Días
previos a navidad – no recuerdo el día específico- decidimos hacer una de las
últimas reuniones entre amigos para divertirnos antes de que acabara el año. En
ella, asistieron mis amigos más cercanos y estos a la vez llevaron amigos de su
universidad, éramos 15 personas en total. Nos juntamos alrededor de las 6 de la
tarde en lo que se conoce comúnmente como “El bella”. A eso de las 9 de la
noche y ya con un par de tragos en el cuerpo, comenzamos a discutir de las
relaciones en pareja y esto nos llevó a interrogarnos de los métodos
anticonceptivos y la reproducción.
A lo
que Javier, amigo de un amigo, dice: “Yo nunca he usado un condón. Si las mujeres
no quieren quedar embarazadas, son ellas las que se tienen que cuidar”.
A todos
los hombres que estaban presentes les causó risa la declaración de Javier. Sin
embargo, las 6 mujeres nos quedamos atónitas. Se produjo un gran silencio luego
de que las risas cesaran. Entonces se produjo la discusión: Y es que todas
concordamos en que las palabras de Javier y la aprobación de los hombres recaían
en una tradicional actitud machista; la de responsabilizar únicamente a la
mujer del embarazo, como si en este acto sólo participara una de las partes
involucradas: la mujer. Los hombres al escuchar nuestras palabras se sintieron
aludidos y trataron de reparar lo dicho anteriormente, argumentando que no era
lo mismo hacerlo sin condón y para qué preocuparse si existían otros métodos de
prevención de embarazo, aunque claro, todos los anticonceptivos que los hombres
nombraban era de uso femenino. Nuevamente las mujeres contra argumentamos
reclamando que por qué el cuidado de prevenir un embarazo y enfermedades de transmisión
sexual tenía que ser exclusivamente responsabilidad de nosotras. Finalmente, la
discusión no llego a buen término, ya que los hombres no querían dar su brazo a
torcer y reconocer que la sexualidad es un acto que conlleva una
responsabilidad compartida.
En esta
experiencia se puede dilucidar la clara actitud machista de mis amigos y que, lamentablemente,
todavía se reproduce en gran parte de la sociedad. “Las mujeres tiene que
hacerse cargo de no quedar embarazadas” es uno de los argumentos más comunes
que se tiene para justificar la actitud irresponsable de los hombres, ya que, como
estos no pueden `embarazarse´ recae en las mujeres tener que cuidarse durante y
después del sexo. Esta actitud sexista y tradicional, proviene de la esencialización
de los géneros; la mujer cuidadosa y sumisa tiene la obligación de autocuidarse
para no tener un embarazo no deseado en el que el hombre no participará.
Contrario a esto, el hombre puede tener una plenitud sexual descuidada y libre.
Paradójicamente, aunque la mujer es la “única” responsable de quedar o no
embarazada, la ley de aborto todavía genera bastante polémica en la
sociedad. Nos obligan a asumir toda la
responsabilidad de nuestros actos sexuales, aunque este sea de a dos, sin
embargo nos limitan y restringen si queremos decidir sobre nuestros propios
cuerpos.
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