9 de junio de 2015

El género como construcción social, la igualdad como deconstrucción conceptual.

A lo largo del semestre hemos escrito varias entradas en este blog titulado “Sexismo a Diario” y que han presentado, a través de una visión global y analítica las formas de reproducción de la desigualdad de género presentes en variadas esferas de nuestra vida social. Sin duda alguna que todos presenciamos a diario algunas de estas formas, quedó plasmado en los escritos de los compañeros que la desigualdad se reproduce en ámbitos familiares, laborales, entre amigos, en la televisión, en la publicidad etc. Personalmente donde más tengo la posibilidad de ver estas formas de discriminación es en mi trabajo y es por esto que mis experiencias de desigualdad respecto al género giraron en torno a este ámbito. Dos casos son los que más llamaron mi atención, en primer lugar el de Camila quien fue fuertemente resistida por la gerencia de la empresa al ser propuesta por nosotros como una posible encargada de estadio de futbol y el caso de Yasna, quien una vez que Camila abrió las puertas para el trabajo femenino en la empresa tuvo que lidiar con la discriminación por parte de un cliente furioso que se negaba a tratar con una mujer.

Estos casos demuestran como la discriminación de género está presente y muy latente en el ámbito laboral. Lo interesante de las situaciones de Camila y de Yasna es que muestran una discriminación en dos dimensiones: por un lado la que sufren las mujeres por parte de sus propios jefes y por otro lado la que sufren por parte de la clientela de una empresa. 
El sexismo aquí opera de manera auténtica y sin ninguna máscara. En el caso de Camila por ejemplo vemos como la gerencia no solo reproduce la idea sexista de que una mujer no puede estar en un cargo de importancia, sino que pone de relieve la relación futbol/género. De esta manera, Camila no podía ser encargada no solo porque una mujer no puede ser encargada, sino porque además era un recinto de futbol (un “templo de la masculinidad” como dije en aquella publicación). Se reproduce la idea de que un recinto deportivo es un espacio netamente masculino y donde las mujeres quedan naturalmente excluidas. Este tema de la relación futbol/género es particularmente relevante pues estos últimos años es posible apreciar como las mujeres se han abierto camino en este mundo al punto que hoy es posible decir que el futbol es un deporte mixto. Por eso extraña que aun se reproduzcan algunos de estos estereotipos sobre género.

 El caso de Yasna representa una situación similar. El cliente que no quiere que una mujer solucione su problema de consumo de algún producto implícitamente está diciendo que una mujer no puede estar a cargo, que una mujer no le va a dar una buena solución, que esa es materia netamente masculina. Sin embargo este caso representa una complejidad aún mayor pues es posible apreciar que no solo hay una discriminación por parte del cliente, sino que por parte de todos los actores involucrados en la situación. Cuando Yasna se niega a solucionar ella el problema y me llama a mí para hacerlo se está auto-discriminando. Está ejerciendo lo que Pierre Bourdieu llamaría una violencia simbólica, es decir “(…) esa coerción que se instituye por mediación de una adhesión que el dominado no puede evitar otorgar al dominante (…) cuándo solo dispone para pensarlo y pensarse (…) de instrumentos de conocimientos que comparte con él y que hacen que la dominación se presente como natural.” (Bourdieu, 1999) De esta manera Yasna se está auto-violentando pues se reconoce inconscientemente dentro de una estructura de dominación que ejerce coerción sobre ella y sobre sus relaciones sociales y que la llevan de forma natural hacia la posición de dominada frente a un dominador, en este caso masculino. El tercer actor de la situación, es decir yo, al asumir el problema y dejar que el cliente no dialogue con Yasna estoy reproduciendo las pautas de discriminación de género igualmente de forma inconsciente y le doy la razón tanto al cliente en su afán discriminador como a Yasna en su violencia simbólica inconsciente.

Como se puede apreciar en el análisis anterior, el hecho de relatar estas experiencias de forma analítica y critica permite sacar varias conclusiones. En primer lugar logra adecuadamente desnaturalizar las situaciones de desigualdad de género. En este punto es importante destacar que participar en una actividad como la del Blog “Sexismo a Diario” permite visualizar las relaciones de dominación de género y darse cuenta que no son naturalmente dadas o esenciales al ser humano pues el género es un concepto y por ende una construcción social de la cual todos participamos y que por lo tanto con pequeños actos podemos cambiarla. En segundo lugar, y a partir de esta desnaturalización es posible realizar una autocrítica respecto a los propios actos. Todos quienes componemos la sociedad de alguna forma participamos en esta relación de dominación, tanto hombres como mujeres estamos inmersos dentro de esta estructura inconsciente que nos lleva a actuar conforme a estas relaciones de desigualdad. La experiencia de escribir en un blog como este permite hacer consciente esto que en primera instancia es inconsciente y de esa manera corregir prácticas que fomentan la discriminación y la desigualdad. Finalmente, esta actividad, a través de la desnaturalización y concientización tratadas en los puntos anteriores, fomenta una actitud crítica respecto a estas relaciones entendiendo las enormes problemáticas que abarca y lo escondida que están. Permite ver en cada palabra, en cada actitud de las personas, en la televisión y publicidad, en el trabajo o en la calle diariamente la construcción social de una relación desigual y de dominación y permite tomar cartas en el asunto de forma personal y colectiva. Permite, a través de la deconstrucción del concepto de género imperante, construir uno nuevo, más igualitario, menos discriminatorio y con más posibilidades para todos.


.- BOURDIEU, Pierre, Meditaciones Pascalianas, Ed. Anagrama, 1999. Pág. 224/225



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