Ayer en la tarde iba camino a mi casa
desde la universidad en una micro, cuando me percaté de la conversación de dos
jóvenes (un hombre y una mujer) que estudiaban medicina y que están
probablemente en quinto o sexto año, en realidad me percaté de la conversación
porque la mujer estaba hablando en un tono relativamente alto y estábamos a una
distancia que me permitía distinguir bien su conversación. Lo interesante pasó
cuando ella comienza a comentarle a su amigo sobre sus posibilidades y por
supuesto su deseo de realizar la
especialización en el extranjero, ella argumentaba una serie de acontecimientos
y contextos (universidad donde estudian y área de la medicina que ella
prefería) respecto a este privilegio que sería para su formación profesional,
aunque ella defendía profundamente que el hecho de ser mujer; y en su caso una
estudiante becada; le impedía en una serie de cuestiones sus posibilidades
reales. La primera frase que llamó poderosamente mi atención fue cuando le dijo
a su amigo:
_“es mejor que yo esté casada y así optar
a un financiamiento por parte del gobierno o de la u, pero obviamente ser
casada en el papel […] además no como ustedes yo tengo la desventaja que tengo
que hacerlo lo antes posible por el hecho de que después no podré tener hijos
si hago la especialización muy vieja”_
Ante esta conversación yo pensaba si
efectivamente el sistema de educación en medicina es tan complejo y sexista
como ella lo decía (aunque sin darse cuenta) y por otra parte si efectivamente
existen tales trabas para estudiar la especialidad médica en una universidad
del extranjero siendo el alumno una mujer. Aunque dentro de este conflicto que
tenía dentro de mi cabeza no podía dejar de seguir escuchando aquella
conversación que parecía muy natural, pues no había impresión por parte del
joven que acompañaba a la protagonista de esta historia (y que también conoce
asumo yo, cómo funciona este sistema)
cuando le decía este tipo de cosas, incluso él le mencionaba cierto patriarcado
que existe en la jerarquía de la doctrina médica, pues argumentaba:
_”tu cachai’ que hay cupos limitados para
las especialidades acá en Chile [..] muchos de los que salen son hombres y las
doctoras tienen que trabajar un par de años y luego que tienen familia incluso,
entran al área que se quieren dedicar”_
a lo que ella responde:
_”si po’, si de hecho con mi pololo
cuando conversamos igual encontramos extremo tener que casarnos para irnos […]
así que voy a tener que trabajar no más un par de años, igual eso te da un plus , creo yo sobre todo si uno está en
el sistema público y en regiones”_
Esto tampoco me dejó indiferente,
justamente porque lo que el joven le dijo es muy cierto, tengo una tía que es
médico y luego de muchos años y tres hijos, pudo sacar recién hace 4 años su
especialidad (siendo que ejerce hace ya bastante más tiempo). Por otra parte,
ver frustrado quizás el “sueño” de la futura doctora me hizo pensar cómo está
articulado un sistema que debiera incentivar la investigación y la especialización
no solo en Chile sino en el mundo, aunque también interesa hacer la observación
que probablemente por el hecho de que ella fuera una alumna becada, implica que
su condición de clase se cruza con su condición de género en el alcance de
oportunidades para su desarrollo académico. No deja de ser notable su posición
como futuro médico y si bien desde mi conocimiento no sé si será absolutamente
todo el sistema de educación de los médicos tal y como ellos conversaban, en
cualquier caso, deprime que nuestra protagonista tenga impedimentos tan
“grandes” como ser mujer (y luego, mujer de cierta edad) y luego de una clase
media o baja para acceder a un derecho tan básico como la educación, en un
sistema [como Chile] que sigue reproduciendo un patriarcado en este caso, de oportunidades académicas.
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