El tema que elegí para analizar los mecanismos cotidianos de
reproducción del sexismo es familia, ya que en varios de mis blog este concepto
se repetía y me parece pertinente hacer hincapié en él. La institución de la
familia, me parece que es en donde más se reproduce cotidianamente el sexismo,
ya que sin darnos cuenta, cada integrante de aquella está destinado a hacer una
labor en el hogar sin cuestionárselo, es decir, tenemos roles dentro de nuestra
casa que día a día se hacen tan naturales y que muchas veces (la mayoría) están
relacionadas con el sexo de la persona y que ni siquiera somos capaces de
razonar frente a esta situación y de equilibrar
los roles independientemente del sexo de la persona, en efecto, consideramos a
las mujeres en la cocina y en los labores domésticos, los hombres son los
“maestro casquillas” y hacen las “cosas prácticas”. Un ejemplo de eso, cuando escribí
en el blog la experiencia de mi tía Kathy que no podía creer que mi papa lavara
los platos, o el otro día me sucedió algo muy curioso, que quede dando vueltas
harto con respecto a la situación y que me gustaría comentar: “estaba yo con mi
hermano en la cocina y él estaba cocinando, por ende, había ensuciado unos
platos por lo que le dije- oye teni que lavar, no se los deji a mi mama- a lo
que me responde con una carcajada- y yo le digo que vay a hacer cuando te casi?
– noo!! La que elija ME tiene que saber lavar los platos o sino no. “(como
siempre deja los platos acumulados le creí). Aquí podemos ver claramente cómo
se reproduce un discurso sexista sin que él se dé cuenta, en donde le otorga un
papel a la mujer que por naturaleza no le corresponde. Por otro lado, la
jerarquización que otorgan las tareas a ejercer muchas veces no es cuestionada,
ya que como dije anteriormente, se naturalizan y se dan por alto los deberes de
cada individuo.
En base a lo anterior, es que me pongo a pensar que en
realidad la familia en una de las instituciones que más reproduce el sexismo en
la sociedad, ya que en cada momento del día estamos presenciando una práctica
de sexismo aunque no lo queramos, la mama siempre si hace cargo de la cocina,
de la casa este impecable, el papa de pagar las cuentas, entre otras cosas.
Cuando en verdad son tareas que ambos sexos estamos capacitados para ejercer.
Por ende, llego a la conclusión que estas prácticas sexistas son netamente
culturales y se van reproduciendo en primera instancia en la familia, como
primera institución que una persona tiene relación, por lo cual se vuelve como
algo netamente innato de la persona y casi que son deberes o practicas propias
de cada sexo.
En conclusión, la gente no se da cuenta de su reproducción
de sexismo por ende, sigue ejerciendo prácticas y hasta las mismas mujeres
seguimos haciendo cosas que hemos heredados de nuestros antepasados porque las
“hacemos mejor”, cometiendo un grave error y no le damos cabida a los hombres
para que puedan desempeñar el mismo papel y hacer más equitativo los roles en
la sociedad.
En lo que respecta a la actividad del blog, en lo personal encuentro que esta actividad fue
muy productiva, ya que me hizo dar cuenta, más bien porque buscaba cosas para
escribir en el blog, de prácticas que veía como tan naturalizadas y que en verdad
eran netamente sexistas, por lo que me sirvieron para visibilizar mucho más estas
prácticas y de a poco ir cambiando para
no ir reproduciendo aquello que no me gusta. Asimismo, rescato un hecho que
considero importante, ya que un día le comente esto a mi hermana (de 15 años),
y creo que para ella fue muy constructivo también, ya que cada vez que veía una
situación sexista me la comentaba, por ende, la ayudaba a darse cuenta de lo
que estaba sucediendo, que ella lo podía cambiar, generar un nuevo discurso al
respecto y reflexionar sobre el tema. Por otro lado, considero que también les ayudó a la reflexión de todos los alumnos del
curso, a pensar más antes de actuar, a generar instancias de discusión y
rompimiento de parámetros establecidos, a cuestionarnos nuestro accionar, para
generar una sociedad con un discurso más equitativo y sin desigualdad de
género.
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