El tema que escojo en esta oportunidad es el sexismo en la familia y Las relaciones de pareja. Lo he mencionado en casi la mayoría de los blogs que he publicado ya que a mi parecer es dentro de la familia y con la misma pareja donde se puede analizar de forma más profunda los mecanismos cotidianos en que se reproduce el sexismo. Es a mi parecer una cadena de conductas que nos llevan a tener la mentalidad machista como primera mueca natural y desde el punto que insto a detenerse es en la transmisión de “valores” familiares. Personalmente crecí en un círculo con preponderancia femenina y las frases como “va a casarse y no sabe ni cocinar un huevo” o “no pidas respeto si sales a la calle así”, “las señoritas no hablan con malas palabras” y un sinfín de etcéteras que podrían hilarse infinitamente son repetidos durante la crianza de modo que esta forma de pensar se naturaliza y es ahora que leyendo los blogs de mis compañeros /as me doy cuenta que es una práctica bastante común en la sociedad Chilena.
Este tipo de comentarios y enseñanzas hacen ver las prácticas machistas como una provocación o falta de prudencia de parte de la mujer y no un ataque contra esta, recriminando sus acciones tan simples como la vestimenta como un acto provocativo hacia el sexo opuesto. Por otra parte el relegar las tareas domésticas como una función femenina en conjunto de la crianza de los hijos es el puntal de muchas problemáticas en el núcleo familiar ya que genera descontento de parte de la mujer, le impide el desarrollo igualitario en el mercado laboral con su pareja y por lo tanto se asume el rol productor con el hombre lo que lo sitúa en una posición de mayor poder al tener mayor solvencia económica. Lo más preocupante es que este pensamiento no solo está presente en los hombres sino que muchas mujeres sienten que es el hombre quien debe llevar el sustento a la casa y ella tiene como función en este mundo criar a los hijos y cuidar la casa y así es como tiene que ser con todas las mujeres ya que una mujer que no sabe cocinar o cuidar una casa es una mujer inútil. Es así que se me hizo ver a mi desde la niñez puesto que si no me nacía cuidar la limpieza estaba siendo poco mujer.Esta problemática genera desigualdad desde la familia, crecemos viendo replegarse estos mecanismos sociales, los reproducimos a tal nivel que al momento de analizar e identificar las conductas machistas se encuentran tan enraizadas y se muestran de forma tan diversa que pensar en cambiar esta situación resulta casi imposible ya que para esto tendríamos que cambiar nuestra cultura, políticas públicas, implementar reformas laborales, nuestra historia y mente de cada persona. Esto deja ver que el sexismo en nuestra sociedad no es un tema lejano como suele plantearse, ni tan debatido como se piensa, este se manifiesta de forma explícita y de forma encubierta. El que un hombre no permita que su pareja trabaje y la vea solo como una asesora de hogar y madre ya no es el único sinónimo de un hombre machista, las practicas machistas se encuentran presentes en la vida cotidiana , lo escuchamos al prender la radio, en nuestras propias relaciones de pareja, con la familia, en la calle, etc. Así mismo se ha demostrado con los blogs publicados en esta página, cada historia relatada si bien se concentra en una temática en especial tiene este patrón común, las prácticas sexistas y las actitudes machistas en diferentes espacios de nuestra vida. Esta instancia ha sido óptima para comprender de forma más compleja las desigualdades de género, me permitió darme cuenta de practicas repetidas en diferentes familias que a pesar de configurarse de formas diferentes tienen este punto presente de alguna forma en particular. Por otra parte me permitió visualizar experiencias reales muy similares a las que yo he vivido, estas han pasado de manifestaciones bastante crudas de la desigualdad de género y otras que pasan de forma bastante sutil, lo que de igual forma muestra cómo se desarrollan las practicas sexistas, que como conclusión están muy presentes, solo que a través del tiempo se ha modificado su manifestación, muchas veces sutilizándose y siendo motivo de vergüenza, pero aun así seguimos viviéndolo.
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