En
el diario vivir somos VICTIMAS y testigos de distintas prácticas sexistas. A
pesar de que nuestra sociedad ha impulsado un proceso de transformación para erradicar las diferencias en torno
al género continuamos arrastrando y siendo parte de una cultura patriarcal que condiciona nuestro comportamiento produciendo
y reproduciendo prácticas
cotidianas sexistas y discriminadoras.
Los
principales agentes socializadores son nuestras familias y pares. Es con nuestro círculo más cercano con el cual aprendemos durante toda nuestra
vida los elementos socio culturales del medio, que vamos adquiriendo mediante
las diferentes experiencias que nos permiten adaptarnos a nuestra sociedad. Es
así como parte de nuestros valores y conocimientos son interiorizados a medida que crecemos y nos relacionamos con
los otros. En nuestra sociedad tanto mujeres
y hombres hemos sido educados para ser
sexistas y discriminadores en base a un
sistema de jerarquización con respecto a
un “otro” , en donde el hombre tiene una postura de dominación y superioridad
con respecto a la mujer, por lo que hemos tenido que seguir un modelo femenino asociado
a un rol pasivo en base a estereotipos respecto al género.Esta
sociedad que discrimina y segrega
dependiendo del sexo al cual “pertenecemos” permite que muchas
de estas prácticas sean invisibilizadas dentro de nuestra vida cotidiana y
junto a quienes nos rodean. ¿Quién dijo que el sexismo no empieza en casa? Es lo que ocurre en el entorno familiar en donde se reproducen
estas prácticas mediante el mayor
privilegio que les brinda a los hombres del hogar , como también ocultando o evadiendo la
libre sexualidad femenina ,
o en el recalcar constantemente el deber ser
de una mujer (“ las mujeres actúan
de ESTA forma y es lo que CORREPONDE” o lo niños no lloran ) con frases como “ es feo lo que
haces porque una señorita no actúa de
esa manera” o simplemente criticando nuestra forma de vestir “provocativa”
hacia el mundo , son simples ejemplos de
cómo en nuestro círculo más
cercano existen prácticas diferenciadas
hacia las mujeres , es ahí donde invisibilizamos este tipo de situaciones ya
que estamos acostumbradas a escuchar o
vivir estas “ realidades” que finalmente son naturalizadas por todos
los miembros de la familia como uno misma. Esto mismo es lo que ocurre con nuestros pares o amigos que reproducen estas prácticas discriminadoras en torno a hombres y mujeres respecto a los
roles que cada uno tiene en esta sociedad. Mediante el lenguaje como vehículo
de comunicación y expresión de valores,
opiniones e ideas es un medio que permite reproducir o perpetuar las
creencias en torno al género y la desvalorización
de la mujer, por lo tanto la utilización de un lenguaje sexista construye
realidades diferenciadas mediante una sobrevaloración de lo masculino en desmedro de lo femenino.
Por lo que es muy común encontrarnos
en situaciones discriminadoras con nuestros pares en torno a conversaciones , fiestas o momentos de dispersión que permiten dar cuenta de esta desigualdad, como
por ejemplo : que las traten y las vean como objetos sexuales, también decir que las mujeres deben utilizar su sexo para conseguir algo , al
piropearlas o acosarlas en algún lugar , al tildarlas o etiquetarlas por su vida o
relaciones íntimas o al utilizar la ”
caballerosidad” de los hombres para
afirmar su masculinidad , nos permiten explicitar la reproducción de las
relaciones patriarcales en donde se asignan los roles sexuales específicos a cada individuo. Podemos dar cuenta que conscientemente
SABEMOS que estas prácticas no corresponden y que no debieran ser, sin embargo
las seguimos aceptando y naturalizando dentro de nuestras vidas. Es importante que ente las familias y los pares exista una actitud crítica para el trato igualitario de todos los miembros, en donde se deba enseñar a mujeres y hombres que ambos merecen respeto e igualdad de oportunidades . Es
en base a esto deberíamos cuestionarnos reconociendo las posturas que ocupan
hombres y mujeres en esta sociedad en
torno a
los roles de género que nos han
transmitido durante toda nuestra vida , para
poder derrumbar este legado patriarcal que tenemos internalizado y naturalizado en nuestros comportamientos y maneras de
expresarnos, para que hombres y mujeres puedan quitarse y despojarse
de los estereotipos de lo femenino y lo
masculino , intentando crear relaciones igualitarias, sin jerarquizaciones y
libres de cualquier prejuicio.
Creo
que la publicación de experiencias en el blog realmente permite reflexionar y
analizar cada una de las situaciones que viven hombres y mujeres en torno a
estas prácticas sexistas de las cuales estamos “acostumbrados” a vivir,
permitiendo desnaturalizar estas experiencias
en las que estamos expuestos cada
día y hacernos más conscientes de los efectos que tiene la exclusión y el trato
diferenciado para construir una sociedad que cada vez disminuyan estas situaciones.
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