El
tema escogido para realizar el análisis de los blogs anteriormente publicados
es sobre los estereotipos sexistas y violencia de género, entendiendo el
sexismo como una serie de creencias que se comparten e internalizan dentro de
una cultura acerca de las características que deben tener hombres y mujeres.
Estos
estereotipos aparecen representados en
los valores, actitudes,
jerarquías y creencias
consideradas adecuadas y que
se difunden desde la infancia.
Posteriormente, los estereotipos cimientan y condicionan la personalidad
adulta, ya que este medio( estereotipar) es
el medio desde
donde se transfiere
una ideología sexista
que compone nuestra personalidad y que reproduciremos en
nuestros comportamientos adultos.
Dicho
lo anterior, los estereotipos sexistas no sólo describen las características
establecidas a cada sexo, sino que también las determinan, o sea, que asignan
cuales son los sentimientos, emociones, conductas o actividades que puede
hacer cada sexo. Siguiendo esta lógica
del pensamiento sexista, la masculinidad corresponde a la fuerza, la
dominancia, el control de las emociones, junto con el no demostrar los sentimientos y además ser independientes. En cambio, los
valores que se asocian con la feminidad hacen alusión a que las mujeres tienen
un papel secundario y sumiso frente los hombres; debe tener ciertas
características físicas, cierta forma de vestir, hablar, resalntando la debilidad,
la sensibilidad, el afecto y el cuidado de los demás que son características
que se han dado y reproducido a lo largo del tiempo. En consecuencia, nos imponen
esas imágenes, en cada lugar y medio posible. Como señalé anteriormente, esto
es prácticamente desde que nacemos, y no hay espacios para problematizar lo que
es ser mujer y lo que es ser hombre.
Por
otro lado está la violencia de género, que en este caso lo abordaré desde la
violencia simbólica, ya que es algo que se impone desde nuestra infancia, por
lo que no tenemos la sabiduría suficiente
de estar viviendo esto y se terminan naturalizando e invisibilizando
tales prácticas, de que hombres y mujeres deben vestir, hablar, actuar de una
forma determinada, y vamos reproduciendo tales obligaciones a través de
actitudes y comentarios como quedó manifestado en dos blogs que escribí, uno
sobre un funcionario público que se burló acerca de la capacidad para manejar
de las mujeres y el otro de un vendedor de una tienda que decía qué ropa debía
usar una mujer. Entonces, aquí se pueden ver algunas tendencias, o más bien,
ideas y actitudes que aún gobiernan
nuestra sociedad, en donde las normas sociales que nos atribuyen acaban con la
diversidad y la igualdad. Tal como se ve en este caso donde, según ese hombre,
se debe seguir un código de vestimenta en base a lo que él entiende de ser
femenino y masculino. En ambos ejemplos puede tratarse de casos serios o
menores, ofensivos e irritantes, o tan frívolos y naturalizados que ni siquiera
nos sentimos capaces de protestar. Por lo que creo que la eliminación de creencias
sexistas y los estereotipos de género es requisito indispensable para erradicar
la violencia.
“Diario sobre sexismo”:
La actividad realizada en el marco del curso estratificación
y desigualdad II, respecto a la escritura de un blog sobre experiencias
sexistas, a mi parecer sí es un aporte ya que sirve como un método de observación y propagación de las “denuncias”
expuestas por todos quienes escribimos en el blog,
ya que de acuerdo a las historias presentadas quedó de manifiesto que los
retratos de las situaciones expuestas siguen estando teñidas de contenidos
sexistas, discriminatorios y con estereotipos de género femeninos y masculinos,
todo lo cual sirve para desnaturalizar dichas acciones implementando la duda en
los lectores respecto a las prácticas con las que se pueden topar a diario, y
es el cuestionarse o la duda la que nos permite seguir generando cambios. En
palabras de René Descartes “Dudo, luego pienso. Pienso, luego existo”.
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