Un día jueves después de la universidad
iba camino a mi casa; los días jueves salgo a las cinco de la tarde lo cual es
casi horario punta, por lo que el metro y las micros van muy llenas, en las calles
hay mucho tráfico y la mayoría de las personas vienen de sus trabajos o
respectivos estudios, lo cual se traduce en que todos estamos muy cansados y sólo
pensamos en llegar luego a casa, por lo mismo todos queremos encontrar un
asiento vacío y poder ir cómodamente sentados hasta llegar a nuestro
destino. Lo más común es que vayan
sentadas mujeres con niños, embarazadas o ancianos y cuando suben generalmente
les ceden el asiento, ya que es lo correcto y estas personas necesitan mayor
comodidad que las demás por su condición. Pero lo que sucedió este día me llamó
mucho la atención, ya que ahora me encontraba en la micro de camino a mi casa y
eran más o menos las 5:40 de la tarde, hacía mucho calor, la micro no iba tan
llena, pero sí estaban todos los asientos ocupados y algunas personas de
pie. Yo iba parada en el medio de la
micro, en uno de los paraderos se subió un hombre joven, más o menos de 25
años, él iba con una niña pequeña en brazos y llevaba un bolso de la bebé y una
mochila de la niña, el hombre se subió y buscó algún asiento vacío, pero no había
ninguno, luego se quedó esperando por un par de segundos, mirando a la gente en
espera de que alguien le cediera el asiento, pero nadie lo hizo, luego de esto
el hombre muy molesto dijo “¿quién se pone vío y me da el asiento?” (Utilizó
esos modismos) a lo cual nadie respondió, luego volvió a exclamar más fuerte “ya
po, pónganse víos y denme el asiento” se produjo un pequeño silencio en la
micro. En los asientos cercanos al hombre habían unas niñas jóvenes en un lado
y unas señoras de mediana edad en el otro, una de las niñas quedó mirando al
hombre y le dio su asiento.
Esta situación me llamó
particularmente la atención y creo que se puede entender como una práctica sexista porque generalmente en el metro y en las micros los jóvenes, los
hombres o las mujeres de mediana edad ceden el asiento inmediatamente cuando
ven a un abuelito o abuelita, embarazadas o mujeres con niños, esto es porque
en el caso de las mujeres con niños, al llevarlos embrazo les cuesta mantener
el equilibrio y además llevan muchas cosas aparte del niño por lo que es
necesario sentarse para evitar accidentes, pero en este caso no sucedió y
aunque todos vieron que el hombre llevaba una niña embrazo y bolsos en la mano,
nadie le dio el asiento, incluso cuando él lo pidió, no se lo dieron. La verdad
no encuentro una respuesta a esto más que asociarlo con que era un hombre y quizás las personas pensaron
que no necesitaba el asiento, pero creo que el que sea hombre no quita que va
con su hija y con bolsos lo cual hace mucho más difícil un viaje en micro.
Por otro lado también me llamó la
atención porque generalmente las prácticas sexistas van en desmedro o están más
relacionadas con las mujeres, pero en este caso fue al revés ya que fue un hombre el que se vio afectado.
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