En los blogs escritos durante el
semestre, se puede identificar como la división sexual del trabajo, se hace
presente de reiteradas formas, específicamente en dos historias escritas. La
primera, acentuando el rol domestico de la mujer, donde se puede observar cómo
se le asocia a esta, dentro del hogar y las labores de este, mientras que en la
segunda, se muestra como a la mujer se le cataloga en función de ciertos
empleos, estereotipando su imagen. Ya sea, dentro del ámbito laboral, como
también dentro del ámbito doméstico, se puede identificar como operan los
mecanismos cotidianos de reproducción de conductas sexistas, dentro de las
historias narradas, otorgándoles diferentes actividades y responsabilidades a
hombres y mujeres, de acuerdo a su sexo, determinando en algún sentido, la
función y rol social que ambos deben cumplir.
Dentro de esta división sexual del
trabajo, se puede observar como a la mujer se le asocia a la esfera privada, la
cual está vinculada al hogar y al cuidado de este, como también al cuidado de
la familia y de los hijos, por el rol tradicional que se le ha impuesto, el
cual es asociado a la reproducción y su deber de ser madre. De acuerdo a este
rol impuesto de lo que significa ser mujer, esta debe permanecer dentro de la
esfera privada, en el ámbito doméstico, cuidando y siendo participe de la
crianza de sus hijos, a diferencia del hombre, el cual es el encargado del
trabajo productivo, él permanece en el mundo exterior, mientras que la mujer,
por su rol tradicional, es relegada a segundo plano y labores secundarias,
permaneciendo en el hogar, subordinándose al hombre.
Es así, como a través del tiempo,
esta idea ha quedado arraigada culturalmente en el colectivo, reproduciendo y
naturalizando hasta nuestros días, los roles que ambos sexos deben cumplir
dentro de la sociedad. Desde la existencia de profesiones para hombres o para
mujeres, diferencias salariales, menor tasa de actividad respecto a las mujeres,
son algunos ejemplos donde la inserción laboral de estas queda en un rango de
diferencia en comparación a los hombres, puesto que, históricamente, es el
espacio que les compete a ellos. Así mismo, si la mujer decide Integrarse al
sistema social independiente de la familia, significa muchos conflictos para
ella y la discriminación en muchos aspectos. En este ámbito se podría
considerar como un ejemplo la incorporación al mundo laboral, la que hasta el
día de hoy genera conflicto y discriminación de género, dejándola en
desventaja, puesto que, además del trabajo remunerado realizado, la mujer se
debe hacer cargo del trabajo doméstico, ya que por cultura, es el rol que le
compete desde sus orígenes, lo que implica un doble esfuerzo para poder ser
protagonista en una sociedad patriarcal.
De acuerdo a lo señalado, no es
extraño observar los comportamientos que tienen las personas respecto a las diferencias
de género en la vida cotidiana, acentuándolas y naturalizándolas aún más.
Comentarios vinculados a lo que las mujeres pueden o no hacer, dentro de la
esfera laboral, limitándola a ciertas características que son “propias” de
ellas. Dentro de las experiencias narradas, se puede observar cómo se le
asignan roles y funciones, encasillando a la mujer en ciertas formas, siendo
incapaz de realizar otros trabajos asignados a los hombres principalmente, como
la tecnología, como en el caso de la experiencia descrita, construcción u
otras.
De este modo y a partir de la
escritura de las experiencias sexistas, es posible dar cuenta de lo violentas
que son las desigualdades de género en nuestro país. La discriminación social
hacia las mujeres se da de una forma tan natural que, muchas veces ni si quiera
nos percatamos de esto, reproduciendo estas ideas sexistas incluso, dentro del
mismo circulo de mujeres. Al realizar el ejercicio de escribir un blog, me doy
cuenta de lo arraigado que tenemos ciertos conceptos de lo que la mujer debe
ser y hacer, reproduciéndolos de forma constante, sin darnos cuenta, por lo
que, poner estas ideas sobre el papel, fue de gran ayuda para evidenciar de forma clara, las situaciones en
que la mujer es discriminada y desvalorada.
Por esto se hace imprescindible,
realizar acciones conscientes para desarraigar de nuestra cultura, los
prejuicios con respecto a lo que las mujeres y hombres pueden o deben hacer, tomando
conciencia de que por sobre todas las cosas, somos todos personas y las diferencias
de sexo no debieran interferir en nuestras habilidades y capacidades para ser o
hacer, puesto que todos y todas debemos aportar para construir mejores modelos
sociales, independiente de nuestro origen sexual.
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