19 de mayo de 2015

Depilación de verano



Era mediado de noviembre del 2014, un viernes común y corriente en el cual me encontraba en el cumpleaños de un buen amigo de colegio. Como es de costumbre entre todos íbamos conversando con nuestros ex compañeros de colegio, después de un largo rato de conversación con mis más cercanos decidí acercarme al grupo el cual no estaba acostumbrado ver y les comencé a preguntar por sus vidas, de ahí surgieron anécdotas muy graciosas, tristes, de todo… En fin, dentro de todas estas historias hubo una que causo gran controversia y genero un dialogo bastante interesante. Uno de mis ex compañeros estaba pololeando hace alrededor de siete u ocho meses, nos contaba lo contento que se encontraba, como se conocieron y una serie de cosas relacionadas con su pareja, sin embargo, a juicio de este había algo que fallaba en su polola. Este nos contaba: “pucha cabros, cachen que en el verano me voy a ir con la Anto y unos cabros de la universidad con su pololas al norte, el problema es que la Anto es como media peluda  de espalda y como que he tratado de decirle que se depile pero no me pesca.  Me dice que no le de color, que nadie se depila los pelos de la espalda y se lo toma con humor”.  El personaje en cuestión nos contaba la historia bastante urgido, esto debido a que ya tuvo peleas con su polola por el tema y tampoco quería arriesgar su relación. De inmediato comenzaron a surgir distintas reacciones por el parte del resto de los integrantes de la conversación, las opiniones fueron bastante divididas. En primera instancia aparecieron de inmediato algunos diciendo: “que lata, háblalo bien con ella y lo debería entender”,” te entiendo compadre, a mi igual me daría vergüenza llegar con mi polola peluda a la playa”, otros para animar la situación le decían “Ufff… que pelea más típica, pero tranquilo al final lo va a entender. Es cosa de que vea otras mujeres sin ni un pelo y se va a dar cuenta, es obvio”. Por otro lado, en conjunto con el resto del grupo le comenzamos a decir a nuestro compañero: “¿no crees que estas siendo un poco exagerado?”, “a  mí me daría lo mismo, total es en la espalda”.  Después de varios comentarios de todo tipo, la conversación comenzó a tomar un tono más serio cuando uno de mis amigos le comento al sujeto complicado: “¿y qué pasaría si ella te pidiera que te depilaras? obvio que no lo harías”. Lo cual fue respondido con la ´brillante’ respuesta: “obvio que no, soy hombre”.

Esta conversación tan cotidiana, más allá de como haya terminado, es importante de analizar desde la perspectiva de los mensajes que se encuentran contenidos en sus enunciados. Nos habla en primera instancia de una sociedad en donde la mujer no encuentra el control total de su cuerpo, debido a que se impone una cierta mirada masculina sobre cómo se debe construir este. Es más, esta misma visión se aplica en este caso sobre la conducta del bello masculino, en muchas instancias los hombres no se depilan por miedo a lo que otro hombre podría pensar sobre este.

Por otro lado, el caso mismo de la depilación nos permite comprender la sociedad conservadora en la cual aún nos encontramos en Chile, en muchos países de Europa el tema del bello femenino ya ha sido bastante superado e incluso normalizado.


Finalmente se puede concluir que al menos en Chile sigue existiendo una concepción sexista, la cual determina en gran medida la conducta de los individuos en función de su cuerpo, y como este debe responder a ciertos criterios sociales.

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