24 de marzo de 2016

El sexismo nos paquea el mochileo

      Es difícil elegir una experiencia sexista dentro de una cotidianeidad que se vive en una sociedad tan marcada y estructurada por la diferencia de género, sin embargo esta vez creí preciso comenzar con la vivencia más evidente de discriminación y estereotipada que he tenido recientemente.
       Durante el verano salí a mochilear con una amiga al sur. El primer problema que se nos presentó evidentemente fue con nuestros padres al saber que iríamos ‘’las dos solas’’ a viajar (la frase ‘’las dos solas’’ me parece problemática, ya que si íbamos las dos creo que nos estábamos acompañándo). Superada esa barrera moral, emprendimos viaje, donde nos fue muy bien ya que al ser ‘’las dos mujeres’’ nos llevaban altiro los camioneros o quién fuera, aunque era inevitable avanzar sin el miedo de que nos pudieran hacer algo, por suerte no fuimos asaltadas, violadas, tocadas o golpeadas por algún macho alfa.
      El punto es que uno de los amables camioneros que nos llevó hasta nuestro destino, en un momento comenzó a contarnos su vida personal y lo que opinaba de algunas situaciones rutinarias. Dentro de ellas nos relataba sobre su trabajo anterior en un fundo de no sé qué cosa, donde despidieron a mucha gente cuando llego el nuevo gerente, sin embargo la gerente de otro cargo inferior no fue despedida porque según el ‘’señor camionero’’ se embarazo para no ser despedida, así mismo con las otras mujeres que se había topado en su camino de hombre trabajador, afirmando en su relato una voz clara y segura que hablaba sobre la verdad de la vida, diciendo: ‘’ si trabajar con mujeres es muy complicado, se embarazan pa’ no perder la pega y no es la forma, es injusto, uno se destaca por lo que hace. Incluso cuando mi mujer se embarazo yo le dije que renunciara a su trabajo porque no es la forma de mantenerlo, aparte pa’ que cuide a los niños’’ , después de eso intente hacerle ver con su propio caso que probablemente la verdad de las cosas no son así, pero no había caso. De todas formas no podía reclamar mucho porque al fin y al cabo era su camión, me estaba llevando y bueno, había que hacer esfuerzos para agradar. Mientras mi amiga se hacía la dormida para no tener que intercambiar palabras con el ‘’camionero facho’’ como le apodamos porque también nos decía que los mapuches eran terroristas, flojos y borrachos, pero ese es otro tema.

      Luego continuando la conversación, hace mención que tiene una hija de nuestra edad, a la que por ningún motivo la dejaría salir así a mochilear, menos sola con una amiga, también nos dice que dio la psu para entrar a derecho y no quedó, cosa que le pareció mejor, porque él cree que ‘’abogacía’’ es una carrera para hombres, que ha conocido un par de abogadas y cree que son malas o ‘’pencas’’ porque eso de memorizar leyes es más para hombres. Después de hablar varias horas y tener que armarme de paciencia para escuchar (según mi yo súper intelectual y comprensivo del mundo) puras leseras, recuerdo que el camionero reproducía de una manera tan fiel el estereotipo de macho proveedor, hablando de las veces que había engañado a su señora en los viajes, lo señorita que deben ser sus hijas y lo celoso que se pone cuando llegan con pareja /pololo, las diferencias de libertades que le otorga a sus hijas comparado con su hijo, porque su hijo es hombre y con los hombres es distinto, las responsabilidades que tienen las mujeres porque maduran más rápido y deben asumir el cuidado de la casa y así cuánta cosa más. Lo importante es que nos avanzó harto en el camino, nos dio unos panes porque éramos mujeres indefensas por la carretera, y nos dio mucho que analizar con mi amiga en el camino que nos quedaba.

Rizoma feminazi 

1 comentario:

  1. aguante rizoma feminazi abajo los camioneros fashos y sus paros qlos fachos
    tkm <3
    atte
    HiJeDePerritX

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