28 de abril de 2015

Sexismo en la cocina

Hace un par de semanas, un sábado en la noche me bajó el hambre a eso de las 9pm, por lo que decidí hacerme unos fideos con hamburguesa, al momento de comenzar a prepararlos llega mi mamá del patio y me ofrece cocinarme, a lo que respondo “no es necesario que se moleste” pero ella insiste en cocinarme y antes de que me diera cuenta yo ya estaba en mi pieza esperando la comida. Cuando bajé a dejar la bandeja me di cuenta que mi hermana menor se estaba preparando ella misma un plato de ensalada, yo no le tome mayor importancia, dije “va, será que mi mamá le bajo lo buena onda” pero, cuando me acerque a lavar el plato, llega fugazmente mi abuela y me dice “yo le lavo el plato, no se preocupe” a lo que yo nuevamente repito que no se preocupara, que no me molestaba lavar el plato, como podrán imaginar mis palabras fueron ignoradas, repitiéndose lo mismo que paso anteriormente, y sin darme cuenta el plato ya había sido lavado.
Los días siguientes me fui dando cuenta de que este hecho se repetía, y aunque la verdad no me incomodaba, si me llamaba la atención, por lo que le pregunté a mi mamá ¿por qué no me dejaba cocinar? o ¿por qué siempre trataba de evitarlo? a lo que responde “porque me da miedo que me deji la cagá en la cocina”, yo quede sorprendido porque si bien no me considero un cocinero experimentado, tampoco creo que incendiaría la cocina de mi casa. Al rato le pregunté a mi abuela porque no me dejaba cocinar, y ella me dijo “es que para que va a desordenar, si yo le hago la comida en 10 minutos” entonces me di cuenta de que en mi familia yo era mirado como un incompetente dentro de la cocina, además recordé que mi papá tampoco sabe cocinar más que un simple pan con jamón y queso, además mi abuelo si bien algo sabía de cocina, también evitaban que el cocinara; la diferencia es que ellos ya tenían asumido, puede que consciente o inconscientemente que la cocina no estaba dentro de sus aptitudes, por lo que dejaban que mi abuela o mi mamá cocinaran y ellos se limitaran a disfrutar de esta comida, o en el mejor de los casos, también a lavar los platos.

Con la presencia de estos hechos, por lo menos en mi casa (en la que vivimos mis hermanos, mis papas, y mis abuelos maternos) puedo observar como se expresa este estereotipo que liga a la mujer a la cocina, aunque para muchos puede parecer algo obsoleto, sin embargo en este caso no es el hombre el que asigna a la mujer este rol, sino que es la misma mujer la que autoasume dicho rol, es más, aleja al hombre de este espacio de la casa hasta que asuma que la mujer es la encargada de la cocina mientras el hombre se encarga de otras labores. Si bien esta forma de echar al hombre de la cocina se expresa de diferentes formas, ahora no puedo no darme cuenta de cómo el hombre simplemente tiene prohibido cocinar, como si asumiéramos que algún error vamos a cometer si queremos ir más allá de hacernos un pan o algo simple como ello.

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