8 de junio de 2015

División sexual del trabajo

En los blogs escritos durante el semestre, se puede identificar como la división sexual del trabajo, se hace presente de reiteradas formas, específicamente en dos historias escritas. La primera, acentuando el rol domestico de la mujer, donde se puede observar cómo se le asocia a esta, dentro del hogar y las labores de este, mientras que en la segunda, se muestra como a la mujer se le cataloga en función de ciertos empleos, estereotipando su imagen. Ya sea, dentro del ámbito laboral, como también dentro del ámbito doméstico, se puede identificar como operan los mecanismos cotidianos de reproducción de conductas sexistas, dentro de las historias narradas, otorgándoles diferentes actividades y responsabilidades a hombres y mujeres, de acuerdo a su sexo, determinando en algún sentido, la función y rol social que ambos deben cumplir.

Dentro de esta división sexual del trabajo, se puede observar como a la mujer se le asocia a la esfera privada, la cual está vinculada al hogar y al cuidado de este, como también al cuidado de la familia y de los hijos, por el rol tradicional que se le ha impuesto, el cual es asociado a la reproducción y su deber de ser madre. De acuerdo a este rol impuesto de lo que significa ser mujer, esta debe permanecer dentro de la esfera privada, en el ámbito doméstico, cuidando y siendo participe de la crianza de sus hijos, a diferencia del hombre, el cual es el encargado del trabajo productivo, él permanece en el mundo exterior, mientras que la mujer, por su rol tradicional, es relegada a segundo plano y labores secundarias, permaneciendo en el hogar, subordinándose al hombre.

Es así, como a través del tiempo, esta idea ha quedado arraigada culturalmente en el colectivo, reproduciendo y naturalizando hasta nuestros días, los roles que ambos sexos deben cumplir dentro de la sociedad. Desde la existencia de profesiones para hombres o para mujeres, diferencias salariales, menor tasa de actividad respecto a las mujeres, son algunos ejemplos donde la inserción laboral de estas queda en un rango de diferencia en comparación a los hombres, puesto que, históricamente, es el espacio que les compete a ellos. Así mismo, si la mujer decide Integrarse al sistema social independiente de la familia, significa muchos conflictos para ella y la discriminación en muchos aspectos. En este ámbito se podría considerar como un ejemplo la incorporación al mundo laboral, la que hasta el día de hoy genera conflicto y discriminación de género, dejándola en desventaja, puesto que, además del trabajo remunerado realizado, la mujer se debe hacer cargo del trabajo doméstico, ya que por cultura, es el rol que le compete desde sus orígenes, lo que implica un doble esfuerzo para poder ser protagonista en una sociedad patriarcal.

De acuerdo a lo señalado, no es extraño observar los comportamientos que tienen las personas respecto a las diferencias de género en la vida cotidiana, acentuándolas y naturalizándolas aún más. Comentarios vinculados a lo que las mujeres pueden o no hacer, dentro de la esfera laboral, limitándola a ciertas características que son “propias” de ellas. Dentro de las experiencias narradas, se puede observar cómo se le asignan roles y funciones, encasillando a la mujer en ciertas formas, siendo incapaz de realizar otros trabajos asignados a los hombres principalmente, como la tecnología, como en el caso de la experiencia descrita, construcción u otras.

De este modo y a partir de la escritura de las experiencias sexistas, es posible dar cuenta de lo violentas que son las desigualdades de género en nuestro país. La discriminación social hacia las mujeres se da de una forma tan natural que, muchas veces ni si quiera nos percatamos de esto, reproduciendo estas ideas sexistas incluso, dentro del mismo circulo de mujeres. Al realizar el ejercicio de escribir un blog, me doy cuenta de lo arraigado que tenemos ciertos conceptos de lo que la mujer debe ser y hacer, reproduciéndolos de forma constante, sin darnos cuenta, por lo que, poner estas ideas sobre el papel, fue de gran ayuda para  evidenciar de forma clara, las situaciones en que la mujer es discriminada y desvalorada.


Por esto se hace imprescindible, realizar acciones conscientes para desarraigar de nuestra cultura, los prejuicios con respecto a lo que las mujeres y hombres pueden o deben hacer, tomando conciencia de que por sobre todas las cosas, somos todos personas y las diferencias de sexo no debieran interferir en nuestras habilidades y capacidades para ser o hacer, puesto que todos y todas debemos aportar para construir mejores modelos sociales, independiente de nuestro origen sexual.

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