De acuerdo a mis blog redactados a lo largo del semestre,
mi análisis se va a centrar en dos de ellos, el primero lleva el título de; “Me
dijeron poco hombre por depilarme las piernas”, en tanto que el segundo se
titula; “No me había percatado lo machista que es mi padrino”, ambos tienen que
ver con experiencias familiares, por lo tanto, el ámbito en el cual voy
analizar estas prácticas de sexismo se resume en la categoría “familia”.
¿Por qué familia?, básicamente porque en lo personal me
considero muy apegado a mi familia y a mis familiares en general, a mis padres,
a mis tíos/as, primos/as, etc. Por lo tanto, es interesante identificar las
situaciones de sexismo en la relación que manejo con mis seres queridos.
A continuación, analizaré el blog “me dijeron poco hombre
por depilarme las piernas”, en términos generales, relata la historia de cuando
yo jugaba en las cadetes de fútbol del Club Deportivo Copiapó. En esos tiempos
yo me depilaba las piernas constante y frecuentemente, con el objetivo de
prevenir ante cualquier lesión o herida en las piernas, una posible infección provocada por los pelos. Por lo
tanto, en ese contexto un día llegó mi madrina a la casa de improviso justo en
el momento cuando yo me estaba depilando, y exclamó; ¿Cómo puede ser posible
que un hombre pueda estar depilándose, cuando eso lo hacen las mujeres?, Pues
entonces yo le di el argumento de que era por un tema de higiene más que nada,
y ella me dice; no, “el hombre tiene que ser feo, peludo y hediondo”. Por lo
tanto, yo aquí identifico dos mecanismos; “mecanismo discursivo” y “mecanismo simbólico”.
El primero consiste en que a través del discurso la familia asigna
arbitrariamente ciertos tipos de prácticas a un género en específico, en este
caso, sería atribuir el tema de la depilación sólo a las mujeres, cuando en
realidad, la relación entre depilación y mujer, no tiene nada intrínseco que
explique que deben asociarse, por lo cual sólo corresponde a un estereotipo. En
tanto el segundo mecanismo, hace alusión a este tipo de “dichos” como; “el
hombre tiene que ser feo, peludo y hediondo”. Lo cual se considera un mecanismo
simbólico, que sólo genera una y otra vez la reproducción sexista de estereotipos.
En este sentido, considero que hoy en día en el siglo que
estamos viviendo, no es posible seguir reproduciendo estos mecanismos de carácter
discursivo y simbólico, ya que lo único que generan es aumentar la desigualdad
entre los géneros en vez de reducirla. Por ejemplo, seguir asociando el fútbol
al hombre de forma arbitraria, lo encuentro terrible para las mujeres que
practican fútbol y además tienen talento para esto, más aún porque son víctimas
de discriminación, sobrenombres como; marimacho, ahombrá, etc. Por lo cual, se
hace necesario terminar con este tipo de mecanismos, hay que desnaturalizarlos
y deslegitimarlos, de manera que un hombre que se quiera depilar o una mujer
que quiera jugar fútbol, sea una situación total y absolutamente NORMAL.
El segundo blog se titula; “No me había percatado lo machista
que es mi padrino”, y consiste básicamente en una reunión familiar, en la cual
efectivamente mi padrino me invito a tomar once, y mientras estábamos sentado
en la mesa, él se burló de su esposa porque estaba ocupando un ipad para buscar
ofertas en el supermercado y dijo; “lo que pasa es que me da risa tan
tecnológica que está, pero está bien, ella es la mujer de la casa y se tiene que preocupar de todas las cosas
del hogar, yo trabajo y pongo el dinero, ella ve lo que compra y lo que se
necesita pa’ la casa”.
Y en este sentido yo identifico inmediatamente un “mecanismo
discursivo”, en el cual las “tareas del hogar”, simplemente no se dividen entre
hombre y mujer, sino que más bien, es sólo un trabajo no remunerado que tiene
que realizar la mujer. Más grave aún, es el hecho de que en la mesa habían niños
y niñas, que al escuchar este tipo de reproducción sexista, son capaces de
naturalizar este tipo de discursos y criarse con este tipo de ideas, ya que en
definitiva la familia es la principal fuente de sociabilización cuando los
niños/as son pequeños.
En conclusión, considero que el ejercicio de los blog, es
una muy buena instancia para identificar cuáles son los mecanismos, los
actores, los lugares, los objetos, etc. que nos permiten visibilizar la
desigualdad de género en la vida cotidiana de las personas, y no tan sólo las
injusticias que deben recibir las mujeres, sino que también los hombres, ya que
ambos géneros deben tener los mismos derechos y el mismo trato mutuo, lo que
permite generar una base de respeto, de tolerancia, de igualdad y de justicia
entre ambos géneros.
En lo personal, los blog me enseñaron a desnaturalizar las
prácticas de reproducción sexista, así como también logré relatar mis blog y
el de mis compañeros a mis padres, los cuales muchas veces fueron un tema de conversación
obligado en los almuerzos y en las cenas, por lo cual quede bastante satisfecho
con mi aprendizaje y con el de mi familia.
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