Qué cuentas?; etc. Pasado el rato me dice:
- Tápate un poco.
- ¿Por qué? - le
respondí - ¿Qué pasa?.
- Andas mostrando
todo, con esa polerita traslúcida, se te ven todas las tetas.
- Nadie te obliga a
ver Felipe, mira pa otro lao.
- No puedo po si
soy hombre.
-¿Y que tiene que
ver ?
- No puedo luchar
contra mi naturaleza po si soy hombre.
- ¡ay Pipo! ¿Y esta
en tu naturaleza mirar las pechugas?
- ¡Si po!
- ¿Si? ¿Eres biológicamente más
propenso a mirar tetas?
- Es que tu po
Paula, que andai provocando a los hombres con esa ropa.
Se torno
una discusión en la cual yo señale que no estaba dentro de su
naturaleza mirar los senos de una mujer, que simplemente tenia tan naturalizado
que los hombres miraran el cuerpo de la mujer como símbolo sexual,
que era porque socialmente se entiende así que no era algo "natural",
que era súper machista de su parte decir eso y señalarme
que debía vestirme distinto porque sino andaba provocando, a lo cual
él empezó a bromear con que todo era una técnica mía para
tener locos a los mechones, terminamos riéndonos por su incoherente broma para
salir de la discusión, ya no tenia argumentos para apoyar su supuesto
"llamado de la naturaleza". Finalmente la conversación ya
se volvió absurda, con bromas de por medio que ya
no tenían sentido y terminamos riendo.
En esta historia se ve claramente
reflejado el sexismo que se vive en Chile, ya que evidencia un estereotipo de
roles de género. El no tener la libertad de vestirnos como queramos, sin ser juzgadas; es parte de
una violencia simbólica donde se naturalizan las construcciones sociales, por
ejemplo la mujer señorita, recatada, que luego será una buena esposa, etc. Sino
asumimos y cumplimos con ese rol, somos juzgadas socialmente. Y el discurso de
que para los hombres es “natural” ver a la mujer como un símbolo sexual, que es
algo qué esta dentro de la “naturaleza” del hombre, es una práctica violenta
hacia el género femenino, ya que en ese sentido se justifican y reproducen muchas
prácticas de desigualdad y discriminación, como por ejemplo el acoso sexual o como en el caso de la historia, donde se coarta la libertad de la mujer y es criticada por "provocar".
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