El mes pasado fui a casa de mi tía para celebrar el cumpleaños de mi
prima Sofía, había algunos familiares, amigos de ella y su novio. Estábamos
todos escondidos en el balcón con las luces apagadas debido a que era una
fiesta sorpresa. Las primeras dos veces que sonó el timbre pensamos que era la
cumpleañera, pero nuestras suposiciones fueron erróneas, ya que solo eran más
invitados. Cuando el timbre sonó por tercera vez, al fin pudimos gritar “sorpresa”
fuerte y claro. La tía salió de la cocina con la torta, mientras el tío sacaba
fotos. Empezamos a cantar el cumpleaños feliz y cuando terminamos, una de las
amigas de Sofía le pregunta “¿Qué deseo pediste Sofí?”, a lo que ella no
responde y solo sonríe, sin embargo, el diálogo no termino ahí, dado a que mi
tío interrumpió diciendo en voz baja “Debe haber pedido un nuevo pololo”, el
ambiente de inmediato se tensó, mi prima reflejaba indignación con la mirada y
su novio se notaba algo incómodo ante aquel comentario. Todos creíamos que la
cosa terminaría mal, hasta que la tía dijo que solo era una broma, para
apaciguar el ambiente.
Después de un rato salimos algunos de los invitados a comprar alcohol y en el camino empezamos a conversar acerca de la situación ocurrida.
Después de un rato salimos algunos de los invitados a comprar alcohol y en el camino empezamos a conversar acerca de la situación ocurrida.
-Oye qué onda el viejo de la Sofí, parece que no le cae bien el
Marco.
-No le agrada porque corta cabello, es estilista.- respondió la
Maca, una amiga de la Sofía.
-¿Por qué?-preguntamos al unísono algunos de los que estábamos ahí.
-No sé, es chapado al antigua, incluso creo que ahora lo está
tomando mejor, porqué antes no lo dejaba entrar a la casa o al menos eso me
dijo.
-¿Solo por ser estilista?
-Sí, no lo aguanta.
-Es que igual es entendible, como vai’ a ser estilista y te van a
gustar las minas.-dijo riéndose uno de los que estaba ahí.
Este comentario nos sorprendió a la gran mayoría, debido al profundo
prejuicio que reflejaban sus palabras, intentamos casi todos darle argumentos
que lo hicieran reflexionar acerca de su postura, pero no logramos que cambiara
su opinión, lo último que respondió y nos confirmó que sus estereotipos estaban tan
internalizados fue:
-Yaaaa, pero si se ve hueco po´, se ve medio rarito ¿Dime quién arregla
el pelo y se hace llamar hombre?
Octubre.
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