19 de mayo de 2015

Pero... Cuál es tu rollo

“No quiero tener hijos”. Esa fue la decisión que tomé cuando apenas tenía 15 años y hasta el día de hoy no he cambiado de opinión.
Al contrario de lo que la mayoría de las personas parece creer, a mi me gustan los niños, ¿Cómo no? Si son entretenidos, redondos y adorables, pero el asunto es que simplemente no son para mi, no los quiero. Mi anhelo en la vida no es tener un hijo ni ser madre.
Como innumerables veces antes, yo y mis amigos conversábamos sobre el tema del aborto y el deseo – o no deseo – de formar una familia, al cuál siempre mi postura ha sido la que genera más controversia, o sea, “¿Cómo no voy a querer hijos?”. 
Después de haber pasado y superado (espero, de verdad) frases como: “vas a cambiar de opinión” o “ya te van a dar ganas de ser mamá”, “cuando veas a tus amigos con hijos vas a querer uno para ti”  o, a mi parecer la más irritante de todas: “Vas a ser la primera en quedar embarazada”.
El asunto dio un giro bastante inesperado para mi cuando uno de mis amigos me mira con el típico rostro confundido que le sigue a mi afirmación de que no quiero hijos y dice:
-       Entonces, no entiendo cuál es tu rollo – Si tuviese la capacidad de levantar una ceja lo hubiese hecho, pero como no puedo, hice una pausa y le respondí:
-       ¿Rollo? ¿Por qué mi decisión de no tener hijos tiene que estar relacionado con que yo tengo un “rollo”? ¿Por qué no puede sólo ser el hecho de que simplemente no forma parte de mi proyecto de vida?
-       Es que no… o sea… yo me imagino que tiene que ser un rollo porque igual esa decisión es como… no sé, no entiendo cómo es que no quieres hijos.
-       Y yo no entiendo porqué la gente quiere tener hijos, tampoco entiendo qué piensan o sienten cuando hablan de sus inexistentes criaturas o de la educación que quieren darle o cómo se proyectan como padres. No me imagino la razón por la que sus ojos brillan ilusionados ante la idea. 

La conversación se estancó porque en el fondo era una lucha de opiniones distintas  y al menos bajo mi criterio, igual de válidas en el sentido de que deberían ambas visiones ser aceptadas por igual, quiero decir ¿Por qué la decisión de no tener hijos causa tanto ruido en las otras personas? O ¿Por qué por ser mujer tengo que necesariamente desear tener hijos? Lo mismo aplica para los hombres, no todos quieren ser padres y pienso que es importante respetar las decisiones que cada individuo toma respecto a su cuerpo y sus proyectos a largo plazo.  En este sentido, no por tomar una decisión que se escapa de lo convencional significa que tienes un “rollo” como lo expuso mi amigo en ese momento, como si optar por una vida sin hijos se debiera a un problema o un acontecimiento que “te marcó y por eso no quieres a los niños”.

Creo que las personas deberían también ser más conscientes del mensaje que transmiten a los demás al estigmatizar ese tipo de opciones y del castigo implícito en sus discursos y el sentimiento de culpa que generan en los demás sólo por no estar en la misma sintonía que el resto de los que te rodean.

No hay comentarios:

Publicar un comentario