A partir de los blogs anteriores, es
posible dar cuenta de cómo las personas que componen nuestro entorno, ya sean
amigos o familiares, se construyen una imagen de lo que significa “ser mujer” o
“ser hombre” y en el momento en que una de las personas que les rodea rompe con
esas expectativas que tienen con respecto al
género lo que ocurre es una disociación de lo que significan estos
distintos roles y en base a ello surgen diferentes respuestas orientadas al
intento de regresar a quien quiera haya salido de las “normas” sobre ser “de
una manera en particular”, lo que se traduce finalmente en tipos de
discriminación sobre las otras significaciones de lo que es “ser hombre” o “ser
mujer”. Eso se ve reflejado por ejemplo,
en el mismo hecho de que una madre le exija a su hija “contener” una situación
en donde dos hombres están discutiendo alzando la voz en donde esa orden surja
de la idea de que somos las mujeres quienes tenemos que saber contener
situaciones como aquella. De una manera similar, esto pasa cuando a una niña se
le califican atributos propios de una mujer lesbiana, sólo por jugar violento o
tener una actitud más hosca. Características que por lo demás no tienen por qué
tener las mujeres que gustan que sus parejas del mismo sexo. En este tipo de instancias
también se generan reacciones en respuesta a una mujer que se escapa apenas un
poco de las normas sobre lo femenino y de cómo debería comportarse una mujer.
Finalmente, una mujer no es simplemente
eso, también es madre o futura madre y si alguien decide por cualquier motivo
rechazar esa facultad – que por lo demás es digna de ser envidiada – de traer
vida a este mundo se le critica el mero pensamiento de no tener hijos,
atribuyéndoselo a causas externas que limitan a ese tipo de mujeres a casi temerle
a la maternidad, cuando es y debería ser entendida como una elección
de cada persona.
Son esos casos reflejos de cómo operan
los mecanismos de reproducción sobre el “deber ser” de los individuos de
acuerdo a su género y los atributos que se le otorgan como tal, el ser femenino
o masculino, frágil o fuerte, suave o tosco, todas esas cosas se relacionan con
sólo uno de los sexos cuando todos somos capaces de cada uno de esos atributos
y más. Los mecanismos operan de tal forma que surgen castigos y reproches
cuando no cumples las expectativas o te sales de los márgenes propios de la
sexualidad, si eres un hombre y eres frágil de personalidad o si eres mujer y
no te depilas como las demás, o no tienes eres suave al hablar, incluso si no
te vistes de manera femenina, cada uno de los actores se tendrá que enfrentar a
esos problemas cotidianamente ya que estos recorren la vida de todos nosotros
como mecanismos latentes y difíciles de percibir, ya que se mueven sólo cuando
alguien presenta actitudes que se escapan de los imaginarios que hombres y
mujeres deben cumplir.
Esto, a mi parecer, son críticas latentes
hacia aquello que intenta ser distinto, es una manera de estigmatizar al otro y
de mantener las cosas bajo un cierto control de la sexualidad y los diferentes
significados que pueden tomar, estos significados en nuestra sociedad se
reducen a sólo dos formas de ser mujer u hombre, sólo dos maneras plausibles de
actuar frente a otros sin ser criticadas por los espectadores. Creo que es
importante luchar por darle un espacio a aquellas minorías que también merecen
representar la sexualidad como ellos se sienten cómodos sin tener que responder
a estereotipos básicos y antaño. La sociedad chilena debe aprender a respetar
la distintas formas de entender lo que significa ser mujer y no ser una carga
adicional para aquellos que tienen dificultades con “asociarse” a la idea que
los demás tienen de lo femenino y masculino, porque son aquellos que
estigmatizan a los demás los que hacen que esas personas “diferentes” se sientan
tan aislados y en consecuencia, son los
que critican, los que implantan en los demás la idea de que los otros son
distintos y es malo para ellos ser diferentes, es malo porque hay ciertas
maneras aceptables de ser hombre o mujer y eso perjudica no sólo a nivel social
a aquellos que escogen otras alternativas, si no que también les genera una
carga psicológica que actúa sobre ellos también como un castigo al cuestionarse
el porqué lo que los hace diferentes es tan “malo”.
Creo que todos debemos aprender a
respetarnos unos a otros con nuestras diferencias y no encasillar a los demás
por ser diferentes. También sé que es difícil deshacerse de los estereotipos
que uno mismo también reproduce y castiga a otros incluso sabiendo de el daño
gratuito que se le genera a otros, pero más allá de ser una tarea difícil, es
también necesaria para que las personas puedan desenvolverse en la sociedad sin
ser castigados por ella.
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