19 de mayo de 2015

Bueno... pero no tomes tanto.

El viernes que recién paso fue un día bastante especial para mí, por los agradables momentos que pase con gente con la cual no suelo ver mucho y porque se acababa la semana, también fue un día lleno de actividades que me gustan, partiendo por la fiesta en el cuarto piso de la facultad de ciencias sociales e historia la cual empezaba desde las 13:00p.m. y terminaba a las 18:00p.m., fue un rato grato ya que pude compartir, tirar la “talla”, reír y olvidarse de la vida y las responsabilidades por un rato, hasta que llegó el momento de irse.
Debía llegar rápido a mi casa ya que teníamos que preparar una salsa para una tallarinata a la cual acudiríamos con cinco amigos donde teníamos que presentar este condimento al igual que los otros tres equipos debían presentar su unto correspondiente. Después de compartir un rato y probar los ricos fideos con salsa acompañado de algún bebestible empezó la fiesta. Al momento de irnos tomamos un taxi ya que a esa hora no pasaban micros en el sector por el cual morábamos.
Al día siguiente estaba revisando las cosas que se avecinaban en la semana, al saber que había que escribir un blog, me pregunte acerca de que podría escribirlo y simplemente no se me ocurría ninguna experiencia para redactar y analizar. Mientras trataba de hacer ejercicio hablaba con Margarita por whatsapp por lo que aproveche de preguntarle, después de que me contara experiencias las cuales ella encontraba sexistas me conto que la habían castigado, le pregunte cual fue el motivo de eso y me puso textualmente “Porque el viernes llegue mal”, lo que me pareció raro porque ni a mí ni a mis amigos nos han castigado por ese motivo, por lo que se me ocurrió que debía ser parte de un mecanismo regulador protector de sus padres a su hija (basado en las experiencias que ella me contó).
La verdad es que encuentro que este método de protección es totalmente sexista, porque otorga al hombre toda posibilidad de diversión en una fiesta, mientras que las mujeres han de estar preocupándose de mantenerse sobrias o de mantenerse presentables en todo momento para que no las reten o las castiguen simplemente por salir de parranda.
A demás este mecanismo de protección no solo en ese sentido, sino también por la misma explicación que la sustenta, la cual consiste en que las mujeres son más susceptibles a que ocurran atentados en contra de su persona, porque se tiene el estigma de que la mujer es más débil que el hombre por lo que es más fácil asaltarla, raptarla, violarla, etc., este tipo de reproches en muchas ocasiones termina transformándose en la profecía auto cumplida (La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición «falsa» de la situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera».” Wikipedia), por lo tanto la misma mujer termina pensando en sí misma como frágil, ya que toda su vida se le ha repetido lo mismo inhibiendo su capacidad de auto protegerse, de pararse con ímpetu y dar cara frente a las distintas adversidades que esta sociedad machista.

Al analizar de mejor manera esta situación, podemos ver que no solo mediante los establecimientos se produce esta socialización mal orientada, sino que también va desde el hogar y los valores que no son heredados por nuestros padres, los cuales si bien en muchas ocasiones son correctos, también a veces sobran como en esta ocasión que ayudan a la reproducción del machismo en la sociedad actual.

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